Andalucía contra la desmemoria

Familiares de víctimas y miembros de asociaciones de memoria aplauden la aprobación de la ley en el Parlamento andaluz

Andalucía contra la desmemoria

El 15 de marzo de 2017 el Parlamento Andaluz aprobó la Ley de Memoria Democrática de Andalucía, con la abstención de PP y C’s. Sí, con la abstención de aquellos que dicen que la izquierda “son unos carcas que están todo el día con las batallitas del abuelo y sólo pretenden reabrir heridas” y, sin embargo, celebran todos los años el dos de enero la Invasión de Granada.

El caso es que esta Ley, que obviamente llegaba tarde, venía a poner sobre el BOJA las reivindicaciones del movimiento memorialista y de víctimas del Franquismo que veían cómo eran despreciados/as por los que siempre han gobernado las instituciones públicas. Tampoco es de extrañar: el actual régimen en el Estado Español es una continuación del Franquismo que nos dejó como regalo a la monarquía; los mismos que estaban en las instituciones franquistas y que siguieron en las “nuevas” instituciones tras la “transacción”. Obviamente, los criminales y sus hijos y nietos, muchos de ellos “militantes” de la derecha que se dice democrática, tenga nombre de PP, C’s, PSOE o de marca de amplificadores, no van a comprometer el buen nombre de sus papis y abuelos y, menos todavía, el patrimonio expoliado durante esa época de represión y robo.

Familiares de víctimas y miembros de asociaciones de memoria aplauden la aprobación de la ley en el Parlamento andaluz

Personalmente, tengo claro que el PSOE cedió por la presión del movimiento memorialista y, también, por contentar a parte de la izquierda andaluza pensando en las elecciones venideras. No hay que olvidar que esta Ley fue fruto del trabajo de IU con las asociaciones memorialistas cuando estuvo en el co-gobierno, no porque el PSOE creyera en ella. Siempre ha mantenido un perfil muy bajo en este sentido y se vio obligado, a mi entender, por lo que decía anteriormente. Hay que tener en cuenta que el PSOE en lo económico no se diferencia de la otra derecha, por lo que tenía que hacer un guiño a su electorado de izquierdas. Algo similar vemos a nivel del Estado con el desenterramiento del criminal, y no hacen más que darle vueltas al asunto. Si exhumaran a las víctimas del Franquismo que allí hay y después le pegaran un zambombazo a aquello, entendería que les costara un poco más de trabajo, pero para sacar a la momia de allí…

Entrando en la Ley, bastante avanzada dada la correlación de fuerzas que había en el Parlamento, hay que destacar varios puntos:

En su “Artículo 3. Derechos” habla de los derechos que debe garantizar la institución autonómica: El derecho a conocer, el derecho a investigar y el derecho a la reparación plena. Esto está más desarrollado, pero no quiero extenderme demasiado. Lo que quiero decir con esto es que está bien que la Junta garantice el derecho, pero yo creo que lo que debería tener es la obligación cumplirlos. Creo que hay un pequeño matiz, pero lo mismo es que yo soy muy quisquilloso.

En el “Artículo 4. Definiciones” reconoce como víctimas del Franquismo “a todas las andaluzas y andaluces que, por su lucha por los derechos y libertades de pueblo andaluz, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdidas financieras o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales y libertades públicas, como consecuencia de acciones u omisiones que violan las normas internacionalmente reconocidas relativas a los Derechos Humanos durante el período que abarca la Guerra Civil y la Dictadura Franquista, hasta la entrada en vigor de la Constitución española de 1978”. Igualmente, define el trabajo forzado, algo que puede que pase más desapercibido cuando se habla del Franquismo y ese periodo histórico.

El “Artículo 5. Identificación de las víctimas” señala que “la Administración de la Junta de Andalucía adoptará las medidas y actuaciones necesarias para la localización, exhumación e identificación de todas las víctimas…”, lo cual es lo lógico. Debe ser la institución pública quien asuma ese papel y garantizar los medios necesarios.

Otros artículos recogen la elaboración de un censo de víctimas, así como la elaboración de mapas de localización de restos; información que sería pública y estaría disponible para quien estuviera interesado/a.

“Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos”. El Dr. Norman Bethune, sobre el crimen de La Desbandá”

Asimismo, la Ley recoge el “procedimiento para actividades de localización, exhumación e identificación de restos”, el cual se “incoará de oficio por la Consejería competente en materia de memoria democrática, ya sea en el ejercicio de sus competencias o a instancias de entidades memorialistas, familiares, investigadores/as…”.

Algo importante que señalar es que “las actividades de indagación, localización, delimitación, exhumación, identificación o traslado de los restos de víctimas se declaran de utilidad pública e interés social, al efecto de permitir la ocupación temporal de los terrenos donde deban realizarse…”, por lo que podrá expropiarse en caso de no haber autorización por parte de los titulares del terreno.

Para el traslado de los restos y pruebas genéticas, será la Consejería de Memoria Democrática la que autorice su traslado y la Junta de Andalucía la que realice las pruebas “que permitan la identificación de los restos óseos exhumados. A tal fin, establecerá y gestionará un sistema de banco de datos de ADN en colaboración con las universidades públicas de Andalucía, en el que se registrarán tanto los datos de los restos óseos exhumados como el ADN de personas voluntarias que, tras su acreditación, deseen formar parte de este banco de datos por su condición de familiares de víctimas”.

Otro detalle importante es que será la Junta “quien denunciará, cuando proceda, ante los órganos jurisdiccionales la existencia de indicios de comisión de delitos que se aprecien con ocasión de las localizaciones, identificaciones o en relación con los hallazgos a que se refiere esta ley”.

Igualmente, hay una batería de propuestas de reconocimiento y reparación de las víctimas, así como la reparación por trabajos forzados y se establece un “día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura”.

Por otra parte, se recoge la señalización e inventario de los Lugares de Memoria Democrática, que son aquellos sitios donde se “desarrollaron hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva, vinculados con la lucha del pueblo andaluz por sus derechos y libertades democráticas, así como con la represión y violencia sobre la población como consecuencia de la resistencia al golpe de estado…”, y los Senderos de Memoria Democrática, “el conjunto formado por dos o más Lugares de Memoria Democrática de Andalucía que se encuentren uno a continuación de otro y tengan criterios interpretativos comunes de carácter histórico…”. Asimismo, la obligación de protegerlos, conservarlos y mantenerlos, sean de titularidad pública o privada.

También, recoge la obligación de retirar “elementos contrarios a la Memoria Histórica y Democrática”, que en caso de su no retirada “la Consejería competente en materia de memoria democrática incoará de oficio el procedimiento para la retirada de dichos elementos”. Y, por otro lado, “se prevendrá y evitará la realización de actos efectuados en público que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas o de sus familiares, exaltación del golpe militar o del Franquismo, u homenaje o concesión de distinciones a las personas físicas o jurídicas que apoyaron el golpe militar y la Dictadura”.

Además, recoge la preservación y adquisición de documentos de la Memoria Democrática y el derecho de acceso a los mismos.

Conjuntamente, la Ley pretende reconocer el papel y la relevancia del movimiento asociativo, crea un registro de Entidades de Memoria Democrática entre cuyos objetivos “figure la Memoria Democrática de Andalucía o la defensa de los derechos de las víctimas”. También la creación del Consejo de la Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, “como órgano colegiado consultivo y de participación de las entidades memorialistas que operan en Andalucía”, el cual tienen una serie de funciones.

Algo muy importante que recoge la Ley es que “la Consejería competente en materia de educación incluirá la Memoria Democrática en el currículo de la Educación Primaria, de la Educación Secundaria Obligatoria, del Bachillerato y de la educación permanente de personas adultas” y que “con el objetivo de dotar al profesorado de herramientas conceptuales y metodológicas adecuadas, la Consejería competente en materia de educación incorporará a los planes de formación del profesorado la actualización científica, didáctica y pedagógica en relación con el tratamiento escolar de la Memoria Democrática de Andalucía”.

En otros artículos hablan de la colaboración de los medios de comunicación públicos y la colaboración con las entidades locales.

Y, obviamente, tiene un régimen sancionador para aquellas personas u organismos que, por acción u omisión, incumplan las obligaciones establecidas en la ley, “sin perjuicio de otras responsabilidades que pudieran concurrir”.

La Ley sin asignación presupuestaria no es nada; papel mojado. Si bien es cierto que, hay que reconocerlo, aprobaron el I Plan de Memoria Democrática que tenía más de 5 millones de euros repartidos en 3 años (2019/2022) para exhumar, al margen de otros objetivos fijados.

¿Qué concordia va a haber con quienes masacraron a todo un pueblo tras cometer un golpe de Estado? ¿Qué concordia puede haber con quienes sembraron Andalucía de fosas comunes? ¿Qué concordia va a haber con quienes cometieron una masacre, ayudados por los demócratas Hitler y Mussolini, como la de la carretera de Málaga a Almería?

¿Por qué explico esto? Porque tantos años de trabajo para desenterrar la memoria democrática de Andalucía, en búsqueda de verdad, justicia y reparación para las víctimas del Franquismo y que se había materializado en un ley decente, va a ser pisoteado, junto con las víctimas, por los hijos y nietos de aquellos que sumieron 40 años a nuestra tierra en la más tenebrosa oscuridad, construida sobre la sangre de quienes defendieron el gobierno legítimo de la II República, la justicia social y el avance que había supuesto este periodo histórico, a excepción del bienio negro.

El nuevo gobierno andaluz, de la mano de los de los amplificadores, quieren derogar la Ley de Memoria Democrática de Andalucía y aprobar lo que la derecha llama “Ley de Concordia”. ¿Qué concordia va a haber con quienes masacraron a todo un pueblo tras cometer un golpe de Estado? ¿Qué concordia puede haber con quienes sembraron Andalucía de fosas comunes? ¿Qué concordia va a haber con quienes cometieron una masacre, ayudados por los demócratas Hitler y Mussolini, como la de la carretera de Málaga a Almería?

No es banalizar el fascismo catalogar como tal a quienes pretenden enterrar nuestra memoria y que los familiares de las víctimas no puedan saber dónde están sus parientes sepultados/as o poder depositar sus huesos donde estimen conveniente.

Esto va a ser un duro golpe que, si no lo paramos, puede ser irreparable en algunos casos. Cada día que pasa quedan menos personas que vivieron aquel periodo histórico y, por tanto, más dificultad para arrojar luz sobre algunos de los hechos criminales que el Franquismo cometió sobre la población.

En febrero de 1937 se produjo el crimen de la carretera Málaga Almería, conocido como La Desbandá . Este año, en su 82 aniversario, se vuelve a rememorar con actividades culturales repartidas por Málaga, Granada y Almería, además con marchas a pie, el mayor crimen cometido por los fascistas en la Guerra de España. Es buen momento para demostrar que no vamos a cejar en nuestro empeño por recuperar nuestra memoria y hacer justicia.

Cartel de la XIII Marcha Memorialista
Cartel con varios actos, en memoria del crimen conocido como “La Desbandá”

Podrán cargarse una ley, pero no la dignidad de aquellos/as que lucharon contra el fascismo, de los/as cuales muchos/as nos sentimos herederos/as.

 

Sentado sobre los muertos (Miguel Hernández)

Sentado sobre los muertos que se han callado en dos meses, beso zapatos vacíos y empuño rabiosamente la mano del corazón y el alma que lo sostiene.
                                                                                   Que mi voz suba a los montes                                                                                      y baje a la tierra y truene, eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre.
Acércate a mi clamor, pueblo de mi misma leche, árbol que con tus raíces encarcelado me tienes, que aquí estoy yo para amarte y estoy para defenderte con la sangre y con la boca como dos fusiles fieles.
Si yo salí de la tierra, si yo he nacido de un vientre desdichado y con pobreza, no fue sino para hacerme ruiseñor de las desdichas, eco de la mala suerte, y cantar y repetir a quien escucharme debe cuanto a penas, cuanto a pobres, cuanto a tierra se refiere.
Ayer amaneció el pueblo desnudo y sin qué comer, y el día de hoy amanece justamente aborrascado y sangriento justamente. En su mano los fusiles leones quieren volverse: para acabar con las fieras que lo han sido tantas veces.
Aunque le faltan las armas, pueblo de cien mil poderes, no desfallezcan tus huesos, castiga a quien te malhiere mientras que te queden puños, uñas, saliva, y te queden corazón, entrañas, tripas, cosas de varón y dientes. Bravo como el viento bravo, leve como el aire leve, asesina al que asesina, aborrece al que aborrece la paz de tu corazón y el vientre de tus mujeres. No te hieran por la espalda, vive cara a cara y muere                                                                                     con el pecho ante las balas,                                                                                      ancho como las paredes
Canto con la voz de luto, pueblo de mí, por tus héroes: tus ansias como las mías, tus desventuras que tienen del mismo metal el llanto, las penas del mismo temple, y de la misma madera tu pensamiento y mi frente, tu corazón y mi sangre, tu dolor y mis laureles. Antemuro de la nada esta vida me parece.
Aquí estoy para vivir mientras el alma me suene, y aquí estoy para morir, cuando la hora me llegue, en los veneros del pueblo desde ahora y desde siempre. Varios tragos es la vida y un solo trago es la muerte.

Juani Boto Garrido.

Redacción La Comuna, Andalucía.

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