La lucha de Yemen por su soberanía. Parte 3.

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Yemen

La lucha de Yemen por su soberanía. Parte 3. Desde 2015 a la actualidad del conflicto.

Intervencion militar del imperialismo contra Yemen (2015-) (continuación)

Los diversos actores en la guerra.

Contrariamente a lo que afirman los medios occidentales, las milicias hutíes no practican una política confesional sino que realizan una misión patriótica. Son de hecho, la punta de lanza de las fuerzas soberanistas de Yemen, las fuerzas más consecuentes y aguerridas, algo semejante al Hezbollah libanés. A pesar de su identidad confesional, manifiestan una visión panislámica y panárabe, ganándose así la simpatía de una amplia franja del Ejército nacional yemení, incluida la Guardia republicana así como el apoyo de numerosas tribus suníes, lo cual explica el importante papel que están jugando en la guerra. El hecho de que los yemeníes zaidíes pertenezcan a una rama chiita del islam, por cierto heterodoxa y la más cercana al sunismo, no significa ni mucho menos, que sean marionetas de Teherán. Aunque Irán ha condenado la intervención militar de su enemigo saudita y tiene relaciones con los hutíes, siempre ha negado como lo han hecho los propios hutíes, su apoyo militar a estos.

Desde el primer momento de la revuelta de 2011 contra el Gobierno de Ali Abdullah Saleh, sectores de cierta importancia del Ejército se posicionaron con los hutíes y los rebeldes.

Con la intervención militar de Arabia Saudita contra Yemen en 2015, Saleh junto con una parte importante de su partido, Congreso Popular General (GPC) y de sectores del Ejército bajo su influencia, se pusieron de parte de los hutíes, jugando un importante papel en la lucha contra los invasores, contra los mercenarios, Al Qaeda y los sectores aliados de Hadi. Con este posicionamiento de Saleh, el partido GPC se dividió en una facción pro Saleh y en otra pro Hadi. Mas tarde, con la traición de Saleh a los hutíes y a las fuerzas soberanistas, al ponerse en contacto con Arabia saudita y a su servicio, y tras ser ejecutado por aquellos a finales de 2017, el GPC se fracturó aún más, aunque una parte importante de los antiguos seguidores de Saleh prometió lealtad a los hutíes. Esta parte pro-huti de la GPC continuó apoyando al gobierno rebelde de Saná y eligió a Sadeq Ameen Abu Rass como nuevo presidente de GPC. Otro grupo de leales a Saleh y del GPC se alió con Hadi y la Coalición Internacional liderada por Arabia Saudita, pero se mantuvo separada y eligió al hijo de Saleh, Ahmed Saleh como nuevo líder de facto. Mientras tanto, el sobrino del presidente, Tareq Saleh comenzó a organizar un nuevo ejército privado para esta facción del GPC.

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Situación militar en Yemen, el 4 de abril de 2018. Color verde: hutíes// color rosa: Hadi y sus aliados// color amarillo: Movimiento del Sur//Color blanco: Al Qaeda e ISIS

Las fuerzas que componen el llamado Movimiento del Sur o Herak, han tenido una trayectoria bastante zigzagueante y voluble en todo el proceso.

Aunque procedían de la tradición izquierdista de lo que fue Yemen del Sur, pareciera ser que por lo que fuera han ido perdiendo las referencias originarias de izquierda –posiblemente la fuerte represión habida contra este movimiento tras la sublevación de Yemen del Sur en 1994, el constante bombardeo de los drones norteamericanos en Yemen del Sur supuestamente contra Al Qaeda pero posiblemente más bien destinados a la militancia del Movimiento del Sur ya desde al menos 2009, e incluso los enfrentamientos directos con Al Qaeda, son factores que han podido incidir en su deriva ideológica-.

Participaron en el movimiento popular de 2011 contra Saleh e incluso en las iniciativas habidas contra la política de Hadi en consonancia con los hutíes. Pero a partir de un momento determinado, que parece se situaría en el entorno de la ocupación de Adén por los hutíes y los sectores soberanistas del Ejército, bastante coincidente en el tiempo con la intervención militar en Yemen de la Coalición liderada por Arabia Saudita, adoptaron una postura anti-huti, pro-Hadi, y pro-Coalición, estableciendo una alianza más estrecha si cabe con los Emiratos Arabes Unidos (EAU). Es decir han adoptado una alianza equivocada, han andado completamente desnortados, cuando lo suyo hubiera sido aliarse con los hutíes y negociar con ellos y otras fuerzas soberanistas, en primer lugar la manera de desembarazarse de los condicionamientos del imperialismo sobre Yemen, y en segundo buscando lugar las vías más adecuadas de democratización y soberanía de Yemen del Norte y de Yemen del Sur.

De hecho el Movimiento del Sur recibió un gran apoyo militar por parte de los EAU e incluso participaron muy activamente en la “reconquista” de Aden en julio de 2015 para las fuerzas de la Coalición en coordinación con EAU y en lucha contra los hutíes y sus aliados. Los EAU, aun siendo aliados de Arabia Saudita y miembros de la Coalición, han manifestado sus propios intereses no siempre convergentes con los de Arabia Saudita. Los EAU no han visto con buenos ojos el apoyo sin fisuras de Arabia Saudita y de Hadi a los Hermanos Musulmanes de Islah y a Al Qaeda e ISIS como tampoco lo hacia el Movimiento del Sur, y los EAU contemporizaba más con los planteamientos autonomistas y en última instancia secesionistas de estos, mientras que Arabia saudita como Hadi apostaban por la unidad de Yemen y no estaban por secesiones en Yemen. En este sentido la postura del Movimiento del Sur, ha sido la de defender supuestamente su territorio contra los “invasores” hutíes, la de aliarse para ello con la Coalición –especialmente con los EAU-, para después defender su propia autonomía y dado el caso, la secesión. Los EAU, aunque han organizado y financiado decenas de miles de mercenarios, e invertido 2300 millones de dólares en pagar salarios mercenarios, han dado gran importancia a su alianza con el Movimiento del Sur. Mientras que los EAU operaban más bien en el Sur, Arabia Saudita y Hadi, operaban más bien el Norte. Los intereses económicos de los EAU hay que situarlos en la búsqueda de la apropiación de la mayor parte posible del pastel económico al que nos hemos referido anteriormente, en relación a los planes sobre el Cuerno de África. De hecho los EAU han jugado muy fuerte realizando grandes inversiones en el puerto de Aden, hasta llegar a comprarlo mediante la Dubai Ports World, como participando en el asedio frustrado del puerto de Hodeida del que quería hacerse con su control, lo que se suma a la compra de los puertos de Berbera y Asah de Somalilandia y Eritrea.

A partir de abril de 2017 se va a producir un proceso de tensiones entre el Movimiento del Sur y Hadi conduciendo a su distanciamiento.

Así, el 27 de abril de 2017, el presidente fugitivo Hadi destituyó como gobernador de Adén al general mayor Aidarus al-Zoubaidi, un militar muy popular en la capital por su papel en la actual guerra. La destitución pretendía acabar con la llamada a la secesión sureña exigiendo la retirada de banderas y otros símbolos. Esta decisión rompió el trato implícito entre ambas partes por el que combatirían en una primera fase a los hutíes para posteriormente debatir las diferencias sobre la secesión del Sur. Hadi logró el efecto contrario, provocó importantes revueltas populares donde se quemaron carteles con el rostro de Hadi. A pesar de todo el despliegue del dispositivo militar, el nuevo gobernador propuesto por Hadi, tuvo que abandonar Adén horas después de su llegada alegando cuestiones de seguridad. El 4 de mayo de 2017 –aniversario del inicio de la guerra civil yemení (1994)- al-Zoubaidi leyó la ya histórica Declaración de Adén en la que se declaró como nuevo líder de Yemen del Sur y creó una delegación para establecer un consejo político-militar que iniciara el proceso de independencia respecto al Norte de Yemen.

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Aidarus al-Zoubaidi, líder del Consejo de Transicion del Sur.

Esto supuso un gran obstáculo para la Coalicion árabe. Mantener la apuesta por Hadi suponía reprimir a Hirak (Movimiento del Sur), el principal proxi militar emiratí. Suponía otra derrota política de Hadi, el principal proxi político saudí. Una semana después de la Declaración de Adén, el 11 de mayo de 2017, se constituye el Consejo de Transición del Sur (STC), como organización secesionista, liderada por el ex gobernador de Aden, Aidarus al –Zoubaidi como presidente y con el exministro del Estado Hani Bin Breik como vicepresidente. Pretende consecuentemente gestionar los territorios de Yemen del Sur. Su Consejo consta de 28 miembros de los que 5 son gobernadores de provincias del Sur y dos son ex ministros del Gobierno. La Asamblea Nacional del Sur, compuesta por 303 miembros procedentes de todo el Sur, tuvo una primera sesión parlamentaria en Aden el 26 de diciembre de 2017. El 28 de enero de 2018, separatistas leales al STC toman el control de las oficinas centrales del gobierno yemení en Adén, en un golpe de Estado contra el gobierno dirigido por Hadi. El presidente del STC, Aidarus al-Zoubaidi anunció el estado de emergencia en Aden y que el STC ha comenzado el proceso de derrocamiento del control de Hadi sobre el Sur.

El STC se hizo con el control de Adén, tras la Batalla de Aden, del 28-31 de enero de 2018.

Yemen se encuentra dentro de la estrategia “contra el terror” de EEUU ya desde 2009, tras el atentado fallido en un avión de la línea Amsterdam-Detroit, el 26 de diciembre de 2009, de un nigeriano portador de explosivos, que supuestamente había sido entrenado por Al-Qaeda en Yemen.

“Lo que para EEUU es una coartada para justificar su presencia militar, para Arabia Saudita se convierte en el objetivo de crear “Califatos” o feudos wahabitas que disputen territorios al chiismo y extiendan su reinado y hegemonía regional.”

El 20 de enero de 2009, Nasir al-Wahayshi, el jefe de Al-Qaeda en Yemen, anuncia la formación de un grupo único a sus órdenes para toda la Península Arábiga, “Al-Qaeda de la Península Arábiga” también llamada AQAP o Asnar al-Sharia, con militantes de Yemen y los restos de la desmantelada red de Arabia Saudita. Dos importantes cuadros de esta organización serán expresos de Guantánamo, el saudita Abu-Sayyaf al-Shihri (nº 372), adjunto del jefe máximo, y el que será jefe militar, Abu Muhammad al-Awfi, (nº 333). Ya sabemos por otra parte, que Guantánamo es una fábrica, donde los EEUU crean militantes de Al-Qaeda para utilizarlos donde les interesa. Arabia Saudita, siempre fiel vasallo de los EEUU, siempre dispuesto a desestabilizar los países que le ordene su señor, y siempre obsesionado por combatir el chiismo e impulsar las formas más agresivas y extremas del sunismo wahabita, colaborará todo lo que haga falta con armas y capital para extender Al-Qaeda. Lo que para EEUU es una coartada para justificar su presencia militar, para Arabia Saudita se convierte en el objetivo de crear “Califatos” o feudos wahabitas que disputen territorios al chiismo y extiendan su reinado y hegemonía regional. Los aparentes ataques contra Al Qaeda, son en realidad un buen medio para prestigiarla y fortalecerla, al igual que ha estado sucediendo con el ISIS por parte de EEUU y sus aliados en Irak y Siria.

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Daesh crucifica a un comandante no identificado del movimiento popular yemení Ansarolá, 21 de agosto de 2017.

Algunas de las funciones que ha tenido para los EEUU el impulsar al Qaeda y el ISIS en Yemen del Sur, ha sido la desestabilización de Yemen, la creación de un estado de guerra permanente que de pie a intervenciones –como con drones por ejemplo, ya desde 2009 al menos- con Al Qaeda como coartada, para liquidar físicamente la militancia de izquierda, para crear confusión con el alineamiento secesionista oportunista de Al Qaeda al igual que el Movimiento del Sur, para introducir valores wahabistas reaccionarios entre la población, para fomentar el sectarismo y las guerras de religión entre chiíes (hutíes) y suníes, para asegurarse el dominio y el control sobre Yemen como territorio y como país, como lugar geoestratégico de alta importancia para el control del transporte de hidrocarburos por el Golfo de Aden y el Mar Rojo, convirtiendo a Al Qaeda en uno de los principales guardianes de las reservas petrolíferas y de recursos del Sur para en su día ser utilizados por Arabia Saudita, EAU, EEUU y sus aliados occidentales dentro de los grandes planes de expansión y saqueo que tienen diseñados para la región.

El otro gran aliado que nunca puede faltar para estas tareas, son los Hermanos Musulmanes, el “alma” de Al-Qaeda, los suministradores de militancia para Al Qaeda, y siempre al servicio del imperialismo, y que en el caso de Yemen, se trata de la organización Al-Islah, quienes siempre han colaborado en las tareas represivas contra el chiismo, contra los hutíes y en 1994, en la guerra contra el Sur. Un militar de gran prestigio, Ali Mohsen al-Ahmar, hermanastro de Saleh y brazo derecho suyo durante mucho tiempo, luego distanciado, antichiita y anticomunista furibundo, el antiguo jefe de la primera División Acorazada del ejército yemení, uno de los máximos responsables de la represión contra los hutíes, siempre ha jugado un papel importante en favor de la yihad y su variante de Al Qaeda, desde los tiempos de Afganistán, hasta los más recientes de Al-Qaeda, impulsando el sunismo radical incluso en territorio zaidí, dentro de su guerra contra el chiismo. Asimismo Al-Islah ha sido en todo momento un baluarte fundamental del títere Hadi, y de la política expansionista y genocida de Arabia Saudita y los EEUU, y un punto de apoyo seguro más allá de las “veleidades” del Movimiento del Sur.

La ONU, como siempre, al servicio del imperialismo.

En la Resolución 2216 del Consejo de Seguridad de dicho organismo de 14 de abril de 2015, se pide la retirada unilateral de las fuerzas populares y el embargo de armas contra ellos, respaldando la postura de Arabia Saudita y justificando por otra parte todos los bombardeos. Cosa que no sirvió para nada. Francia por su parte, gran suministrador de armas de las terroristas monarquías del Golfo, justifica sus bombardeos, como ha justificado siempre todas las intervenciones militares asesinas del imperialismo. Las negociaciones de Ginebra sobre Yemen, fracasan. Las negociaciones terminaron sin un acuerdo sobre una tregua, sin fijar ninguna fecha para nuevas discusiones, según anunció el emisario de Paz de la ONU, el subsecretario general Ismail Ould Sheij Ahmed. La delegación de Sanáa representó a 13 partidos mientras que la de Riad, representante del dimitido presidente Hadi, rehusó mantener conversaciones directas con aquella. Por otra parte, uno de los líderes de Al Qaeda de Yemen, Abdul Wahhab al Humaiqani, estuvo participando en las conversaciones de Ginebra dentro de la delegación saudí, sin que por otra parte fuera detenido a pesar de estar en múltiples listas negras como terrorista.

Iñaki Urrestarazu.

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