El espíritu de la Colmena: ¿Quién puede robar un niño?

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Fotograma de El espíritu de la colmena de Víctor Erice (1973)

El espíritu de la Colmena: ¿Quién puede robar un niño?

Ayer Pablo Casado anunciaba una nueva propuesta de esas que nos hacen hervir la sangre: las inmigrantes que den a luz y entreguen a su hijo en adopción en el Estado Español podrán temporalmente conseguir permisos de residencia.  ¿Es genuina esta ocurrencia? 

Un poco de historia…

En 1938 en España un estudio psiquiátrico del doctor Antonio Vallejo-Nájera, decidido a encontrar “el gen rojo”, aportaba una conclusión muy interesante: “las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente. La segregación de estos sujetos desde la infancia podría salvar a la población de plaga tan terrible”

Tal idea se llevó a la práctica desde el fin de la guerra civil. Las víctimas eran mujeres republicanas que entraban embarazadas en la cárcel. Los niños permanecían en la cárcel con sus madres hasta los tres años, después podían volver con sus familias, no obstante en muchos casos sus familiares más cercanos corrían la misma suerte que su madre, yendo a parar a inclusas controladas por la iglesia. Las condenadas a muerte eran fusiladas inmediatamente después de dar a luz. Según relatan algunos testigos les decían que se llevaban a los niños a “bautizar” y no los volvían a ver. Francisca Aguirre, hija de republicanos, cuenta : ” Las de auxilio social nos juntaron y nos dijeron que éramos escoria, que éramos hijas de horribles rojos, asesinos, ateos, que no merecíamos nada y estábamos allí por pura caridad pública”.

Según la periodista María José Esteso “el rapto se convirtió en legal por la orden del 30 de Marzo de 1940 en la que se daba la patria potestad al estado. En 1941 otra ley empeoró la situación al permitirse el cambio de los apellidos”.

Por tanto muchos de estos niños, hoy adultos y personas mayores, jamás podrán saber su verdadera identidad, sus orígenes. Aunque esto no es del todo cierto, ya que la Iglesia, colaborador necesario en estos sucesos mantiene todos los archivos, aunque una vez más ninguna ley actual les obliga a abrirlos.

Desgraciadamente la historia no quedó ahí. Las leyes protegían el robo y por tanto muchos aprovecharon lo que inicialmente fue un proyecto político con fines económicos. Así se documentan casos de niños robados en España hasta 1980, en todas las provincias y como práctica sistemática. Los famosos “bebés robados”: Las cifras estiman 30000 casos probados de esta práctica, aunque debido al secretismo que aún hoy pervive es imposible saber cuantos casos reales existen en todo el Estado.

Para más información sobre esta historia recomiendo el documental de la televisión catalana (TV3),  “Los niños perdidos del franquismo” realizado por Montse Armengou y Ricard Belis.

Natalidad, inmigración y vientres de alquiler

 

Según datos oficiales hasta el mes de junio de 2018, se registraron menos de 179.800 nacimientos, el peor dato desde 1941, cuando comenzó a registrarse. “La pérdida natural de población se dispara, ya son 46.590 personas menos” rezaban en los medios a mediados del años pasado.

En este contexto desde sectores “progresistas” como el de un diputado de Podemos en Castilla hablaban de repoblar el interior del Estado Español usando inmigrantes, así como si no fuesen seres humanos migrados forzosamente por el expolio en sus países sino herramientas a nuestra disposición.

Desde Ciudadanos apuestan por los vientres de alquiler, tan liberales ellos, sí que consideran fundamental mantener el pedigrí genético de los vástagos. Cosas de herencias y de genes, supongo. Como aliados necesarios están las multimillonarias empresas de reproducción que actualmente y bajo legislaciones de dudosa legitimidad como la del gobierno nazi-ucraniano, presionan a través de los medios de comunicación, para legalizar la práctica de exportar la reproducción a países del tercer mundo o del este europeo pauperizado para convertir la natalidad en un producto groumet que se beneficia de la expansión capitalista y el expolio de otros pueblos. Ojo, basado en el mismo principio que repoblar Soria con inmigrantes, que es el de pensar que el resto del mundo está a nuestra disposición y para nuestras necesidades.

Por último aparece el PP con esta propuesta que si conocemos la historia no es tan diferente a aquella que ya impusieron a partir de la los años 40. Aprovechar la vulnerabilidad de otros (y sobre todo de otras) para solucionar dos problemas: la natalidad y el control social. 

La opresión histórica de las mujeres está directamente relacionada con la capacidad reproductiva y la necesidad de explotar dicha capacidad. Una vez más esto es el juego macabro del capital y o lo denunciamos como tal o nos la seguirán colando. Esto es una cuestión de clase.

Carmen Parejo.

 

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