1 de Octubre 2017. El día que el Estado Español expulsó a Catalunya.

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Celebración en la Plaza de Catalunya, Barcelona.

El gobierno ha amplificado, con sus decisiones, la fisura ya existente entre el Estado Español y el pueblo catalán. La desobediencia, la solidaridad y la barbarie han sido los tres elementos que han marcado esta jornada.

El Estado Español, a través de su gobierno, ha abierto aún más la fisura, ya existente, con el pueblo catalán. Esta jornada no ha comenzado este día, esta jornada empezó hace ya varios años y se intensificó en las últimas semanas y sobre todo en los últimos días. Durante el fin de semana los colegios fueron ocupados por padres, madres y alumnos que querían asegurar que hoy, domingo 1 de Octubre de 2017, los habitantes de Cataluña que lo deseasen pudiesen votar.

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Colas a primeras horas de la mañana.

Durante semanas la persecución judicial y política se ha ido recrudeciendo, el envío de fuerzas del orden especializadas (como antidisturbios, Guardia civil etc) procedentes de distintos puntos del Estado Español mostraban, al menos inicialmente, la voluntad por parte del gobierno de servir como elemento de coacción ante una posible represión directa contra la población. Sin embargo, nadie podía imaginar lo que finalmente ha ocurrido.

A las seis de la mañana comenzaba el movimiento: por un lado el pueblo catalán salía a la calle en masa, algunos convencidos de la independencia, otros no, llegados a este punto apenas importaba. La situación había llegado a un punto de no retorno. La policía nacional, la Guardia civil y los Mossos d´Esquadra tenían orden de frenar el referéndum sin dejar muy claro, al menos de forma pública, como se debería ejecutar dicha acción. Ante la amenaza, los bomberos, en asamblea, habían decidido días antes que su compromiso con el pueblo les llevaría a protegerlos ante posibles agresiones. Desde otros puntos del Estado Español otros miembros del cuerpo de bomberos se solidariza.

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Bomberos vascos y catalanes.

Obediencia y desobediencia.

Desde primeras horas queda manifiesto que los Mossos d´Esquadra no van a seguir las órdenes judiciales. El cuerpo de los Mossos, con miles de agresiones contra el pueblo a sus espaldas, parecía buscar la reconciliación con el pueblo catalán. Esto llevó a enfrentamientos entre estos y la Guardia Civil.

Policía nacional y Guardia Civil, sin embargo cumplen con las ordenes dadas a través del ministerio de Interior, acceden a diversos colegios y entre golpes consiguen sacar algunas urnas pese a los cordones de seguridad facilitados por el cuerpo de bomberos. Esta situación lleva a enfrentamientos directos físicos entre los dos cuerpos de seguridad del Estado.

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Policía se lleva una de las urnas usadas durante el referéndum.

Los servicios médicos denuncian más de 761 heridos en las cargas policiales, incluido un señor que se encuentra en estado grave al haber sufrido un infarto en uno de los asaltos policiales a los colegios en Lleida. Los vídeos y las fotografías de la barbarie dan la vuelta por las redes sociales y los medios de comunicación internacionales.

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Guardia civil saca por la fuerza a una anciana del colegio electoral donde votaba.
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Agresiones con pelotas de goma. Prohibidas en Cataluña.

Por su parte, la Delegación de Observadores Británicos compuesta por 14 parlamentarios declara que se encuentra en “estado de shock” por lo que están presenciando en Catalunya. Dan validez al referéndum y al número de votos y anuncian que llevaran al Estado Español a la corte penal internacional de La Haya. La solidaridad de los pueblos se pone en marcha y se convocan concentraciones en capitales europeas como Londres (GB).

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Concentración de apoyo en Picadilly Circus, Londres (GB).

Solidaridad entre pueblos del Estado Español.

No solo la solidaridad se extiende por el territorio, también la represión. No podemos olvidar lo que está viviendo el pueblo de Murcia y lo ocurrido hoy mismo en la concentración de condena de la represión en Catalunya, en Granada.

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Concentración contra la represión en Cataluña en la Puerta del Sol de Madrid.

De nuevo, tal y como ocurrió el día 20, ante la magnitud de la represión y el escándalo de las imágenes que llegaban de Catalunya, desde diversos puntos del Estado Español se convocan concentraciones de apoyo al pueblo catalán y de repulsa contra la violencia policial. Una de las más madrugadoras fue la de Erandio (Bilbao), concentración espontánea antes incluso del mediodía. Pero otras ciudades también estaban convocadas: Sevilla, Madrid, Valencia, Valladolid, distintas ciudades de Galicia o de Asturias. En Granada la concentración en solidaridad se convierte en una nueva agresión por parte de las fuerzas del orden del Estado Español contra el pueblo. No solo la solidaridad se extiende por el territorio, también la represión. No olvidemos llegados a este punto, que mientras se producían las agresiones políticas y judiciales en Catalunya durante la última semana, en Murcia la policía no ha dejado de reprimir a los vecinos que protestaban por el soterramiento de las vías del AVE.

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Erandio, Bilbao.
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Agresiones policiales durante la concentración en Granada (Andalucía) de solidaridad con Cataluña.

 

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Concentración contra la represión en Cataluña en Sevilla (Andalucía).

Pese a la violencia brutal de las fuerzas del orden del Estado Español de los 4000 colegios  solo han conseguido cerrar unos doscientos. Pese al control informático para impedir el censo universal (que permitía entre otras cosas votar desde cualquier colegio) el pueblo catalán ha salido masivamente a votar. Las reacciones del gobierno se han basado en negar la existencia del propio referéndum, pese a las evidencias, y con sutileza justificar las agresiones responsabilizando al gobierno catalán por convocar un referéndum ilegal. Por su parte el PSOE se ha alineado con la postura del gobierno, pese a no negar abiertamente la existencia de víctimas y lamentarse por ello ha insistido en defender que la responsabilidad estaba en el tejado de la Generalitat. Desde Unidos Podemos el discurso se ha centrado en pedir un gobierno de coalición al PSOE contra Rajoy. Pablo Iglesias ha condenado las agresiones y no ha negado la situación, sin embargo ha prevalecido en su discurso la defensa de su propuesta política, no novedosa, sobre un gobierno con el PSOE.

Ante una agresión puedes sentir empatía y por tanto mostrarte solidario o sentir que el agredido se lo merece y no mostrar ningún grado de empatía o solidaridad. Ante la agresión contra el pueblo catalán, que deja más de 761 heridos (incluido un señor en estado grave), una vez más, no hay posturas intermedias: o apoyas al pueblo o estás contra él. Siempre fue un asunto de trincheras pese a que algunos lo intenten vender como un asunto de fronteras.

 

Carmen Parejo.

 

 

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