43 días. Crónica de una Huelga General Indefinida en Productos Tubulares (Bizkaia).

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43 días. Crónica de una Huelga General Indefinida en Productos Tubulares (Bizkaia).

La historia de la Margen Izquierda del Nervión (Ezkerraldea, Bizkaia) se ha escrito en acero y lucha obrera. Está en su ADN. Es por ello que la historia que vamos a contar y sus protagonistas viene marcada por el acero, la lucha, y unos villanos que pretendían arrebatarle su derecho al trabajo y al trabajo digno a 157 familias, y lastrar el futuro de muchas otras.

Hace exactamente 100 años se instala en la Vega de Galindo (entre Sestao y Trapagaran) la Sociedad Española de Construcciones Babcock y Wilcox, con el objetivo de suministrar al mercado estatal de bienes de equipo tales como locomotoras, grúas, calderas, engranajes y todo tipo de maquinaria que debido a la Primera Guerra Mundial era imposible conseguir. Dicha empresa supuso un polo industrial de vanguardia en la región, incluso a nivel estatal, ya que llego a tener 5000 trabajadores, repartidos en
diversas plantas y divisiones. Una de ellas, la que nos atañe, la división de tubos. Entre sus socios fundadores estaban representantes del capital industrial y financiero, así como de la política personalidades como Fernando María de Ybarra Revilla o Tomás de Zubiria Ybarra.

Esta empresa destacó, incluso en los duros años del franquismo por ser un punto fuerte de lucha y demandas laborales de la clase obrera, protagonizando numerosas huelgas por mejorar sus derechos laborales, nada les salió gratis.

A consecuencia de la crisis del petróleo de 1979, la empresa que había llegado hasta los 5250 empleados, en 1983 pasó a formar parte del Instituto Nacional de Industria para evitar su quiebra.
Vamos a centrarnos en su división de Tubos. Desde 1994 hasta 1998 se realiza un proceso de privatización de la división de Tubos (en adelante Productos Tubulares o PT) en la cual el INI Integra el 100% de las acciones de Productos Tubulares y el 50% de Tubos Reunidos en el propio grupo vasco Tubos Reunidos, y un fondo de aprovisionamiento de 1.600 millones de pesetas, todo ello a cambio de 1 pta. simbólica.

Todo ello a cambio del compromiso de mantener los puestos de trabajo y la actividad industrial en la acería como parte integrante de la producción del producto fundido. Llegados a 2007, se intenta llevar a cabo el proceso de fusión con CONDESA (empresa tubera alavesa), con lo que a través de una OPA se solicitan 95 millones de euros de crédito a través de Tubos Reunidos, y Productos Tubulares aportó 75 millones de caja propia. Dicha fusión no se llegó a realizar, y los accionistas se lo repartieron a
modo de dividendos. Esta operación fallida ha ido lastrando las actividades económicas del grupo desde entonces.

Mientras que la deuda en 2007 era de 33 millones de euros, una deuda completamente asumible en las condiciones del grupo, en 2018 asciende a 193 millones de euros, producto de la mala gestión empresarial. A pesar de la mala gestión que se ha llevado a cabo en la empresa, hasta 2015 se contabilizaron 223 millones de euros de beneficio, entrando en pérdidas por motivos coyunturales como la caída de precios petrolíferos que afecta directamente al mercado tubero, ya que los principales
compradores son empresas del sector petroquímico.

En 2017 se presenta el fichaje del Sr. Guillermo Ulacia como remedio milagroso para reflotar la empresa, que desembarca como Mr. Marshall con su flamante equipo, anunciando un ilustre plan Transforma 360º (suponemos que con 360º significa girar hasta volver al mismo punto de partida), que pronto se va desvelando que no es otra cosa que medidas de corte absolutamente neoliberal que tienen como objetivo precarizar las labores de la plantilla e ir reduciendo personal…

Dicho señor traía un currículum más que extenso en la privatización y cierre de los Altos Hornos de Vizcaya (se incorporó a Altos Hornos en 1995, y estos echaron el cierre en 1996, tras la famosa marcha del metal).

Lo que todos temíamos se materializa el 8 de marzo de 2018, 100 años después de que arrancara a andar la actividad industrial se produce el nefasto anuncio de aplicación de un ERE de extinción que afectaría a 157 trabajadores, el cierre de la acería situada en Sestao (lo que conllevaría tener que subcontratar los suministros necesarios) y reducción sustancial de condiciones laborales de la plantilla restante…así como la inaplicación del convenio colectivo vigente, amparándose en la reforma laboral del sr. Rajoy que tan mal recuerdos trae, pese a que legalmente dicho convenio esta blindado
por una cláusula anti reforma laboral.

La respuesta de los trabajadores y del comité de empresa es rápida, convocándose una Huelga General de carácter indefinido hasta que se retire la aplicación del ERE. La huelga desde el primer momento implica a todo el personal, tanto administrativo como de fábrica, organizándose retenes, turnos, grupos de trabajo para preparar manifestaciones, visitas a plenos de ayuntamientos, al Gobierno Vasco…
Pronto, en las reuniones con la dirección, que se presenta con el bufete de abogados Sagardoy, artífices del asesoramiento legal de Mariano Rajoy en su reforma laboral, la dirección muestra su nulo interés por negociar nada que no sea lo que ya venía manifestando, su rodillo de 157 despidos. El enfado y la rabia de la gente va en aumento cada vez que se comprueba que las intenciones son las de dejar a 157 familias sin sustento y lastrar el futuro de la fábrica ( una fábrica que tiene pedidos y trabajo) por la codicia de unos accionistas y su mala gestión, y una dirección neoliberal despiadada.

“Las consignas fueron muy claras: Ni un paso atrás, Ni un despido en PT, Borroka da Bide Bakarra (La lucha es el único camino).”

El pulso estaba echado, la clase obrera organizada no estaba dispuesta a dejarse avasallar, ni sus derechos pisoteados, y mucho menos en una comarca tan lastrada y castigada por el paro y por la codicia de sucesivos gobiernos y empresarios. Las consignas fueron muy claras: Ni un paso atrás, Ni un despido en PT, Borroka da Bide Bakarra(La lucha es el único camino). La fuerza se materializó a través de la unidad y la solidaridad entre compañeros, dejando de lado siglas partidistas y actuando todos como
un solo cuerpo y una sola voz, llevando las reivindicaciones a la junta de Accionistas del BBVA (principales accionistas de Tubos Reunidos), hasta la sede de T.R. en Bilbao, hasta Amurrio donde está la empresa matriz donde se produjo un acto de solidaridad de los compañeros de T.R. hacia nosotros, al Gobierno Vasco… día tras día era una lucha constante contra el agobio y la incertidumbre, pero animados entre compañeros, sabiendo y en la confianza de que estar unidos y luchar juntos era el único camino hacia delante, y que por muy fuerte que golpease el enemigo no podrían frenar la decisión y la voluntad de la clase obrera organizada. Tras 43 largos días de huelga, la empresa hizo el anuncio de que retiraban el ERE y de que querían iniciar un nuevo proceso de diálogo social, esta vez con otro talante. En una asamblea de trabajadores, entendiendo que se había alcanzado el principal objetivo de la huelga, que era el mantenimiento de los puestos de trabajo y el compromiso de no cerrar la acería, se decidió desconvocar la huelga y reincorporarse al trabajo. Solo unos meses más tarde, el ínclito Sr. Guillermo
Ulacia dimite de la dirección de Tubos Reunidos, no habiendo logrado ni uno solo de los objetivos para los que había llegado, como el ilustre Mr. Marshall de Berlanga.

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Sabiendo que la historia no esta del todo escrita, y que en el futuro habrá nuevos desafíos que toda la plantilla debe superar unida, y sabiendo que en la unidad está la victoria, hemos escrito una página más en la lucha de Ezkerraldea por mantener su derecho al trabajo y a unas condiciones laborales dignas, y que una vez más, la unión hace la fuerza.

Sección sindical ELA Productos Tubulares.

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