Tráfico de esclavos en Libia. El escándalo sobre las ruinas de la intervención de la OTAN.

 

Libia

Sarcozy (Francia) y Cameron (GB) en 2011 apoyando a los “opositores” en Bengasi.

Tráfico de esclavos: la última vergüenza del país que se llamó Libia. El escándalo sobre las ruinas de la intervención de la OTAN.

En 2011 con la llegada de las primaveras árabes un destacamento de fuerzas de la OTAN participó en el derrocamiento del sistema libio y el linchamiento y asesinato de Muamar al Gadafi. Al igual que en otros países que vivieron el mismo proceso, esta primavera destruyó Libia condenándola a la dependencia de occidente y a ver de nuevo a sus tropas caminando por sus calles. Mientras aumentaba el integrismo religioso wahabista que no había tenido ningún protagonismo, hasta el momento, en el desarrollo de su historia y contaminaba a países vecinos.

Libia llegó a tener un nivel de desarrollo a la altura del de Portugal o Grecia, lo que les permitió incluso ayudar a otros países vecinos como Malí. La deriva internacional del régimen de Gadafi hacia Occidente le llevó a forjar “alianzas” poco sólidas como se vería en 2011 cuando sus socios y aliados se unieron para su derrocamiento. Los Estados occidentales, liderados por Francia, Reino Unido y Estados Unidos; comenzaron a bombardear Libia el 19 de marzo y, a finales de agosto, la ofensiva militar dirigida por la OTAN ya se había hecho con Trípoli, capital del país.

Desde entonces el país del norte de África está sumergido en el caos, en el auge del terror wahabita. Desde Libia, el Estado Islámico, aprovechando el descontrol tras la “primavera”, ha creado bases de entrenamiento que siembran el terror en los países de su entorno. Como el atentado que tuvo lugar en mayo en Egipto y que llevó al bombardeo de Libia como respuesta desde el país del Nilo.

Estos días nos llegan imágenes muy duras sobre tráfico de esclavos, procedentes de países subsaharianos, en la antigua Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista. Mercado de esclavos que son vendidos y maltratados en plena calle.

Occidente se tendrá que responsabilizar de estos hechos, del caos generado por y para sus propios intereses imperialistas. Desde Sarkozy, gran impulsor de la campaña contra Gadafi, hasta el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, con Julio Rodríguez como Jemad a la cabeza.

El escándalo libio, desgraciadamente, comenzó en 2011 por los intereses de la OTAN, lo demás son las consecuencias de su barbarie; Y solo puede generar más barbarie. Casi medio millón de libios se han visto forzados a huir, refugiándose en la mayoría de los casos en Túnez. Desde el sur del continente africano llegan a su vez numerosas personas que engañadas por mafias buscan llegar a Europa desde el descontrolado país. Son estas personas, migrantes guiados por mafias, los que finalmente están acabando siendo vendidos como esclavos; a través de esas mismas mafias que aprovechan su extrema vulnerabilidad y el descontrol en el país.

Sin embargo las exportaciones de petróleo libio han caído un 90% desde la intervención de 2011, por lo que la OTAN, temerosa de sus pérdidas de hegemonía económica y política, y en medio de una crisis del petróleo, puede sentir orgullo de su labor. Libia ya no es un adversario.

Por otra parte, en la última etapa de la administración Bush se crea el AFRICOM (Un comando militar estadounidense para África), en documentos hechos públicos recientemente (ya en la administración Trump) por una solicitud de liberación de información se asegura la existencia de una instalación “no permanente” del AFRICOM en el Sáhara, en el oasis de Al- Wigh en la frontera libia. Lugar habitual de contrabando de armas entre diversos países actualmente en conflicto como Libia, Níger, Chad y Malí, además de ser la entrada habitual de miles de migrantes que intentan llegar a las costas del norte de África.  Con el control de la zona,  también se garantiza el control o al menos la pérdida de influencia de otros países como Rusia o China. En palabras de Paul Creag Roberts (economista y exsubsecretario de Hacienda durante la administración Reagan): “Con Libia conquistado, AFRICOM se iniciará en los otros países de África, donde China tiene inversiones en energía y minerales”.  No es por tanto un secreto la preocupación de EEUU ante la numerosa presencia del dragón asiático en muchos de esos países; como Libia donde había alrededor de 75 empresas chinas dedicadas a la infraestructura previo a la invasión de la OTAN. O de Rusia, más allá de las sanciones y embargos a los que les someten a través de argumentos poco cristalinos.

Finalmente, sirve de refuerzo a la “alianza por necesidad” entre EEUU y la UE. Alianza, que tiene como antecedente en el continente otras operaciones como la Operación Atlanta, para el control euro-estadounidense del Cuerno de África , aún vigente, y que se mantendrá al menos hasta 2018. El control de la zona y sobre todo el “enemigo común”, en este caso los países llamados emergentes (Rusia o China), sirven de nuevo para fortalecer la alianza euro-estadounidense plasmada en el plano militar a través de las operaciones de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y de los intereses económicos de las élites de los países que lo conforman. A ellos no les escandalizan los esclavos, solo están jugando al Risk. Imperialismo y esclavismo nunca serán elementos disociados.

Carmen Parejo.