La incidencia del capitalismo en los municipios.

Municipios

Plataforma contra la privatización de Aguas del Puerto (Apemsa) en el Puerto de Santa María (Cádiz) en el año 2012.

Municipios en el Estado Español y el negocio del capital. Corrupción ilegal y legalidad corrupta en privatizaciones y concursos públicos municipales.

El capitalismo no sólo busca negocio en las grandes obras públicas, convirtiendo a pacientes en clientes o a estudiantes en futuros eslabones de sus cadenas de producción; en los municipios hay un gran nicho de mercado para chupasangres de todo tipo.

La clase trabajadora, esté en desempleo, jubilada, trabajando en precario o con un empleo con condiciones dignas, nos enfrentamos a los ataques que los manijeros del poder financiero y empresarial que, frente a lo que pueda parecer o quieran hacernos entender, podrían pararse desde el poder local (y no me refiero a los ayuntamientos, sino al pueblo). El capitalismo no sólo busca negocio en las grandes obras públicas, convirtiendo a pacientes en clientes o a estudiantes en futuros eslabones de sus cadenas de producción; en los municipios hay un gran nicho de mercado para chupasangres de todo tipo.

Si bien el gobierno del Estado español ha avanzado bastante en su objetivo de quitar autonomía y competencias a los municipios, los pueblos y ciudades con cierta densidad de población todavía gestionan una cantidad de servicios, que dependen exclusivamente de las entidades locales, y que son muy apetitosos para algunos de los que han montado sus grandes empresas cimentando su base en el negocio con las instituciones públicas. Asimismo, el patrimonio natural y municipal de los pueblos y ciudades ha sido presa, y todavía no estamos a salvo, de la especulación urbanística que, sobre todo, se ha cebado con nuestras costas, aunque ningún espacio ha escapado al apetito depredador de constructores, promotores, bancos y algunos partidos políticos. Pero esto es otro tema que abordaremos en otro momento si tenemos ocasión.

El brazo político del poder económico y financiero siempre ha defendido que la gestión privada de los servicios públicos es más barata, y al margen de que esta afirmación es totalmente falsa, si en algún momento ha podido ser así se ha fundamentado en la explotación de los/as trabajadores/as empleados/as, falta de efectivos humanos y materiales y, como consecuencia, la pésima calidad del servicio prestado.
La finalidad de una empresa es la de ganar dinero, creo que no hay mucho debate al respecto. Así que la cuenta es fácil: si la empresa tiene que pagar en torno al 20% de IVA y a eso hay que sumarle el beneficio industrial, que puede llegar al 20%, el dinero que se puede esfumar de las arcas públicas puede llegar a ser un 40% más del coste real del servicio, puesto que las instituciones públicas están exentas de pagar IVA. Es tal el engaño y la perversión de este sistema, que imaginaos la de leches que se dan algunos empresarios por “participar” en los procesos de licitación de muchos de los servicios esenciales que recibimos. Y anda que no hay donde hacer negocio; ocho mil y pico municipios componen el Estado español.

La corrupción es estructural en este sistema. De hecho, y como señalé al principio, los diferentes gobiernos que ha tenido el Estado español han ido avanzando en la legalización de la corrupción, pero, no por ello, deja de ser corrupción; tengámoslo claro.

De todos/as es conocido como el PP, como buena organización criminal, ha sido el instrumento, previo paso por caja de los empresarios, para que estos últimos hayan asumido la gestión de innumerables obras y servicios públicos, saqueando lo que es de todas/os. Pese a la corrupción ilegal existente, los procesos de contratación de la administración pública existen fórmulas (legales) para premiar a aquellos que los gobernantes quieran. Igualmente, para la contratación de personal. Por lo tanto, la corrupción es estructural en este sistema. De hecho, y como señalé al principio, los diferentes gobiernos que ha tenido el Estado español han ido avanzando en la legalización de la corrupción, pero, no por ello, deja de ser corrupción; tengámoslo claro.

Recogida de residuos sólidos urbanos, limpieza de viaria, limpieza de colegios, gestión del agua, guarderías municipales…Cualquier servicio o recurso que entendáis es necesario para el buen desarrollo de la clase trabajadora de un pueblo o ciudad es susceptible de ser vendido al mejor postor en este sistema podrido y, por lo tanto, privatizado. ¿No es perverso y corrupto un sistema que permite que nuestras necesidades básicas estén en manos privadas que buscan el beneficio propio? Yo creo que la respuesta es clara.

Hay empresarios muy conocidos que participan en estos procesos de licitación en los municipios del Estado español y que están engordando sus cuentas bancarias a costa de nuestras necesidades.

FOMENTO DE CONSTRUCCIONES Y CONTRATAS (FCC), que era de Esther Koplovitz y fue desbancada por el amiguito de Felipe González, Carlos Slim, que compró la mayor parte de la empresa relegando a esta a un mínimo porcentaje de participación, es una asidua en los procesos de contratación de la administración pública.

municipios

José Ignacio Landaluce, ex alcalde de Algeciras (Cádiz), presentado el proyecto de Colectores que financiaría Acuamed. Pese a su implicación, posteriormente sería premiado por Interior con una medalla al mérito policial. Fuente/arcgisa.es

Estos tienen contratos para la recogida de residuos sólidos urbanos, limpieza viaria y, algo más preocupante, incluso, que la recogida de la basura de los municipios donde trabaja: la gestión del agua. Bien lo hace con FCC directamente o con “otras” empresas en las que tienen participación. También tiene algún escándalo, que acabó con miembros de FCC detenidos, relacionado con la contratación con ACUAMED, empresa pública para “la contratación, construcción, adquisición y explotación de toda clase de obras hidráulicas…”

El agua, derecho universal, es uno de los grandes negocios en el Estado español. Es dramático que este recurso, que es un derecho humano universal y así está reconocido por las Naciones Unidas, esté en manos privadas y sea negociable. El mero hecho de que la gestión de este recurso esté “a la venta” dice mucho de la podredumbre del sistema capitalista. Por otra parte, tampoco es una sorpresa. En este sistema es posible comprar mujeres, niños/as, sexo, órganos vitales…

Municipios

Trabajadoras de CLECE durante una de las múltiples jornadas de lucha contra el abuso de la empresa de Florentino Pérez. Fuente/ www.loquesomos.org

CLECE, empresa de otro que tiene más dinero que yo, Florentino Pérez, es otra de las empresas que no se pierde un concurso público. Empresa de limpieza de edificios públicos que ha tenido (qué raro) infinidad de conflictos con sus empleados/as por las condiciones precarias en las que trabajan y alguno que otro ataque a sus derechos. Hay más ejemplos, pero estos dos creo que sirven para que entendamos la importancia de los servicios que los ayuntamientos prestan.

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, tomar conciencia de la importancia que tienen nuestros recursos y servicios y la necesidad de defenderlos. Es imprescindible que entendamos esto. En segundo lugar, no dejar escapar las rendijas, las cuales se van cerrando a pasos agigantados, que este sistema corrupto deja para poder recuperar estos servicios que son esenciales para nuestro desarrollo vital. Y, cómo no, denunciar la corrupción estructural inherente a este sistema. Es vital hacerlo para poder revertir los ataques, muchos de ellos en forma de leyes, que sufrimos los/as trabajadores/as.

Esto último tampoco es fácil. Nos encontramos ante casos de diversa índole, pero en la mayoría de casos con contratos por muchos años, prácticamente blindados, en los que la Ley, hecha a medida de las empresas, imposibilita la recuperación de estos servicios si no es con indemnizaciones millonarias que las entidades locales, comarcales o a otros niveles son incapaces de asumir. La falta de conocimiento del funcionamiento de la administración pública hace, en algunos casos, que no entendamos hasta qué punto la construcción de este Estado ha sido en función de los intereses del capital, tenga sede en Cuenca o en Michigan, y como los/as trabajadores/as no somos más que meros consumidores/as que nunca hemos tenido la condición de ciudadanos/as.

Vivimos en comunidades constituidas en pueblos y ciudades y eso es lo que pasa en nuestros entornos más cercanos. Las consecuencias de este sistema las sufrimos ahí directamente, pero muchas de las decisiones que nos afectan se toman en nuestro ámbito más cercano y se pueden parar. Es importante tener conocimiento de lo que pasa en la economía a nivel global y las medidas que toma el Estado español, pero no dejemos de mirar a lo que pasa justo a nuestro lado, en nuestro municipios.

Juani Boto Garrido.

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