Ucrania y Octubre

“Han hecho del anticomunismo una religión civil y no esconden su abierta hostilidad a cualquier tendencia política que tienda al rojo.” Artículo de Andrey Manchuk

El 102 aniversario de la gran revolución socialista de Octubre ha pasado en Ucrania sin ningún acto relevante. Y no es de extrañar: la ideología de la izquierda ha sido oficialmente prohibida por la discriminatoria ley de descomunización, dirigida, no tanto al demonizado pasado soviético sino a cualquier futura posibilidad de desarrollo de un movimiento de izquierdas en Ucrania.

En vísperas de la fecha, las autoridades se manifestaron por medio de una condena a un residente de Krivoy Rog. Este compatriota del presidente Zelensky recibió una sentencia de un año de libertad condicional por el simple hecho de haber vestido una camiseta con la hoz y el martillo, vestimenta que imprudentemente llevó a su puesto de trabajo. Solo con asistir a un acto público, miembros de grupos de izquierdas se arriesgan a resultar detenidos o a convertirse en diana de la extrema derecha. Además hay garantía de que todos esos ataques contra socialistas y comunistas no van a ser castigados.

“Solo con asistir a un acto público, miembros de grupos de izquierdas se arriesgan a resultar detenidos o a convertirse en diana de la extrema derecha.”

Pero eso no es todo, ya que las autoridades siguen impidiendo cualquier participación de la izquierda en los procesos políticos. Por ejemplo, este verano, la Comisión Electoral Central, por motivos únicamente ideológicos, impidió la participación del Partido Comunista y la Unión de Izquierdas en las elecciones. La razón real es que la Comisión Electoral está absolutamente dominada por defensores de las diferentes fuerzas nacionalistas, que han hecho del anticomunismo una religión civil y que no esconden su abierta hostilidad a cualquier tendencia política que tienda al rojo.

“La Comisión Electoral Central, por motivos únicamente ideológicos, impidió la participación del Partido Comunista y la Unión de Izquierdas en las elecciones.”

Tampoco puede sorprender que la prensa oficial de Ucrania haya ignorado el “enemigo” 7 de noviembre o haya utilizado la fecha como una excusa para la debida propaganda anticomunista. “A menudo comparamos a las personas postsoviéticas con las soviéticas. Pero la realidad es que el postsoviético en la calle, nostálgico de la Unión Soviética, es más tóxico que un hombre del país de los soviets”, escribió un articulista de Radio Svoboda en un esfuerzo de seguir demonizando la ideología de izquierdas. Todo el que no ha conseguido sacar provecho de las reformas antisociales y se niega a creer los mitos antisoviéticos es presentado como un reaccionario sin esperanza y un potencial agente del agresor, una verdadera amenaza a la “elección de civilización” de Ucrania.

La deshumanización de la masa de “sovoks” se ha realizado a través de los medios y de la actividad de todo el sistema moderno de cultura y educación, completamente dedicado a esta tarea. Es suficiente recordar las películas de Loznitsa o Mansky, que representan a [la población de Donbass] con grotescas imágenes de ganado proletario, nostálgico de las salchichas baratas y el trabajo garantizado, los apartamentos gratis y otras comodidades del pasado en lugar de aguantar estoicamente el saqueo del Gobierno y de morar heroicamente por la nación y el Estado.

La clase política moderna sueña con que Ucrania sea eternamente un país sin izquierda, ya que esa sería la única fuerza que podría impedir el depredador efecto de las reformas antisociales, la privatización, la degradación socioeconómica y la guerra sin fin. Es precisamente por eso por lo que la reconstrucción de la izquierda es un prerrequisito para el renacimiento de Ucrania, que, de hecho, es su única posibilidad de futuro. Es la tendencia histórica, teniendo en cuenta que el Estado ucraniano moderno es el sucesor legal de la República Socialista Soviética de Ucrania, que nació y creció en manos de los bolcheviques. Y en el período desde 1991, que de forma tan orgullosa y absolutamente irreal se califica de independiente, el país solo ha sobrevivido a base de saquear la riqueza que se había creado y acumulado en tiempos soviético.

“Desde 1991 el país solo ha sobrevivido a base de saquear la riqueza que se había creado y acumulado en tiempo soviético.”

Ahora, el importante legado del viejo régimen está prácticamente exhausto y que se puede ver metafóricamente en los cansados puentes, las tuberías rotas y los destartalados trenes. También en las noticias de los cierres de las fábricas, escuelas, hospitales e instituciones de investigación científica o en los despidos de funcionarios. Pero, ante todo, está la evidencia de los datos de las organizaciones internacionales, según las cuales Ucrania es ahora el país más pobre de Europa. Ucrania es también líder en el campo de la emigración masiva de trabajadores en edad activa y la despoblación está haciendo mella en la población del país.

Sobre todo esto recae la sombra de la creciente desigualdad y los empobrecidos ucranianos sienten que aumenta la brecha entre las élites y la población ordinaria, que no tiene ningún derecho en este país. Tanto las viejas como las nuevas autoridades persisten en una política que es directamente contraria a los intereses de la mayoría de la población, que no puede defenderse porque se ha visto privada de representación política de los partidos de izquierdas, que podrían organizar las protestas sociales como ocurre en otras partes del mundo.

El nicho natural de la izquierda está bajo control del poder de los nacionalistas, que desvían el posible odio de clase por medio de la psicosis nacionalista y el odio a los enemigos internos y externos. Ese es el principal secreto de la Fortaleza del desastroso sistema político nacido de Euromaidan.

No hay alternativa histórica a la creación de una movimiento público potente y poderoso de la izquierda para evitar la lenta y dolorosa muerte de Ucrania, a la que se está comiendo viva la bestia del sistema capitalista mundial. Y es importante no olvidar que, pese a la persecución, la prohibición y la propaganda, el 7 de noviembre sigue siendo una fecha especial para mucha gente. Porque ven esa fecha como un símbolo y un ejemplo de esperanza de cambio en el mundo.

Andrey Manchuk

Publicación original: https://slavyangrad.es/

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