Noticias falsas, grupos evangélicos y propaganda. Cuba y el movimiento LGTB.

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Noticias falsas, grupos evangélicos y propaganda. Cuba y el movimiento LGTB.

La nueva Constitución no establece la Ley de Familia.

En la redacción de la nueva Constitución cubana se proponía una apreciación en un artículo, el número 68, que definía el matrimonio como “unión entre dos personas”, este detalle ha sido tomado por muchos como una puerta abierta a la legalización de matrimonios de personas del mismo sexo. Finalmente este artículo ha sido descartado e introducida esta cuestión en el artículo 82 que establece que matrimonio es “una de las formas de organización de las familias” y cambia “dos personas” por “cónyuges”.

Desde la CNN a Clarín han usado este cambio para atacar a Cuba acusándole de retroceder en sus avances por la igualdad de las personas LGTB y a crear un ficticio problema interno con Mariela Castro Espín, sexóloga cubana y directora del CENESEX (Consejo Nacional de Educación Sexual). La propia Mariela ha desmentido que el cambio de mención en el articulado suponga ninguna variación de esencia.

Destacar tres puntos:
  • Este cambio no afecta a la posibilidad de la regularización del matrimonio entre personas del mismo sexo.
  • En cualquier caso serán las reformas sobre el Código de familia la que pueda o no especificar este contenido porque no es tarea de la Constitución.
  • En el plano social es vital dejar claro que en Cuba existen múltiples formas de organización familiar institucionalizadas al margen del matrimonio y que de hecho el matrimonio hoy no es la forma de unión preferida por los cubanos, de hecho es una opción que ha pasado a ser minoritaria.
Gráfica que muestra el descenso de matrimonios en Cuba.

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El proyecto de reforma constitucional está en pleno proceso de aprobación (sesiones de la IX Legislatura del Parlamento cubano los días 21 y 22 de diciembre), si es confirmado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, deberá ser sometido a referéndum el próximo mes de febrero.

La cuestión religiosa y el auge de las iglesias evangélicas.

Sin embargo ante esta cuestión no debemos pasar por alto el debate que en este punto se ha creado en los procesos populares para el desarrollo del proceso constituyente. Es vital tener en cuenta un peligro que va más allá de todo esto y es el auge que las iglesias evangélicas están teniendo en diversos países de Latinoamérica y como repercute en el devenir político. Tenemos muy reciente el caso de Brasil, pero la inclusión social y sobre todo política de estos grupos está provocando una cooptación de las masas populares a través de redes clienterales puestas a disposición de las derechas y oligarquías internacionales.

En Cuba hay libertad religiosa, garantizada por la Constitución, observadores y expertos (no hay datos oficiales) estiman que un 60% de los 11 millones de habitantes está bautizada por la Iglesia Católica, aunque apenas un 10% practica esa fe y muchos otros se dedican a la Santería (que les requiere el bautismo).

La Asamblea de Dios, grupo evangélico, por otra parte tiene actualmente según sus propias estimaciones unos 120.000 miembros, en 1990 la cifra era de 10000 fieles, por lo que el ascenso ha sido meteórico sobre todo en los últimos años. Estos grupos insisten en la participación política e incluso denuncian persecuciones que no han podido demostrar contra su iglesia. Siendo curioso porque esta actitud victimista choca con la situación que declaran el resto de confesiones religiosas en la isla, que además de católicos, incluye musulmanes, judíos, cristianos ortodoxos etc.

Donald Trump, por su parte, puso “la libertad religiosa” como pilar fundamental para las nuevas políticas diplomáticas con Cuba. A su vez desde la organización Christian Solidarity Worlwide, con sede en Londres, se vienen desarrollando informes condenatorios contra Cuba sobre todo en relación con la supuesta persecución a la Asamblea de Dios. A modo de ejemplo, denunciaron el caso de Bernardo de Quesada en Camagüey (miembro de iglesia evangélica), al que según esta organización se le impedía impartir su liturgia, el propio Quesada lo desmintió pero aseguró que “Ellos (las autoridades) me toleran, pero no me tragan”.

Llegados a este punto es vital estar alerta ante la deriva que puede tomar esta situación en Cuba y en el resto de Latinoamérica.

Carmen Parejo.

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