Cañada Real, 16 Kilómetros construyendo dignidad.

Derribos en Cañada Real (Madrid)
Derribos en Cañada Real (Madrid)

La Cañada Real se ha convertido en el centro de un gran pacto urbanístico que pretende desalojar y derribar gran parte de las infraestructuras que en esta ciudad lineal coexisten.

Historia y geografía de La Cañada Real.

Cañada Real Madrid Estado Español
Vista área de Cañada líneal (Madrid).

Nos referimos a Cañada Real, como el tramo de casi 16 kilómetros que atraviesa Madrid desde Coslada y San Fernando de Henares hasta Perales del Río (Getafe). Este tramo tiene en su largo diámetro un asentamiento de trabajadores que venían del éxodo rural de los años sesenta. Trabajadores que buscaban una salida al hambre del campo llegaban a la ciudad y levantaban sus viviendas en los barrios periféricos de la ciudad, a las puertas de la ciudad. Barrios como Entrevías (Puente de Vallecas) o San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde) fueron levantados de la misma manera y recuperados gracias a la fuerte lucha vecinal.

En este tramo la Cañada Real se ha convertido en el centro de un gran pacto urbanístico que pretende desalojar y derribar gran parte de las infraestructuras que en esta ciudad lineal coexisten.

¿Pero, por qué este tramo en concreto? La respuesta vamos a tratar de analizarla en este artículo. Por un lado debemos partir de la información que a través de los mass media encontramos sobre la Cañada Real: drogas, delincuencia e inseguridad.

Hablar de tráfico y consumo de droga asociado a la Cañada Real es casi deporte nacional, pero nadie habla del origen de esta droga, ni del porqué en épocas de construcción popular desde los barrios, la dosis (en especial de heroína) baja de precio un 200%.

Desde principios de los años 2000, comenzó la gran retirada de los puntos de venta de droga de la periferia de Madrid para llevárselos a un punto común, así pues el derribo y desalojo de poblados como “Mimbreras” (I y II) y (sobretodo) “Barranquillas” hacen que los puntos de venta habituales de heroína pasen directamente hacia Cañada Real, concretamente hacia el sector 6. Y más reducidamente hacia un tramo de no más de 1 kilómetro de sus casi 6. Hablar de tráfico y consumo de droga asociado a la Cañada Real es casi deporte nacional, pero nadie habla del origen de esta droga, ni del porque en épocas de construcción popular desde los barrios, la dosis (en especial de heroína) baja de precio un 200%.

Madres contra la droga en sus más de tres décadas luchando contra la droga sabe dar una respuesta hacia el origen de la droga en los barrios obreros. En palabras de una de sus fundadoras Carmen “Cargarse una generación entera de jóvenes que no se callaban y que luchaban por la libertad. La metió el Estado, seguías al camello y al final salía todo del cuartel de turno”.

No es casualidad que al hablar de delincuencia se haga referencia a los barrios obreros de periferia así como a aquellos barrios donde la marginalidad es consecuencia del abandono de las instituciones públicas. En la Cañada Real conviven trabajadores y trabajadoras de origen diverso: españoles, rumanos, latino-americanos y gitanos de distintas nacionalidades. No es casualidad que no se haga referencia en ningún escrito a la convivencia (en la práctica) de estos sectores sino que se habla de la delincuencia como política del miedo. Y así en consecuencia llegamos a la inseguridad, inseguridad que es tomada por parte del Estado como una herramienta para adiestrar a los cuerpos de represión. La Cañada Real ha servido (y sirve) como zona de prácticas para la unidad de intervención policial (UIP). Esto lleva a supuestas prácticas (amparadas en todo momento por el Estado) por el cual los trabajadores son tratados como delincuentes a cualquier hora del día, numerosos vecinos afirman como a las tres o cuatro de la mañana aparecen sirena en alto para hacer registros ilegales en las viviendas, despertando a todos los integrantes de la familia y si responden de alguna manera llevándose a alguno preso bajo la supuesta “resistencia a la autoridad”. Controles masivos a las entradas y salidas del sector, cacheos sin previo aviso en cualquier zona y bajo el motivo de la droga. Un Estado de sitio a solo quince minutos de Madrid.

La Cañada Real ha servido (y sirve) como zona de prácticas para la unidad de intervención policial (UIP).

Cañada Real: situación actual, derribos y futuro.

Cañada Real, Rivas Vaciamadrid (Madrid)
Cañada Real, Rivas Vaciamadrid (Madrid)

En noviembre del 2016 el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid interviene en el derribo de varias caravanas de un asentamiento gitano en el sector V de la Cañada Real, en ese momento las alarmas se disparan, exceptuando los derribos por punto de venta de droga cuyas familias se ven desalojadas de la infravivienda sin solución habitacional, no había habido derribos en la Cañada desde hacía varios años. El ayuntamiento de Pedro del Cura (IU), derribaba a estas familias sin facilitarles solución alguna. Las políticas clasistas del ayuntamiento iban en aumento, los propios servicios sociales del ayuntamiento de Rivas dirigidos por Tamara del Cura, habían asegurado a estas familias (pocos días antes) que no iban a derribarse ninguna vivienda. Más de 15 familias se quedaron sin techo esa noche.

Las políticas municipales de Rivas hacia la Cañada Real son cuanto menos irregulares, la propia urbanización de COVIVAR está construida comiéndose parte de la propia vía pecuaria, como son los terrenos de la piscina de la urbanización, obras públicas que llegan hasta una calle, donde cortan cuando empieza la cañada real, alcantarillado, luz, agua… servicios básicos que el ayuntamiento no provee a sus propios vecinos. Una política clasista proveniente de los gobiernos reformistas que lo único que establece son diferencias entre la clase obrera y la burguesía.

No había pasado ni dos semanas cuando se abrió la caja de las tormentas: Bajo un supuesto mapa de afecciones, pactado (y presentado) bajo una opacidad tremenda, por parte del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, (posteriormente firmado por los ayuntamientos de Coslada y Rivas) pretendían justificar los derribos debido a afecciones en su mayor parte en materia acústica, argumentando por supuesto que al tratarse de una cañada real el umbral de ruidos es menor.

Algunas mediciones de las que ya se han empezado a tomar en la zona dan como resultado que ni un solo punto donde se han efectuado rebasa ni de lejos los límites de las afecciones, por lo que se impone revisar esto, dado que se podría estar liberando un 4,27% del terreno del Sector 1 (obteniendo como resultado un suelo susceptible de urbanización de un 92,86% en ese Sector); un 19,21% del territorio del Sector 2 (con un suelo total urbanizable del 80,08%); un 69,79% del Sector 3 que sería todo el suelo urbanizable en él; un 31,10% del Sector 4 (con un resultado de 48,76% urbanizable de uso residencial); un 41,47% del Sector 5 (que os llevaría a un 63,18% de suelo de uso residencial); e incluso a la recuperación de un 12,75% del suelo del Sector 6 (que nos llevaría a un suelo total de uso residencial del 18,79%, que sería interesante explorar junto con la situación de los vecinos de la Calle Francisco Álvarez). Interesa el punto específico acerca del carácter urbanizable de cada sector.

El gobierno del cambio del ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena y cuyo representante máximo del ejercicio de estas políticas sociales es Nacho Murgui promete entonces a la población una solución real amparándose en el censo del 2011. Un censo, en el que muchas de las familias que residían ya no están en la zona y otras que llegaron después tampoco aparecen. Si estuviéramos hablando de una verdadera voluntad política democrática amparada en el derecho a la vivienda el censo debería actualizarse a tiempos actuales dando una solución habitacional al 100 % de las familias que allí residen. Aún amparando el hipotético porcentaje que desde las instituciones se maneja, unas 1000 personas se quedarían sin solución habitacional. ¿Es esa una solución democrática? ¿Esa es la política de los gobiernos del cambio?

Desde la firma del pacto regional para la solución de la Cañada Real, las dificultades para los pobladores son cada vez mayores. Por un lado no se puede realizar ninguna obra en la vivienda, esto implica incluso la reparación de un techo por goteras o pintar una fachada, sin el permiso correspondiente del ayuntamiento de turno, provocando así que cientos de personas que tienen una dificultad enorme para salir del propio territorio, deban aguantar las inclemencias del tiempo sin poder hacer nada debido a la amenaza de derribo que se traduce en forma de helicóptero policial permanente. Dentro del sector VI en la zona que comúnmente se denomina “camino sin asfaltar” decenas de familias viven partes del año sin agua o sin luz por diversas averías en las precarias condiciones de vida que tienen. Las instituciones públicas por supuesto no consiguen paliar estas situaciones.

¿ El Futuro de la Cañada Real?

Históricamente hablando los realojos que ha habido en el Estado español han sido llevados de la misma manera, realojos repartidos en guetos en diferentes barrios de la periferia de las grandes ciudades. Los barrios obreros han acogido en su seno estas políticas de realojos, desde los diferentes órganos de preparación, realojo y seguimiento de las personas en esta situación, nunca se llega a la tercera pata. No es de extrañar como el antiguo Instituto para el Realojamiento e Integración Social (IRIS), anexionado desde Julio de 2015 dentro de la Agencia de la Vivienda Social de la Comunidad de Madrid no tiende a realizar ningún seguimiento real de estas personas, realojos que al final son asentamientos verticales en altura y que no solucionan las diferentes problemáticas que llevan inherentes.

“Realojos que al final son asentamientos verticales en altura y que no solucionan las diferentes problemáticas que llevan inherentes.”

Las Marchas de la dignidad y los vecinos de la Cañada Real protestando contra el Pacto Regional.
Las Marchas de la dignidad y los vecinos de la Cañada Real protestando contra el Pacto Regional. Fuente: insurgente.org

En poco más de dos años se pretende derribar y desalojar todo el sector VI. Según el censo del 2011, varias de las familias que allí residen no son merecedoras de una vivienda. No se les puede aplicar de la misma manera que al resto de vecinos, creando así una separación en la unidad de acción frente a las instituciones públicas.

Varios vecinos de la Cañada Real llevan luchando por sus casas varios años, apelando a la dignidad y a la lucha que tienen como trabajadores. Porque la solución que plantean desde las instituciones es simplemente, quitarles su dignidad.

Carlos A. Buendía Moreno.

Militante comunista en Red Roja.

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