Primavera a Miguel Hernández.

Primavera
Miguel Hernández

En 1942 partía físicamente el poeta Miguel Hernández, enfermo de tuberculosis en una cárcel franquista. Homenaje poético: “Primavera a Miguel Hernández” por Jesús Pérez López.

Primavera a Miguel Hernández.

Primavera que no llega, primavera que se esconde entre rosas y claveles vuelan moscas de muerte. El invierno se marcha, la primavera no vuelve y aparece el verano ardiente de alto sol y voz temprana. ¿Dónde estás primavera? Fuiste arrastrada y te perdiste bajo cálidas olas, ¿dónde te fuiste, por qué no vuelves primavera?

Primavera que no llega, primavera que se esconde ¿Dónde estás primavera? las golondrinas te cantan y lloran tu ida con pena ¿dónde está la flor y la abeja, dónde el trueno de tu garganta, dónde descansa la lluvia y la tormenta?

¡Vuelve primavera! para sembrar en tu pecho el verde, para traer los colores a tu vientre, para llevar el agua entre tus venas. ¡Vuelve primavera! Con tus alas azabaches y tus labios, con tu garganta y sus páramos con tus ojos abiertos de tierra.

¿Por qué no me oyes? Primavera, tinta de roca y cielo, escrita con la mano del cabrero en la frente de los nombres que defendieron tu pecho en la flor de una trinchera y en el viento de tu primavera de mendrugos y olivares cubierto.

Primavera que no llega, primavera que se esconde en el borde de tu nombre, altivo y jornalero, poeta.

Miguel y su flor nacieron en la brisa torrencial de los brazos y fueron en el borde de la luna acunados y fue su voz, la voz de los vientos, de los vientos del pueblo. Miguel y su flor, la trinchera caminaron juntos por la senda de la estrella y encontraron la sílaba de su cuerpo atada a la desgracia de su bandera. Miguel y su flor, la tierra, roja la sangre de su pecho, rojo el corazón de su pueblo, rojo su puño y rojo su desvelo, roja su primavera y roja su luna. Miguel y su flor, retumba el metal bajo la arena y el dolor de su mirada abierta en el agujero que abre nuestra luna. Miguel y su flor, bajo la sombra de una noche que no espera un alba tras su noche ciega donde el olvido habita de roca y blanca espuma de arena.

¿Dónde estás primavera? Qué ya no puedo recordar tu esperanza, qué solo puedo conocer tu desgarrada sangre sobre la perforada tierra, sin poner más nombres en su cuna, que el nombre de la desgracia de todos a los que les arrancaron la luna con el pecho abierto y el cielo cerrado en su boca y en sus labios. ¿Dónde te fuiste, por qué no vuelves primavera? ¿dónde está tu cuerpo y tu agrado, dónde está el amor de tu regazo, dónde está la vida y la pradera? ¿Dónde?

¡Vuelve primavera! Ninguno de los vivos te llama, salvo los esclavos que te aman, ahora que solo los muertos te recuerdan ¡Vuelve primavera! De Miguel viniste, a galope y desangrada, Desde su vientre, a golpes de garganta, una voz en la trinchera, un compañero en nuestra mirada, atado y eterno al pueblo y a la sierra, una primavera y un camarada, que vive porque no ha de encontrar la muerte, sino la eterna vida del poeta qué es hombre y primavera, qué es viento y compañera, qué es poesía y trinchera.

¡Vuelve a nuestra voz, primavera!

A Miguel Hernández, a todos y todas los sin nombres, a los que murieron en prisión, a los que murieron en las trincheras, a los que vivieron encadenados, a todas las víctimas del fascismo. MEMORIA ETERNA.

Jesús Pérez López.

Del blog “Tierra roja, Tierra hermosa” del mismo autor.

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