Turismo y economía en el Estado Español: Spain is different!

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Cartel de promoción turística.

El turismo en la historia económica del Estado Español. Sin apenas industria solo pueden (mal)vender la tierra y el capital humano.

Spain is different! El nacimiento del parque temático.

La España de los años 50 se caracterizaba por una política económica de autarquía forzosa por los bloqueos y el aislamiento internacional; escasez y hambre generalizada, solo mitigada en parte por los envíos de carne y trigo del gobierno de Perón; un sector agrícola mayoritario y atrasado; y lentitud en procesos de industrialización por falta de capital financiero.

Esta situación obligó, solo en los años 50, a 2 millones de personas a huir del campo hacia la ciudad en busca de otras opciones de empleo creando los cimientos de barrios periféricos que habitualmente no reunían las condiciones mínimas para su habitabilidad y que condenaba a una gran masa de trabajadores a la marginalidad y la miseria. Y en consecuencia a la precarización de la venta de su fuerza de trabajo. Esta situación “mejorará” en la década de los 60 debido fundamentalmente a dos elementos: la emigración exterior y el turismo.

Con el Plan de Estabilidad, creado por Alberto Ullastre en 1959, se produce una reestructuración productiva y financiera que abrió las puertas a la inversión extranjera y a su vez forzó el cierre de múltiples empresas nacionales, aumentando notablemente las cifras de desempleo. En estos mismos años en Europa, sobre todo en la Alemania Federal, el plan Marshall había ayudado a incrementar un desarrollo industrial sin precedentes; no obstante, la post guerra había disminuido la población y había por tanto escasez de mano de obra para hacer frente a tal ritmo de crecimiento industrial. En este contexto, el Estado Español permite un éxodo masivo hacia este y otros países europeos de trabajadores españoles, los destinos mayoritarios fueron la República Federal Alemana, Suiza y Francia. Esto sirvió por un lado para frenar cualquier conato de respuesta desde el movimiento obrero a las altas cifras de paro; y por otra parte, para mejorar, con las remesas que enviaban dichos emigrantes a sus familiares en España, la economía del país.

En la década de los 60, aprovechando el boom del turismo, desde el Ministerio de información y Turismo, dirigido por aquel entonces por Manuel Fraga Iribarne, se crea el eslogan “Spain is different!”. Una forma de atraer al público aprovechando lo “exótico” de un país denostado por su atraso cultural, económico y político. Fraga consiguió con su campaña hacer del franquismo político y sociológico un gran parque temático. Los españoles nos convertimos desde entonces en atracciones para diversión de curiosos provenientes de otros países y a muy bajo costo. Toda la masa de mano de obra desempleada podía conseguir contratos temporales y sin apenas exigencia formativa aprovechando las temporadas altas del turismo. Fortaleciendo el sector terciario como sustituto de un campo que moría y una industria prácticamente inexistente.

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Oficina ambulante de información turística, años 60.

En términos generales se puede decir que fue un éxito ya que ayudó, junto con la emigración, a la mejora de la economía nacional. Desde otra perspectiva, menos cortoplacista y desde el punto de vista de la clase trabajadora, podemos decir que este éxito trajo consigo la explotación de miles de trabajadores, la emigración forzosa y relegó nuestras ciudades a decorados donde los protagonistas ya no eran los que vivían cada día en sus barrios sino el cliente, el que paga, que viene de fuera para “disfrutarnos”. Y así fue como España se convirtió en el parque temático más exótico de Europa. A la par que el turismo se iba convirtiendo en el principal motor de crecimiento económico del país, si no el único.

Transición, reconversiones, privatizaciones y burbujas. Un proceso de acumulación.

Tras la muerte de Franco, con la llegada al gobierno de Felipe González, se producen una serie de reformas estructurales que supusieron por un lado el inicio de las privatizaciones y por otro un proceso de reconversión del modelo productivo en todos los sectores que destruyó la ya de por sí escasa industria del país, llevando a miles de trabajadores al paro, obligando al cierre de fábricas y puertos, y finalmente destruyendo uno de los pilares fundamentales de la economía española: la agricultura. Todo por el bien de la “modernización” de España como exigencia para su entrada en la UE.

El gobierno de Aznar trazó un nuevo plan basado por un lado en una nueva oleada de privatizaciones; y por otro, a través de La Ley del Suelo de 1998 que facilitó la especulación urbanística, en la formación de lo que se conoció como burbuja inmobiliaria. En los años de la burbuja los salarios en el sector de la construcción subieron y mejoraron las arcas públicas, hasta que la burbuja explotó coincidiendo con el inicio de la crisis capitalista de 2007.

Y la burbuja explotó y volvimos a los 60. Emigración y turismo.

Más de 3 millones de personas han abandonado el Estado Español desde 2008 a 2016 según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE); solo en 2016 emigraron 327906 personas.

Las cifras de desempleo llegaron a los cinco millones, solo con datos oficiales, es decir los recogidos dentro de los datos del INEM. Las distintas reformas laborales de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y de Mariano Rajoy (PP) aumentaron la precarización del empleo tanto en disminución de salarios como en aumento de la temporalidad de los contratos.

En este contexto, el gabinete de Mariano Rajoy, con el ministro Soria a la cabeza lanza un Plan Nacional e Integral de desarrollo del turismo (2012).

Este plan se centra en diversas medidas de distinta índole relacionadas fundamentalmente con la incursión de la empresa privada dentro de las instituciones para el desarrollo del turismo y el abaratamiento de la mano de obra y del uso de los recursos naturales o patrimoniales del Estado Español.

Por un lado facilita la integración del turismo dentro de la promoción del grupo “marca España” (que agrupa a las principales multinacionales con domicilio fiscal en España), remarcando el interés en potenciar la coordinación público-privado en el desarrollo del modelo turístico. Garantizando entre otras cosas la participación y toma de decisiones de la empresa privada en Turespaña. Destaca el impulso del sector privado a través de planes urbanísticos que favorezcan esta iniciativa, incluso financiando infraestructura pública que complemente la inversión privada. A la vez que se otorgan facilidades para el turista como la creación de tarjetas de fidelización, bonificaciones y flexibilizar los trámites de visado. Destaca el interés especial en aumentar la oferta turística a través del negocio de la “salud preventiva”, hecho llamativo en plena oleada de privatizaciones y externalizaciones de los servicios de salud.

En relación con otras leyes y reformas hace hincapié en las posibilidades de mejora de la industria del turismo a través de la reforma laboral, la ley de costas o la apertura de las aguas interiores para uso turístico. En relación con la reforma laboral se detallan ciertas ventajas como la eliminación de la clasificación rígida en categorías profesionales adoptándose un criterio más flexible y favoreciendo la movilidad geográfica; la priorización del convenio de empresa frente a la negociación colectiva del sector; o la utilización de la modalidad de contratación fija discontinua. Entre otros.

De nuevo ante una situación de paro extremo, con miles de españoles emigrando a otros países, se apuesta por el turismo mientras los avances en las medidas “estructurales” que nos exige Europa siguen su curso. Un negocio redondo de acumulación de capital a través del turismo, no solo de capital financiero y especulativo, sino también a través de las reformas laborales de precarización del capital humano, de abaratamiento del coste de la fuerza de trabajo, de especulación con los recursos naturales, los acuíferos, la costa o los ríos; o patrimoniales, las ciudades, los pueblos y los barrios.

Así llegamos a la precarización, a la masificación, a alquileres turísticos que están creando una auténtica burbuja en las rentas de alquiler y que llevan como en el caso de los médicos de Ibiza a no poder costear una estancia en algunos puntos del estado en temporada alta por ser inasequible para el bolsillo.

En este contexto nos hablan de fobias e incluso algunos comparan la inmigración con el turismo diciendo que los críticos solo queremos extranjeros ilegales. Los mismos extranjeros ilegales que acabaran explotados por esta misma industria.

El parque temático vuelve, externalizando algunos de sus beneficios, adaptándose a las “nuevas” necesidades del mercado, demostrando al mundo que Spain is different! Que aquí no hay apenas industria que regalar a Europa, pero que nuestra clase trabajadora es “precaria estructural” y que se puede hacer un gran negocio con su capital humano. Que nuestras vidas y nuestros barrios son solo un tablero de negocio a disposición de especuladores. Y es así como, pese a la crisis y pese a la historia trágica de la economía española, el capitalismo puede seguir avanzando, destruyendo los manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador.

Carmen Parejo. 

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