Sindicalismo y el falso (conveniente) debate sobre prostitución.

Sindicalismo

Hoy se hacía oficial la creación de un sindicato de prostitutas pero no es el único. Sindicalismo y prostitución.

Ante esta situación y en medio del debate sobre la regularización del proxenetismo, hemos decidido compartir algunas notas al respecto.

Decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista que cuando los burgueses oían que los comunistas querían socializar los medios de producción gritaban coléricos contra lo que ellos llamaban la socialización de las mujeres o la comunidad de las esposas. Ciertamente, como bien argumentan Marx y Engels esto se debe a que los burgueses entendían a la mujer como un medio de producción más y sin embargo ellos por lo que apostaban era por la abolición de la prostitución oficial y no oficial. La relación entre prostitución y capitalismo es un elemento fundamental para comprender la relación de la mujer con el sistema de explotación actual. En tanto a medio de producción, podían según entendían los burgueses decimonónicos ser socializado, pero también pueden según sigue entendiendo el sistema crear múltiples mercados, desde la prostitución a los vientres de alquiler. El patriarcado es un sistema de propiedad y por tanto está abierto a múltiples opciones de negocio.

¿Sindicato de prostitución, o pseudosindicato?

No olvidemos que los verdaderos beneficiarios de la prostitución son los proxenetas. Y la estrategia es que lo reclamen “ellas”. Y el discurso está muy estudiado. Mostrar la “cara amable” contar con cabezas visibles que generen gancho y falso debate, porque cuanta más fuerza tenga el discurso que planteen el debate va a ser si tienen razón o no o hasta qué punto, cuando el debate debería ser sobre las mafias y el hecho de la posición de dominación contra las mujeres que en esta relación se establece.


Hay cabezas visibles pro-regulación que se gozan de una asombrosa cobertura mediática a todos los niveles, incluída la propia Universidad. En la Universidad de Oviedo se presentaron unas charlas sobre trabajo sexual.

Con la fusión de los intereses del patriarcado y de hacer negocio, en el capitalismo la sexualidad de millones de mujeres queda a la venta de los hombres a cambio de dinero, no compran su trabajo, las compran a ellas durante lo que dura “el contrato”. Todo esto con la complicidad de los estados y de las instituciones. Hacer un sindicato para legalizar la compra de personas no soluciona un problema, solo lo normaliza.

Y la cuestión es, si ahora mismo está penalizado el proxenetismo (que es el lucro de terceras personas del ejercicio de la prostitución) y hay tanta mafia y es tan difícil juzgarles, ¿qué pasará si se despenaliza? ¿No deberíamos preocuparnos primero de estructurar un sistema eficaz que luche de verdad contra esas mafias?

¿Cuál es la situación en el Estado español y en el contexto Europeo?

Así resume el entramado legal del sistema prostituyente en el Estado Español el Prólogo de Glòria Casas Vila, en el libro “El ser y la mercancía: Prostitución, vientres de alquiler y disociación” de Kajsa Ekis Ekman.

“El proxenetismo fue parcialmente despenalizado con la reforma del Código Penal de 1995, desregulación que hizo “emerger un importante ámbito de negocio en materia de prostitución, que pretende legitimarse bajo la etiqueta de ocio” (…). La prostitución no es ilegal y hasta algunas ordenanzas municipales la han regulado. La prostitución está presente en los anuncios de periódicos-proxenetas que, a diferencia de los grandes rotativos europeos, consiguen beneficios astronómicos gracias a la explotación sexual (“El País” gana más de cinco millones de euros anuales con este tipo de publicidad). Diferentes investigaciones (inclusive un informe elaborado por el Consejo de Estado en 2011) señalan que estos anuncios fomentan la demanda, permiten que las mafias de trata de mujeres promocionen sus negocios ilícitos y denigran a todas las mujeres (…). Tenemos una patronal de proxenetas legal, la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), que mantiene relaciones cordiales con la extrema derecha, como han demostrado las investigaciones del periodista Joan Cantanero (2007).

España es uno de los primeros países europeos cuanto a “consumo de prostitución”: 39% de los hombres españoles declaran haber comprado una mujer en la prostitución al menos una vez en su vida (…). Si hoy en Suecia, los puteros disminuyen y la gran mayoría de la población acepta que sean penalizados, en la península la “cultura putera” está completamente normalizada, y sin problema alguno vemos múltiples carteles que publicitan burdeles con lemas como “porque te lo mereces” o que ofertan “mujeres como postres”. En el norte de Catalunya en la frontera con Francia, en la Jonquera, se han instalado cómodamente de manera legal desde 2002 verdaderas fábricas de explotación sexual de mujeres, megaburdeles que algunos denominan “Paradise” (¿paraíso para quién?), donde el 80% de los “clientes” son franceses –porque Francia ha optado por una legislación abolicionista a diferencia de nuestro país (…)–. Pero estos “hipermercados” de la violencia machista no suscitan ni mucha ni poca indignación entre los partidos políticos progresistas catalanes, ni entre la mayoría de grupos feministas. Precisamente nuestra primera acción como plataforma abolicionista fue una manifestación transfronteriza en la Jonquera junto con compañeras francesas en el marco de la jornada internacional contra las violencias machistas, el 25 de noviembre de 2011, para denunciar la esclavitud sexual de estos “campos de concentración, como diría la activista y superviviente Sonia Sánchez, y denunciar la responsabilidad de los puteros en la existencia de esta industria.

Pero la mayoría de la izquierda radical y de los feminismos catalanes miraban, y siguen mirando, hacia otro lado. En el Estado se calculan más de 1.500 burdeles, según estimaciones de la policía, además de los miles de pisos-burdel ilegales donde se prostituyen mujeres, y algunas asociaciones ofrecen cursos de “profesionalización a la prostitución” con la promesa de encontrar “trabajo inmediato”. Mientras tanto, antropólogas destacadas hacen cuentos infantiles para “explicar el trabajo sexual” a los niños y niñas (“Margarita y las mujeres de la calle, de Dolores Juliano, 2004) y otras apologetas –que evidentemente no se prostituyen– defienden que la prostitución “no es dañina”. “

Por otra parte cabe destacar que desde la derecha más liberal como el partido político Ciudadanos han defendido tanto la regularización del proxenetismo como de los vientres de alquiler llegando a incluirlo en sus programas electorales y creando un supuesto debate social donde solo hay una necesidad de expansión del mercado.

La situación de precariedad laboral, de falta de opciones, la moral burguesa que sigue construyendo la sexualidad femenina como un objeto para satisfacer a otros y otros elementos de carácter psicosocial que enfrentan en la actualidad miles de mujeres en el Estado Español hacen a su vez que las mafias vean un interesante nicho de mercado.

Para comprender la relación entre pobreza y prostitución en Europa podemos destacar el caso de Grecia, donde había aumentado la prostitución un 1500% durante los últimos seis años según un estudio del departamento de Criminología de la Universidad Panteion, el Centro de Investigaciones Sociales y el defensor del pueblo heleno, coincidiendo con los años de crisis económica y de rescates. El mismo informe asegura que son en su mayoría mujeres jóvenes o desempleadas que buscan poder pagarse unos estudios para encontrar mejores empleos. Informes similares como los realizados por Médicos del Mundo en España en 2012 advertían del mismo fenómeno, al igual que el realizado en Reino Unido por el Colectivo Inglés de Prostitutas (ECP).

Interesante también es este artículo sobre las consecuencias del modelo alemán para la prostitución. ¿En una sociedad donde se publicita de forma masiva la compra—venta de mujeres cosificadas como pueden ser las relaciones interpersonales entre los sexos? Por otra parte hay un dato importantísimo: el 95% de las mujeres prostituidas en Alemania son inmigrantes.

Es decir hay un refuerzo de clase que genera algo que cualquiera que desee observar un poco puede ver con facilidad. Si la feminización es un elemento de dominación, si el patriarcado como sistema de propiedad refuerza al capitalismo, es vital incidir en que estas políticas defendidas desde un supuesto feminismo liberal no son más que un elemento de dominación de clase, una forma de someter y de marcar a dos tipos de mujeres: la burguesa, que puede jugar a cobrar por sus fantasías sexuales o ser la más “digna” de las esposas; y las demás, clase obrera cada vez más empobrecida, más cosificada y más abusada cuya vida está lejos de ser un juego.

Abolición o barbarie. Algunos puntos aclaratorios.

Las abolicionistas no tenemos nada contra las mujeres que exponen sus puntos de vista sobre la regulación de la prostitución. Lo que combatimos dialécticamente es el discurso que manejan, por varios motivos:

— Sobre el tema de la regulación de la prostitución, es interesante incidir en tema de la legislación sobre seguridad e higiene en el trabajo. Resulta que si se aplicara como se aplica a cualquier trabajo, desaparecería la prostitución.  Se evidencia la hipocresía que supone defender la prostitución como trabajo mientras que al mismo tiempo se está excluyendo a las trabajadoras sexuales de los derechos que tiene cualquier trabajadora en materia de salud e higiene en el trabajo. Si tuvieran que ejercer la prostitución con la indumentaria de seguridad que se requiere obligatoriamente para contacto con fluidos, la prostitución desaparecería pero casualmente, NINGUNA asociación, NINGÚN sindicato de prostitución exige que se cumplan para las trabajadoras sexuales los mismos derechos y normativas que rigen para el resto de trabajadores y trabajadoras. Si quienes limpian culos tienen derecho reconocido a ponerse guantes, tendría que haber el mismo a la hora de masturbar señores. Por no hablar de “besos negros” y otras cuestiones “laborales”. Así que esos pseudosindicatos NO SON un sindicato, ya que incluso obvian los derechos laborales más básicos como es la seguridad y la higiene. Este interesante texto al respecto está referido a normativa laboral en EEUU. Pero es fácil enfrentar el discurso desde la legislación del Estado Español.

La legislación actual prohíbe el lucro de terceros en un intercambio económico-sexual. De hecho las abolicionistas nos oponemos a esto, a despenalizar el proxenetismo. En el momento que haya cualquier tipo de mediación, sería proxenetismo. Por tanto, mujeres que defendéis derechos ¿qué os explota vuestro “jefe/proxeneta”? DENUNCIADLE, porque de momento todavía es ilegal que nadie se lucre con vosotras.

La legislación actual NO IMPIDE prostituirse, si alguien se siente muy libre o prefiere esto a otra cosa puede perfectamente realizarlo. Pero, ojo, una cosa es eso y otra pedir cambios QUE AFECTARÁN A TODAS LAS MUJERES, INCLUÍDAS LAS QUE VENGAN DETRÁS. ¿Cómo? Pues muy fácil. Si regulas y cualquier día por lo que sea necesitas solicitar una ayuda pública te van a preguntar que cómo estuviste viviendo hasta ahora. Claro, si tú dices “me estuve prostituyendo” puede haber dos opciones: 1. Que te ayuden a dejar ese trabajo y 2. Que esta sea una actividad regulada y que te digan “pues hala, maja. A generar que estás en la edad” y te den una palmadita en la espalda. ¿No os pone los pelos de punta?

-Finalmente, las abolicionistas condenamos la persecución policial de prostitutas (cosa que defiende el prohibicionismo); la persecución contra las prostitutas en las calles se aplica en base a legislación municipal sobre “venta ambulante” (exactamente la misma que se aplica contra los manteros), es de hecho una persecución contra la pobreza y no se vería afectada por una variación en las leyes estatales sobre prostitución porque no se las persigue por prostitutas sino por pobres. Así que el uso de esta aberrante persecución para defender la legalización del proxenetismo es la más cínica de las falacias.

Aída Muel y Carmen Parejo.

(Visited 1.904 times, 5 visits today)