Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925 – Managua, Nicaragua, 01 de marzo, 2020)

Obituario: Ernesto Cardenal. Artículo de Carlos Parejo

Nació como niño-pijo, hijo de una de las familias privilegiadas de su ciudad, que habitaba la mejor casona, la llamada “Casa de los Leones”.

Tras estudiar la carrera universitaria de Filosofía y Letras en México y Nueva York, viajará por distintos países europeos, volviendo a mediados del siglo como “joven intelectual concienciado” a su país. Su odio radical al dictador Anastasio Somoza, traidor de Sandino y opresor de Nicaragua, lo hace participar entonces en un atentado fallido en su contra en el año 1954 Con tan sólo veintinueve años) ha de vivir en el destierro en otros países como México y Estados Unidos.

Desde muy joven es un enamoradizo empedernido y un juerguista melancólico. Sus primeros poemas fueron casi todos dedicados a muchachas que quiso y con las que tuvo alguna relación. En el año 1956 le llega, sin embargo, su forma del verdadero amor, que lo terminó poseyendo: el amor del religioso, el amor a Dios.

Ingresó a la orden trapense en el Monasterio de Our Lady ofGethsemani, en Kentucky, Estados Unidos, donde conoció al que fue su maestro espiritual y el gran amigo de su vida: Thomas Merton. Fruto de esta experiencia escribe su libro: Gethsemani, Ky (1960). Posteriormente se incorporó al Monasterio Benedictino de Cuernavaca (México), y en 1961 continuó sus estudios de teología en Colombia (donde escribió Salmos, 1964, y Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, 1965), ordenándose finalmente como sacerdote en Managua en 1965. De modo y manera que cuando cruza la mitad de los mágicos años sesenta es un sacerdote poeta influenciado por tres grandes poetas hispanoamericanos (Neruda, Lorca y Alberti) y por el americano Ezra Pound.

La búsqueda de acercamiento a Dios y de apartamiento del mundo, hace que funde una comunidad religiosa en el archipiélago de Solentiname, que con el paso del tiempo fue adquiriendo una dimensión casi mítica. En realidad, la estancia en Solentiname, lejos de apartarle del mundo, hace que Ernesto Cardenal se una más a él. La comunidad se convierte en un centro cultural y artístico en el que igual se encontraban pescadores y campesinos que pintores, escultores, escritores y, más tarde, guerrilleros.

Su alianza con Dios fue convirtiéndose en una alianza con el mundo de los pobres, de los rebeldes y de los artistas. Finaliza triste esta década para él. Inspirado por la muerte de su maestro y amigo entrañable Thomas Merton escribe: Coplas a la muerte de Merton (1970), (¿Recuerdan las de Jorge Manrique? ) donde se manifiesta ya la influencia de la novedosa poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, la de la Generación Beat.

A comienzos de los setenta visita Cuba y Chile, y se vuelve comunista confeso, sin rehuir de su vocación religiosa. Anhela para su país una revolución sin venganza. Y es que sus ideas son ya las de la teología de la liberación, la religión cristiana para el reino de los pobres. Escribe ahora el famoso libro El Evangelio de Solentiname .

Influenciado por dicho texto, y en una misa dada por el mismo Ernesto Cardenal, se cantaría por primera vez la Misa campesina o de Calapagüina, de Carlos Mejía Godoy (año 1975), tan conocida sus canciones en España pero que hoy está prohibida por la Iglesia.

Consecuente hasta el final con su convicción política-militaba en el Frente Sandinista desde hacía años-el final de esta década le depara la sorpresa de que triunfa la Revolución Sandinista en Nicaragua, y en el año 1979 pasa a ser ministro de Cultura durante ocho años. En 1994, sin embargo, rompe con el régimen, que a sus ojos se estaba volviendo dictadura. Por medio hay una fecha que no olvidaría: El 4 de marzo de 1983 el Papa Juan Pablo II visita su país, Ernesto lo recibe arrodillado y recibe una dura reprimenda oral; será expulsado del sacerdocio un año más tarde, situación que afronta hasta que en el año 2019 el conciliador papa argentino Francisco lo rehabilita en su puesto.

Sus últimos diez años recibe numerosos premios y reconocimientos internacionales, mientras funda la cadena independiente de televisión TELESUR, y se dedica a reinterpretar el libro bíblico del “Génesis” a la luz de los increíbles avances científicos y tecnológicos que tienen lugar en el mundo. La obra donde vierte estas ideas es su: poesía cósmica.

Descanse en paz su incansable espíritu revolucionario.

Carlos Parejo 

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