Migraciones y los naúfragos de la expansión capitalista

“El mercado “solidario” que ha creado el capitalismo progresista es lo contrario al internacionalismo” Artículo de Carmen Parejo 

Cada cierto tiempo aparece una nueva campaña lacrimógena sobre inmigrantes o refugiados. Desde el niño Aylan que apareció ahogado en una playa de Grecia, hasta Valeria y su papá Óscar, salvadoreños ahogados en el río Bravo. En medio de todo esto también aparecen los héroes y las heroínas como la capitana de barco Carola Rackete.

Hay algo muy oscuro en tanta publicidad de la tragedia y de los héroes en un tiempo donde lo que sigue habiendo es explotados y explotadores. Como en una burda adaptación cinematográfica de Hollywood, las partes menos comerciales son completamente omitidas en la proyección.

Las sombras de estas trágicas historias se encuentran en la explotación del capital en su fase imperialista. Se encuentran en El Salvador tratado como una subcolonia que no llega ni a la categoría de Protectorado, se encuentra en Honduras repartido para los beneficios del capital mientras dan golpes de estado y asesinan a quien combate la agresión, como es el caso de Berta Cáceres. Porque Berta Cáceres es algo más que una identidad oprimida postmoderna, es mucho más que una mujer, que una pobladora originaria, más que una líder ambiental. Berta Cáceres podría haber sido un elemento de vanguardia para una transformación real de la situación de explotación de Honduras y por eso la mataron.

Honduras: Imperialismo, represión y violencia contra la población originaria.

Aunque en realidad no es necesario ser vanguardia o referente individual, solo hay que atender al genocidio perpetrado en Colombia no solo contra guerrilleros o exguerrilleros, sino contra todo aquel que se atreva a contradecir aunque sea un poco algún plan del capital. El intento de agresión en Nicaragua, los golpes judiciales en el cono sur, la agresión incesante contra Venezuela, el bloqueo a la resistente Cuba… Valeria y su papá Óscar solo son el resultado visible, el que nos quieren enseñar de todo este proceso de expolio y destrucción. Si solo nos enseñan los cadáveres es porque desean hacer un producto lacrimógeno de manipulación masiva que obvia por completo el desarrollo de cómo se produjo. Una vez más un “fetiche de la mercancía”, en tanto a la presentación de un objeto que obvia su desarrollo, que en los tiempos que corren ha usurpado el poder de la solidaridad para crear un mercado “generoso” que otorga un nuevo poder moral a los “colonos”.

Para entender la imagen de Aylan estamos en las mismas, hay que comprender las dimensiones de las agresiones imperialistas en Oriente Medio, especialmente las actuales en la República Árabe Siria.

Siria: ¡caretas fuera!

Pero más allá de estos datos que tenemos todos se hace necesario hacer un análisis serio sobre la cuestión migratoria y de refugiados

“El desplazamiento mundial se encuentra en un nivel récord, con el número de desplazados internos en más de 40 millones y el número de refugiados más de 22 millones. ” según destacaba el Informe Mundial de Migraciones de 2018. Ante esta situación en septiembre de 2016, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió, a través de la adopción de la  Declaración de Nueva York para Refugiados y Migrantes , desarrollar un pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular.

En efecto, como muchos argumentan, las migraciones han sido una constante en el desarrollo de las sociedades humanas; sin embargo, jamás debemos obviar que en la mayoría de los casos se deben a cuestiones ambientales, sociales, políticas o económicas que marcan el ritmo de dichas migraciones. En este caso no debemos pasar por alto que es precisamente este imperialismo sin control, especialmente destructivo a través de la violencia económica y social y también de la violencia armada mediante la guerra y el expolio la última responsable de una situación que se hace insostenible.

Capitalismo, “relaciones internacionales” y movilizaciones de la clase trabajadora 

El origen del capitalismo se basó en el expolio de las tierras al campesinado europeo, que se vio forzado a caminar sin nada, siendo brutalmente reprimido si robaban alimento para no morir y que finalmente se iban asentando en las incipientes ciudades donde eran obligados a malvender su fuerza de trabajo. Otro elemento clave del origen de esa acumulación originaria de capital que dio paso a este sistema se produce con el nacimiento de unas nuevas “relaciones internacionales”; al expolio y la violencia contra la poblaciones originarias en América se le suma el secuestro de miles de seres humanos en el continente africano que serían esclavizados en el continente recién conquistado americano. Aquí, por tanto, solo hay dos clases: la explotadora, a quién sirve todo esto; y la explotada, la clase trabajadora que se ve perjudicada en distintas escalas de todo este proceso y que incluso es movilizada para servir al mismo.

En efecto, como muchos denuncian y no sin razón, esto no repercutió de forma favorable para ese campesinado europeo que se iba convirtiendo en clase trabajadora. Blas Infante, padre de la patria andaluza, ya decía que nunca se había pasado tanta hambre en España como cuando en el imperio no se ponía el sol. Y así es, todo este mecanismo, como ya estudió Marx y podemos leer en su obra cumbre “El Capital”, lo que supuso fue la máxima acumulación de capital posible en manos de unas pocas familias y de una banca centro europea que empezaría a marcar el destino del mundo. No obstante, no es lo mismo ser vecino de los que vencen que que te toque nacer en la tierra quemada de los vencidos. Y aquí empiezan parte de los problemas.

“Nativa o extranjera la misma clase obrera “

Este lema no es un lema vacío y en los tiempos que corren de hecho deberíamos tomarlo por bandera más que nunca. Y así comprender cómo este sistema desde que inició sus macabras “relaciones internacionales” ha puesto a la clase explotada a competir mientras sacaban lucro de la miseria.

En los países del centro imperialista, sobre todo en Europa occidental, se produce una anomalía histórica tras el triunfo de la revolución soviética, la pérdida masiva de población por la segunda guerra mundial y la necesidad de competir con la Europa del Este reforzando las condiciones económicas de la clase trabajadora del oeste durante la guerra fría. Así, por ejemplo, se produce la industrialización acelerada y desorbitada de la República Federal alemana que además se nutre en primera instancia de una clase trabajadora empobrecida proveniente por ejemplo de un Estado Español franquista y sin recursos y de otros pueblos del sur de Europa que igualmente estaban devastados.

Sobre la evolución de la economía en el Estado Español dentro del marco de la Europa occidental capitalista: ¿Cómo afectó el Plan Marshall a la clase trabajadora del Estado Español para el enriquecimiento de Alemania?

Turismo y economía en el Estado Español: Spain is different!

Alemania crea así un modelo que se vale de la emigración forzosa de pueblos más empobrecidos para su enriquecimiento. Y este elemento es fundamental para entender cuál es la postura de Alemania hoy al respecto de la cuestión migratoria:

La crisis de los refugiados en Alemania como instrumento de enriquecimiento y división de la clase trabajadora

 

En el caso de EEUU no hay que ser muy observador para darse cuenta que al igual que en Alemania se han valido de la fuerza de trabajo barata de la inmigración, sumado por supuesto al esclavismo que aunque formalmente desapareció de su legislación a efectos prácticos (incluso desde una perspectiva racial) se ha mantenido intacto en su finalidad. De nuevo: obtener el máximo beneficio posible y en muy pocas manos. 

EEUU: Sistema de prisiones y el valor económico de la esclavitud.

Sirvan estos dos ejemplos, para evidenciar que en efecto las “relaciones internacionales” capitalistas y el estudiado movimiento migratorio sirven de forma directa a los fines de la acumulación de capital incluso hoy en día.

Inmigrantes/Emigrantes: Doble perspectiva 

Una elemento fundamental y no secundario es cómo se reproduce en el pensamiento popular la cuestión de las migraciones. Desde una perspectiva de la ideología social pero también desde las condiciones materiales profundas que sirven de sustento real, material y cuantificable para que el desarrollo de esa ideología social sea efectiva.

Así es muy distinto plantear la cuestión desde la visión del que se ve obligado a emigrar o de los países que cuentan con un alto porcentaje de población emigrada; que la visión de la inmigración como un agente externo que repercute en la cotidianidad de los países receptores de emigrantes. Es distinto insisto en clave ideológica pero sobre todo es distinto en sentido material.

Emigración, limes imperial y bárbaros

Desde la perspectiva de los países con altos porcentajes de población emigrada es fundamental destacar la pérdida de recursos humanos para el desarrollo del país dado fruto de esa emigración. Cada emigrante supone en efecto una pérdida para su país de origen. Teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos se trata de la población más preparada a nivel académico e incluso de la población con mayores recursos, estamos hablando que este fenómeno ayuda de forma efectiva al subdesarrollo de esos países. Por el contrario, como expuse anteriormente, sí que beneficia a los países que reciben a dichos emigrantes y que se verán beneficiados de la minusvalorización de sus capacidades y de su formación. Esto sería en términos económicos, aunque en términos humanos todos podamos en efecto comprender que cada persona, a nivel individual, desee mejorar sus condiciones de vida. Pero como ya sabemos esto es una cuestión social que trasciende al individuo e incluso a la nacionalidad, así finalmente si seguimos todo el proceso, el subdesarrollo de los países que fueron anteriormente colonias clásicas (de donde vienen casi todos los emigrantes), los salarios más bajos para los inmigrantes, la clase trabajadora en competición y otros mecanismos adicionales finalmente solo sirven a un fin: garantizar la máxima acumulación posible en las menores manos posibles. 

Desde la perspectiva de los países que reciben a esos emigrantes hay que tener en cuenta dos elementos claves: el primero es que los inmigrantes, por regla general, pasan a vivir y convivir con los sectores más empobrecidos de la clase trabajadora del país al que llegan. En ese sentido aumentan las bolsas de pobreza y también, como es natural, aumenta la delincuencia. No podemos obviar que hay una estrecha relación entre delincuencia menor y pobreza, no por motivos abstractos ni éticos y mucho menos raciales o culturales, sino exactamente por el mismo motivo de carácter material por el que en el proceso de acumulación originaria de capital usaban medidas especialmente represivas para quien robaba una gallina. La pobreza extrema necesita soluciones urgentes y es natural en ese contexto que los márgenes de la legalidad aparezcan difusos ante la urgencia de sobrevivir. Es absurdo negar que la pobreza genera delincuencia y que los trabajadores que emigran y que acaban en muchos casos dentro de esas bolsas de pobreza extrema también tengan una posibilidad muy alta de acabar delinquiendo para sobrevivir. Negar esto supone idealizar la pobreza lo que además de macabro y bastante cínico no ha ayudado jamás a combatir esta situación. La pobreza extrema no es amable porque se desarrolla en la urgencia de sobrevivir y en la urgencia de sobrevivir todos, absolutamente todos, seríamos capaces de hacer cualquier cosa. En última consecuencia, los inmigrantes, acaban integrando las filas del lumpemproletariado de los países occidentales. Siendo apartados de la lucha y de la sociedad misma, impidiendo un desarrollo efectivo de aquello de “nativa o extranjera la misma clase obrera”.

“La pobreza extrema no es amable porque se desarrolla en la urgencia de sobrevivir y en la urgencia de sobrevivir todos, absolutamente todos, seríamos capaces de hacer cualquier cosa.”

Con este análisis no pretendo en absoluto criminalizar la emigración o la inmigración, y mucho menos a las personas migrantes, solo trato de salir de idealismos baratos que en realidad obvian una vez más la tragedia que se esconde detrás de estos fenómenos y que al ser obviada sirve también para la negación de otras trágicas consecuencias: como el auge del fascismo, hijo violento del capitalismo que se nutre de las propias contradicciones internas que el capital nos genera; o la otra cara, “el mercado solidario” y la trampa de algunas ongs que viven de aprovecharse de forma corrupta de las miserias ajenas. A veces con fines tan macabros como perpetuar el ciclo de la humillación y la miseria. Hacen de la desgracia una identidad, de la miseria social un drama personal, de cada individuo una lucha contra sus iguales, reivindican la raza como los racistas y el sexo como los machistas, como productos de marketing para colar una nueva estrategia que sostenga su mercado. En cada trágica fotografía de la desgracia que nos venden como producto se esconde el desarrollo de un sistema que no quieren que combatas y para ello siguen cosificando a los seres humanos al igual que hacen los fascistas a los que refuerzan con la negación de la historia trágica de los pueblos.

El mercado “solidario” que ha creado el capitalismo progresista es lo contrario al internacionalismo porque se sigue basando en hacer un fetiche de la desgracia ajena y no en superar el estado actual de las cosas, reforzando con ello al capital y a todas sus consecuencias.

¿Qué hacer?

No me siento capacitada ni legitimada para establecer una hoja de ruta al respecto, sobre todo porque ya otros que sí estaban legitimados marcaron esa hoja antes que yo. Todo análisis, en efecto, debe conllevar una aportación para la práctica y la transformación.

Es vital apartarse en este debate de la creación de fetiches que idealizan dramas y cosifican a los seres humanos (sea para mal, mediante el racismo; o para “bien” a través de recreaciones místicas de caridad vacía), puesto que con ello solo hacemos separar más y más a la clase trabajadora mundial y no resolvemos el problema.

Los pueblos no mueren de hambre, mueren de humillación, y ciertas idealizaciones solo refuerzan la humillación que hace posible la explotación. Es necesario unificar las luchas, entender que la guerra en Siria, la actitud del Estado Español al respecto de vender armas a Arabia Saudí, o los acuerdos que se puedan establecer para marginar a EEUU (como país hegemón imperialista) del tablero de juego mundial no son cuestiones aisladas entre sí. Que el antiimperialismo es lucha antifascista. Que cada patera que llega a las costas tiene una historia detrás de la que todos somos parte como parte del género humano que nos contiene a todos. Y como todos somos contenido todos debemos ser contingentes.

Que una vez más esto no se trata de caridad cristiana, se trata de solidaridad internacionalista, de ver con claridad que nadie nació emigrante y que llegar a ese punto es parte de un proceso mucho más complejo. Que las opresiones son el desarrollo natural de un sistema de explotación determinado. 

La única solución está en la lucha, en una lucha de clases que no empezó ahora, y que no la empezamos nosotros, pero que con cada división, se refuerza para que la sigan ganando ellos.

Una lucha por la dignidad y la libertad de todos que debemos aprender, atendiendo a la realidad y no al idealismo, a luchar en conjunto para que no nos sigan matando por separado.

Carmen Parejo  

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