Contrato relevo en los obreros del metal. Caso OPEL, Zaragoza.

Contrato

Protestas de los trabajadores de OPEL.

La nueva extracción de plusvalía: El contrato relevo en los obreros del metal. Caso OPEL, Zaragoza.

A estas alturas no debería sorprendernos las nuevas reestructuraciones que se están realizando en España, no es de extrañar tras la fuerte ofensiva que se vive desde la entrada de España en la Comunidad económica europea (CEE).

Estos últimos días los mass media españoles hablan de una tensión entre las centrales sindicales y la empresa OPEL de Aragón, una “tensión” que se vive porque la empresa lanzó el órdago de la deslocalización de la producción de la empresa del pequeño pueblo de Figueruelas pulmón industrial de Zaragoza; un pueblo de 1.500 habitantes, donde la empresa supone 6.500 puestos de trabajo en toda la provincia. Esta deslocalización supondría una vez más una alta tasa de desempleo que abocaría a abandonar la zona en pos de las grandes ciudades donde cada vez el sector servicios es más predominante.

Desde las reconversiones industriales planteadas por el gobierno de UCD de Adolfo Suarez y ejecutadas por la mano de Felipe Gonzalez, los trabajadores de la industria de España han visto como la mayor parte de sus empleos iban desapareciendo gracias a las deslocalizaciones en busca de mano de obra más barata. Desde la compra por parte de la empresa PSA Peugeot-Citroën de la gran mayoría de la automoción en España empresas de lo que antes podríamos llamar el grupo Barreiros (Eduardo Barrerios fue un fiel colaborador del franquismo) han visto cómo sus condiciones de trabajo iban decreciendo por el “bien” de las empresas.

Las reformas laborales creadas por los gobiernos de PSOE-PP han servido de catalizador para esta nueva escala salarial, por supuesto unido al doble rasero de las pensiones y las extremas condiciones de precariedad del modelo productivo español sirven para adelantar una vez más las órdenes de la troika que convierten la periferia del continente europeo en el circo del turismo y el consumo, dejando así a los trabajadores en unas condiciones cada vez más limitadas a la miseria de las migajas del capital.

La empresa como requisitos para la anulación del órdago plantea una rebaja salarial así como menos pausas para los trabajadores, a lo que en palabras de la secretaria general de industria de CCOO Ana Sánchez ha calificado de imposible acuerdo al no haber ningún paso por parte de la empresa a la hora de las negociaciones.

Las negociaciones entre la empresa y los trabajadores parten de la caducidad del convenio colectivo de la misma y que la empresa plantea disminuir alegando una menor productividad, lo cual desde la compra por parte de PSA de la empresa se ha estado insinuando a los trabajadores que luchan por unas condiciones dignas desde sus puestos de trabajo.

La última negociación llevada a cabo, se llegó a un ultimátum por parte de la empresa para este lunes día 29 donde debía estar cerrado el acuerdo, por supuesto sin ninguna rebaja de las exigencias por parte de la empresa.

Ante la necesidad de un relevo generacional con unas condiciones dignas para los nuevos trabajadores la empresa plantea (como no) las contrataciones por un contrato relevo. Contrato que plantea una formación en el puesto de trabajo y una rebaja sustancial de sus salarios así como de las conquistas ganadas desde el movimiento obrero del metal.

En Iveco (antes Pegaso) en el último curso laboral los contratos relevos han hecho mella en la plantilla en la que si bien los estragos para los obreros del metal en la última década han sido fuertes también lo ha sido sus luchas y resistencia. La gran parte de sus trabajadores cuyos contratos, negociaciones y convenios surgieron de la lucha obrera han dejado parte a unos contratos relevos por la mitad del sueldo (con las mismas horas), es decir una subida de la extracción de plusvalía en una escala atroz para el conjunto de clase obrera.

Carlos A. Buendía Moreno.

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