La lucha de Yemen por su soberanía. Parte 2.

*Serie de tres artículos.
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La lucha de Yemen por su soberanía: Parte 2. Intereses en la intervención militar contra Yemen.  El Cuerno de África y Yemen en la geoestrategia imperialista.

Yemen del Norte y luego el Yemen unificado, siempre han sido el patio trasero de Arabia Saudita, obsesionada por el chiismo del Norte, por la situación estratégica del país, sus riquezas y los territorios fronterizos en disputa, por lo que siempre ha intervenido en su política interior como está haciéndolo ahora. Pero los intereses en juego, y hablamos de los del imperialismo, van mucho más lejos. En primer lugar, como ruta petrolífera vital.

“El Oleoducto de Sumed (…) da una alternativa al Canal de Suez para el transporte de petróleo desde el Golfo Pérsico hacia Europa y el Mediterráneo” 

En el cruce de Yemen, Djibouti, Eritrea y Somalia, el estrecho de Bab el-Mandeb relaciona el Golfo de Adén y el Mar de Arabia. El petróleo y otras mercancías procedentes del Golfo Pérsico deben franquear Bab el-Mandeb antes de entrar en el Mar Rojo y en el canal de Suez. En 2006, el departamento de Energía de Washington informaba que un volumen de alrededor de 3,3 millones de barriles de petróleo transitaba cada día por este estrecho de vía navegable hacia Europa, EEUU y Asia. Lo esencial del petróleo, es decir 2,1 millones de barriles por día, toma la dirección del Norte por Bab el-Mandeb hacia el complejo Suez/Sumed que desemboca en el Mediterráneo. El oleoducto Sumed, partiendo del Canal de Suez, atraviesa Egipto por el sur de El Cairo y desemboca cerca de Alejandría en el Mediterráneo. Da una alternativa al Canal de Suez para el transporte de petróleo desde el Golfo Pérsico hacia Europa y el Mediterráneo.

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7 puntos estratégicos para el transporte de petróleo por vía maritima.

La militarización por los EEUU y la OTAN del entorno del estrecho de Bab el-Mandeb, forma parte de su estrategia de control de las principales rutas marítimas de hidrocarburos y sus puntos más sensibles como son los estrechos –así como del control de las vías terrestres de oleoductos y gasoductos-.

Casi la mitad de la producción mundial de petróleo, unos 90 millones de barriles diarios (datos de 2015), se transporta actualmente por vía marítima, según dice la Administración de Información de Energia de EEUU (EIA). La mayor parte de este crudo atraviesa en un momento dado uno de los siete “cuellos de botella” de transporte marítimo, es decir uno de los siete estrechos más importantes.

Estos son además de los de Bab el-Mandeb y el Canal de Suez/Oleoducto de Sumed, el Estrecho de Ormuz que une el Golfo de Oman con el Golfo Pérsico y por donde transita el 20% del crudo mundial, lo que representa 17 millones de barriles diarios de petróleo, y punto de tensión entre Irán y EEUU; el Estrecho de Malaca, uno de los “cuellos de botella” más importantes a nivel mundial, que separa la costa occidental de la península malaya y la isla indonesia de Sumatra, por donde hace años pasaban 15 millones de barriles diarios, cifra incrementada sensiblemente debido al rápido crecimiento de las economías en el sudeste asiático; el Canal de Panamá, la vía comercial más importante de América, con 14000 barcos que lo cruzan cada año, y según datos de 2011, 755.000 barriles de petróleo lo cruzan cada día, siendo sus usuarios principales los EEUU, China, Japón y Chile, en un proceso de ampliación al triple de capacidad, al que habrá que añadir el previsto Canal de Nicaragua; asimismo hay que incluir en esta lista los Estrechos daneses, que son tres canales que conectan el mar Báltico con el Mar del Norte por Dinamarca, y por donde pasan 3 millones de barriles de petróleo al día, así como los Estrechos de Turquía (Dardanelos y Bósforo), con una circulación de 50.000 buques anuales y 3 millones de barriles diarios de petróleo.

El control militar de estos canales por los EEUU y la OTAN, está destinado a privar de su aprovisionamiento de petróleo a China, la UE o cualquier otra región o país que se oponga a la política de los EEUU.

Sabiendo que volúmenes importantes de petróleo saudí transitan por Bab el-Mandeb, el control militar de este punto por los EEUU sirve también para disuadir a Arabia Saudita de contratar futuras ventas de petróleo a China u otros países en una moneda que no sea el dólar, como lo explicaba Robert Fisk, periodista del diario británico The Independent. Asimismo, los EEUU están por otra parte en posición de amenazar el transporte petrolero chino desde Port-Soudan en el Mar Rojo, puerto de salida al mar del petróleo de Sudán, justo al norte de Bab el-Mandeb, y que representa una importante vía de aprovisionamiento energético de China.

Pero además de la consideración de Bab el-Mandeb como vía de paso estratégico de petróleo, no hay que olvidarse del deseo por parte de Arabia Saudita de crear un oleoducto que atraviese Yemen para dar una salida cómoda a su petróleo por el puerto de Adén, además de la existencia probada de enormes reservas petrolíferas en toda la zona, a un lado y otro de la zona marítima, lo que la convierten con más razón, en zona geoestratégica importante. Así, en la región que llaman de la “Cuarta Parte Vacía” (The Empty Quarter) en el desierto de Rub’al-Khali, uno de los mayores desiertos de arena del mundo y situado en los territorios de Arabia Saudita, Yemen, Oman y Emiratos Arabes Unidos (EAU), existe una gigantesca bolsa de petróleo que ha sido ocultada por los EEUU y sus aliados en tanto no haya un “control” político total de la zona por parte de estos, en sintonía entre el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y Yemen, para explotarla económicamente. Y asimismo existe otra bolsa gigantesca de petróleo en la zona de Ogaden de Etiopía, cuya explotación permitiría unificar el Cuerno de África bajo la dirección de Etiopía, dentro de la mirada vigilante y controladora de los EEUU. Y en relación a estos dos “Eldorados” existe el proyecto de crear dos grandes ciudades, ambas Al-Noor, una en Yibuti y la otra en Yemen, que serían unidas a través de un puente de 28 km y que cruzaría el estrecho de Bab el-Mandeb. Son proyectos hegemonizados por los EEUU con la colaboración muy directa y estrecha de Israel y Arabia Saudita, y del que podrían repartir una parte del pastel a Yemen y los otros miembros del CCG y a los países africanos del Cuerno de África.

La importancia geoestratégica del Cuerno de África tiene que ver también con la política de destrucción de Somalia que han practicado los EEUU, la utilización para fines militares del conflicto que hubo de los piratas, las bases militares de Yibuti, Somalilandia y de la isla de Diego García en el Indico, la presencia de Al Qaeda en Somalia (al igual que ha sido propiciada en otros países africanos), el fraccionamiento de Sudán de la mano de Israel, la introducción del Africom en África y la presencia militar norteamericana en gran cantidad de Estados africanos tanto del Cuerno de África, como de África Central y Occidental, siempre en torno al petróleo y grandes riquezas africanas y bajo la coartada de luchar contra Al Qaeda.

Intervencion militar del imperialismo contra Yemen (2015- )

1. Una guerra genocida.

Frente al avance rebelde, Arabia Saudita pronto activará y pondrá en práctica con bombardeos continuados sobre Yemen, la coalición que junto con Israel y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) ha ido forjando, la “Otan de Oriente Medio”, como reacción al muy odiado y temido acuerdo EEUU-Irán, incluso ampliada en esta ocasión a más países, con la compensación de fabulosos créditos económicos, de al menos 22.700 millones de dólares. Así, en esta coalición formarán parte, además de las monarquías del Golfo, Jordania, Marruecos, Sudán, Turquía y de una forma más figurativa que real Egipto y Pakistán. Por detrás de todo ello, por supuesto, el director de orquesta, EEUU, y sus aliados, Israel, Francia y Reino Unido.

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Así, el 25 de marzo de 2015 inician una campaña brutal de bombardeos, la inicialmente denominada “Tempestad decisiva”, que trata de destrozar lo mismo objetivos militares que civiles, con el fin de crear terror en la población para formalmente restablecer en el poder al ex presidente Abdu Rabu Mansur Hadi pero en realidad para someter a Yemen a los intereses de Arabia Saudi y sus aliados, principalmente las potencias imperialistas.

Las potencias occidentales y sus regímenes de déspotas árabes tratan de revertir una revuelta popular exitosa que aspiraba a llevar un gobierno considerablemente más democrático al país más pobre de la región árabe, superando las décadas en que languidecía como un cliente saudí.

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Abdo Rabu Mansur Hadi, en el Palacio Presidencial en Saná.

“Durante más de tres años -se ha llevado a cabo-  una campaña de bombardeo ininterrumpida contra objetivos frecuentemente civiles. Así, hospitales, mercados, mezquitas, funerales, salones de bodas, hogares familiares, granjas, plantas de tratamiento de aguas y servicios públicos de energía, han sido destruidos sin piedad. Incluso los cementerios han sido bombardeados.”

La guerra de Yemen es una auténtica guerra genocida, en la que las fuerzas sauditas y emiratíes, que reciben miles de millones de dólares en armas británicas, estadounidenses y francesas, están llevando a cabo ataques aéreos con aviones de guerra procedentes de dichos países, y utilizando bombas –incluidas las de racimo que están prohibidas-, misiles, helicópteros de ataque, potencia naval y apoyo logístico, durante más de tres años, en una campaña de bombardeo ininterrumpida contra objetivos frecuentemente civiles. Así, hospitales, mercados, mezquitas, funerales, salones de bodas, hogares familiares, granjas, plantas de tratamiento de aguas y servicios públicos de energía, han sido destruidos sin piedad. Incluso los cementerios han sido bombardeados. Además, Arabia Saudita –ante la incapacidad por otra parte de sus tropas de tierra, todas mercenarias- está recurriendo a contratar miles de mercenarios sudaneses, eritreos y colombianos además de contar con los quinientos militantes del ISIS fletados desde Siria por Turquía en cuatro aviones para luchar contra las fuerzas populares de Yemen. Según varios grupos pro derechos humanos, Riad y sus aliados han lanzado más de 16.000 ataques aéreos desde el inicio de la ofensiva, golpeando más de 1500 áreas residenciales, 200 edificios escolares, 60 fábricas y 44 mezquitas.

La industria se encuentra paralizada y arrasada por los bombardeos, sin electricidad ni agua en la gran mayoría de las casas y con un bloqueo económico significativo, por tierra, aire y mar, sobre un país que importa el 90% de los alimentos que se consumen, impidiendo la entrada de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad. Todo esto está llevando según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas a la peor crisis humanitaria del mundo, con 19 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria y protección, 7 millones de personas que se enfrentan a la inanición, 8 millones de personas sin acceso al agua potable, mas de 3 millones de desplazados, más de un millón de menores malnutridos y más de 13000 personas asesinadas y decenas de miles de heridos como consecuencia de esta guerra.

Además en abril de 2017 se comenzó a registrar un brote de cólera debido a la insalubridad de las fuentes de agua. En menos de 6 meses hubo más de 2000 muertos (en 2017) y se han registrado más de medio millón de afectados. La escasez de ayuda humanitaria al país por el bloqueo de la coalición y la indiferencia internacional a esta situación augura que tanto la hambruna como las enfermedades y los heridos sin atender continuarán siendo una negra realidad en la vida de Yemen. La última barbaridad ha sido el asedio de Hodeida, principal puerto de acceso de alimentos y medicinas de Yemen, con el insensible y asesino objetivo de matar de hambre a toda una población para que se someta a la voluntad occidental, saudita y emiratí, por dominar el país. Esto es, se trata de crímenes capitales como los juzgados en Nuremberg.

Hay que decir por otra parte, que las violaciones sistemáticas de las convenciones de Ginebra en Yemen, sobrepasan a las de muchas guerras actuales, igualan a las denunciadas a Israel en su represión en Gaza pero en Yemen son silenciadas.

 El silencio internacional sobre estas violaciones y el apoyo a los bombardeos salvajes de Yemen, está ratificando la desaparición de toda referencia legal en materia de guerra.

A partir de primeros de mayo de 2015 se crea un Alto Consejo Popular para la Movilización General de Yemen. El citado órgano comprende a diferentes partidos, movimientos, sindicatos, asociaciones, líderes religiosos y activistas. El propósito de la formación del Consejo será “unir y reforzar el frente local contra la agresión saudí” y “establecer un diálogo con todos los grupos políticos y sociales yemeníes”. El Consejo también se encarga de apoyar a los frentes yemeníes con ayuda militar y financiera.

El 28 de julio de 2016, se constituye el Consejo Político Supremo (SPC por sus siglas en inglés) como organismo ejecutivo de dirección de Yemen formado por Ansarula y el Congreso Popular General de Saleh. Es un organismo compuesto por diez miembros y su presidente será Saleh Ali al-Sammad hasta que es asesinado en un ataque aéreo el 19 de abril de 2018. Cientos de miles de yemeníes, que según algunas fuentes rebasaban el millón, se manifestaron el sábado 20 de agosto de 2016 en Saná, la capital de Yemen, para expresar su fuerte apoyo a un cuerpo político recién formado para gobernar el país frente a la campaña militar saudí dirigida a reinstaurar en el poder al ex presidente Abed Rabbo Mansur Hadi. Un año más tarde, de nuevo, cientos de miles de personas se reúnen en la capital yemení, Saná, para conmemorar el tercer aniversario de la Revolución del 21 de Septiembre de 2014 en el país y condenar la sangrienta guerra saudí contra la nación.

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Un millón de yemeníes se manifiesta a favor del Consejo Político Supremo.

En el marco de los diálogos yemeníes-yemeníes en Mascate, la capital de Omán, en agosto de 2015, se firmó un acuerdo de 10 puntos, según el cual, los revolucionarios yemeníes del Norte comenzarían su retirada de las regiones del sur del país y entregarían el control de estas zonas al Movimiento del Sur de Yemen (Al Harak), y así mismo, se reconoce que los revolucionarios asuman el control de Sanáa, la capital yemení, y de las regiones del norte, bajo el liderazgo del movimiento popular yemení Ansarolá.

Iñaki Urrestarazu.

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