La olvidada Cuenca Minera de Riotinto. Movimiento obrero durante el dominio británico. La II República.

Cuenca Minera

Portada del Heraldo de Madrid, 13 de abril de 1931.

El 14 de Abril se proclamó la II República Española el clima de libertad y lucha se extiende por la Cuenca Minera de Riotinto. Los de siempre ya no podían mandar como lo hicieron antes: por primera vez los nativos entraban en Bellavista.

Lentamente fue pasando el tiempo en la Cuenca Minera de Riotinto, el 12 de abril de 1931 el PSOE obtenía mayoría absoluta con 16 concejales de 19 en Nerva. El día 14 de abril de 1931 todos los pueblos del estado español se enamoraron, festejaron y proclamaron la II República Española. Ese mismo día en Nerva el pueblo trabajador asaltaba el Ayuntamiento para hacer desaparecer cualquiera de sus símbolos monárquicos, entre ellos el cuadro de Alfonso XII pintando por Vázquez Díaz y que terminaría en Sevilla en una colección particular tras ser sustraído por unos falangistas en 1936 de la casa del médico Cristóbal Roncero, quien lo había logrado rescatar.

Por primera vez en la historia de la cuenca minera desde que el poder de la Compañía se apoderase de todo cuanto en ella existía, vivía o moría en 1873 los nativos tenían libre acceso a Bellavista. Por primera vez, aquellos que habían levantado las montañas buscando cobre, aquellos que habían hecho nacer ríos de sudor y lágrimas, aquellos cuyos ojos estaban apuñalados por la piedra y la roca, aquellos que no eran otros que los hijos del humo, por primera vez, podrían pasar aquel muro impenetrable que separaba la isla de Bellavista de la realidad minera, que una vez separó los humos del cielo azul, el sufrimiento de la vida, el trabajo del capital. Y Bellavista colapsaba en plácidos paseos al atardecer, mientras los británicos contemplaban con raros ojos a aquella extraña gente, que por primera vez se presentaron ante ellos en su propio paraíso. La República trajo aires nuevos también para una colonia británica pérdida en las tierras del cobre.

A finales de 1931 existía una sección del Sindicato Único de Riotinto (CNT) y una revista libertaria llamada Espartaco. Entre el 23 de Julio y el 2 de agosto de 1932 llega a Nerva Federica Montseny, la pasionaria anarquista. En aquel lugar del mundo donde los nombres siempre terminaban desapareciendo de la historia, la apodaron la mujer que habla, mientras que, a Gabriel González, su anfitrión, sería apodado como el que acompaña. Había al menos cuatro grupos anarquistas en Nerva, afines a las tesis “faistas” (FAI): Rebelión, Ideal, Libertad y Luz de Acracia. Durante estos primeros años de la República los socialistas muestran una actitud conciliadora hacia la Compañía, mientras que los anarquistas proclaman que “ni despidos ni alternos”.

En 1932 en cura párroco de Nerva, Constantino Lancha, elaboraría un informe para el arzobispado de Sevilla. En el que declaraba la existencia de un ambiente de inmoralidad con jactancia, de una vida cristiana muy deficiente, de dos cines poco escrupulosos en materia moral. Además, informaba en cuanto al respeto al clero sobre la existencia de vacío por indiferencia; hasta el desprecio, también decía que los bautizos se llegaban a retrasar incluso años y que en ese mes de octubre solo se habían realizado 6 bautizos. También comunicaba que solo 300 personas acudían a misa dominical, que en los dos últimos años solo había habido 10 entierros con asistencia de cruz y clero, que desde julio de 1932 todos los matrimonios eran civiles y que los concubinatos públicos pasaban del centenar y que había un divorcio en trámite, que la mayoría de las familias eran opuestas a una educación cristiana… y denunciaba la existencia de una “prensa sectaria” y de “sociedades sectarias”, cuyo lema era, decía, “el necio a la iglesia, para aniquilarlo con consunción”.

En ese mismo año trabajan para la Compañía tan solo 9.000 obreros y pretendía reducir 2.000 jornales más. Lo que desencadenaría un periodo de huelgas entre finales de 1931 y 1932. El gobierno municipal dio un ultimátum ante el gobierno de la República, amenazando con su dimisión colectiva, para que interviniera en la ejecución de una seria de propuesta que permitirían solventar, al menos en parte, el gravísimo problema de desempleo. En los últimos meses de 1932 se organiza una colecta para paliar el paro, la RTCL se niega a participar alegando que la Empresa ya colaboraba manteniendo ocupados a muchos obreros innecesarios. Al mismo tiempo continuó los despidos usando como justificación que el problema de las minas era estructural y que las betas se estaban agotando y descendiendo la calidad del cobre. La Compañía pasaría a tratar solo las quejas que se presentasen individualmente para reducir el poder del Sindicato Minero.

La situación se hacía insostenible. En abril de 1932 se produce un robo de dinamita en Peña de Hierro. Las viejas voces de lucha van renaciendo lentamente, pero con gran firmeza. Y en septiembre de 1933, la sede de la CNT fue clausurada debido a la explosión de petardos en las puertas de varios empresarios durante el trascurso de una huelga de camareros. Después de esto, los camareros llamarían a los transportistas a una huelga en solidaridad. Al mismo tiempo la pequeña y la mediana burguesía tendrían sus propias organizaciones como el Círculo Comercial, la Unión Ciudadana de Nerva o en partidos como el Radical o Acción Católica.

Tras las elecciones de 1933 (noviembre) que llevaron al triunfo de los elementos más reaccionarios y que pretendían arrasar con las esperanzadoras reformas para la clase obrera anunciadas por la República. El nuevo gobierno establecería la coyuntura perfecta para la Compañía, quien no tardaría en comenzar la “reestructuración” de la mano de obra. Comenzaron los despidos, abonando una cantidad de dinero para que el obrero y su familia emigrasen de la cuenca minera, de su hogar y de su tierra. Avery cifró en 3.000 los trabajadores “sobrantes”. La voz de la clase obrera renacería con la furia de los barrenos de la mina y con el poder de muchos años de lucha por sus venas, por sus ojos y sobre sus gargantas.

cuenca minera

Bandera de la Juventud Socialista de Riotinto incautada por las tropas fascistas en 1936.

Y llegó el año de 1934 y en sus primeros tres meses fue marcado por huelgas especialmente intensas. Hubo dos intentos de asesinato contra miembros del personal británico. En abril el director de las minas F. W. Cooper se vio obligado a pedir refuerzos ante las amenazas de las mujeres de Nerva a los británicos, el gobierno mandó tropas de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. En el mes de octubre el gobierno retiró a estos guardias civiles, aunque finalmente volverían ser enviados debido a la presión del director de la RTCL, quién llegó a desplazarse hasta Madrid, ya que temía que las mujeres de Nerva atacasen a la población británica de Riotinto. Las tropas volvieron a las minas y los planes de evacuación elaborados por la RTCL fueron, finalmente, cancelados.

La Huelga General Revolucionaria de 1934 en la Cuenca Minera de Riotinto:

Así se fue desarrollando la Huelga General Revolucionaria de 1934, porque cuando llegó el 5 de octubre y llamaron a la lucha, los mineros y las mujeres de Riotinto estaban más que dispuestos para secundar la huelga, para construir un mundo nuevo. Desde Huelva llegaría la Guardia de Asalto y desde Cádiz una Compañía de Infantería de Marina. La huelga duraría una semana y se saldó con la muerte de tres obreros y un componente de la Guardia de Asalto. Entre los obreros muertos, el que causaría mayor conmoción sería el asesinato del sordomudo Lucas Delgado Moreno, tiroteado por la espalda por las fuerzas del orden público al no responder a su señal de alto. Este asesinato provocó que los obreros de Nerva abrieran fuego contra las tropas ocupantes del pueblo lo que llevaría a que en una de las escaramuzas el minero Fausto Fernández Delgado fuese confundido con un soldado al aparecer de entre las sombras. Además, también resultaría muerto el capataz José López Cabrera fue apuñalado por tres miembros de un piquete que trataba de detener la fundición. Durante el propio trascurso de la huelga revolucionaria comenzaron las detenciones, pero estas aumentaron cuando la huelga se dio por finalizada el 12 de octubre de 1934. La RTCL, con el apoyo gubernamental, despediría a 1.200 trabajadores.

En enero de 1935 se levantó el Estado de Guerra en la provincia de Huelva, con 163 detenidos, incluyendo a los 17 concejales socialistas y al Alcalde (Luciano López Martín) y a otros, como Ezequiel Marín Pernil, Rafael Fernández Rodríguez, Darío Blanco… o José Márquez detenido en junio de 1935 por repartir propaganda ilegal. El alcalde socialista fue sustituido por el alto cargo del Partido Radical, Antonio Fernández Ojeda, algo que ocurriría por todo el estado y sería conocido como “desmoche”. El mismo 31 de octubre el nuevo ayuntamiento nombraba a Lerroux Ciudadano de Honor de Nerva y la calle Manuel Azaña, recibió su nombre, además el Ayuntamiento aportaría dinero en favor de las tropas que sofocaron el movimiento obrero, reforzó y militarizó la Guardia Municipal, hizo una purga entre los empleados del Ayuntamiento, por ejemplo, José Jiménez Torres fue despedido por no asistir al trabajo, ya que estaba preso y solicitaba al gobierno civil la entrega de armamento para sus miembros.

En diciembre de 1934 se creaba la Cocina Económica para entregar alimentos a las familias de los obreros en paro. En enero de 1935 el gobierno destinó 40.000 pesetas para tratar de solucionar el problema de paro en Nerva. En febrero se entregó un escrito al Gobernador Civil de Huelva solicitando que se incrementasen las labores mineras. La insostenibilidad de la situación seguiría aumentando el descontento y las organizaciones obreras se irían preparando, resistiendo frente a la represión y los diferentes tipos de medidas coercitivas que había llevado a cabo el nuevo ayuntamiento y el gobierno. Un día aparecerían pintadas en la vivienda de Antonio Fernández Ojeda, el alcalde por obra y gracia de Lerroux.

El camino al Frente Popular.

Llegó la campaña electoral de las elecciones de 1936, la coalición de derechas lanzaba mensajes a las mujeres para captar su voto, algo que no funcionaría porque habían visto lo que traía aquella sombra:

“MUJER TU HOGAR PELIGRA
Pretenden sustituir el matrimonio por una ¡unión libérrima! Que es sencillamente un ¡libérrimo concubinato!
¿QUIERES ESO PARA TUS HIJAS?
Pretenden arrancar a Dios de los templos, de las escuelas y de las conciencias
¿QUIERES ESO PARA TUS HIJOS?
Defiéndete y defiéndelos
La familia y la religión necesitan tu voto
VOTA ÍNTEGRAMENTE”

Las elecciones de febrero en la cuenca minera de Riotinto, así como en el resto del estado darían la mayoría al pueblo representado en la unión de sus brazos trabajadores en el Frente Popular.

En Nerva, con una participación del 74,3% el Frente Popular obtendría el 91,7%, es decir 6.500 votos frente a los 500 que obtendría la candidatura contrarrevolucionaria. El día 21 de febrero de 1936 el nuevo gobierno publicaba el decreto de amnistía, aunque a todos los pueblos de la provincia había llegado el día 17 de febrero un telegrama del gobierno en el que se explicaban los términos en el que sería aplicado y los presos de octubre, los presos del 34, volverían con sus familias antes de la publicación del decreto. El gobierno ordenaría a la Compañía que readmitiera a todos los despedidos por la Huelga General Revolucionaria, el capitán Charles, representante de la RTCL en Madrid, dirigió al gobierno para hacerle llegar una oferta en nombre de la RTCL, según la cual esta entregaría a los trabajadores suficiente dinero a los trabajadores para que se reinstalasen en otra región y además, informó que en los próximos 9 meses despediría a 700 hombres más pero esta vez con planes para ayudarles a encontrar otro trabajo en otros lugares del estado. El nuevo gobierno, esta vez tendría voz de pueblo, y por primera vez y última un gobierno de España sería firmemente contrario a las peticiones de la Compañía. Se readmitirían a todos los despedidos y no se permitiría ni un solo despido más en el futuro, no había negociación, la RTCL había perdido su poder sobre el gobierno.

Una vez readmitidos todos los compañeros del 34, los mineros de Riotinto volvieron a la lucha con una huelga de 20 días en la que se exigió a la RTCL que pagase a los compañeros de octubre todo el salario que habían dejado de percibir desde la Huelga General Revolucionaria. Y la RTCL tuvo que pagar 57.000 libras a los revolucionarios. Por primera vez desde 1873 los mineros de Riotinto contaban con un gobierno aliado, con un gobierno no sometido al poder de la Compañía, que ahora comenzó a sentir los fuertes golpes de un pueblo organizado y combativo. Pese a que las direcciones de la UGT y la CNT-FAI estaban enfrentadas, en la mayoría de los casos las bases terminaban actuando desconectadas de sus dirigentes y encontrándose más veces de las que se enfrentaban. En mayo ambas organizaciones eligieron a sus representantes y le comunicaron a la Compañía que publicase el nombre de los delegados para el conocimiento de todos. Tras 9 días de reuniones la Compañía se comprometía a aumentar los salarios y crearía una ayuda para los obreros casados, mientras que los delegados sindicales aceptaron no interferir en la dirección técnica ni en los servicios de seguridad, así como respetar los acuerdos existentes sobre las horas de trabajo y condiciones laborales. Sin embargo, el 11 de junio de 1936, los trabajadores rechazaron todos los acuerdos y se lanzaron con fuerza, una vez más, a la huelga general. Sería conocida como la Huelga de Brazos Caídos.

Durante la Huelga de Brazos Caídos se produjeron encierros en las instalaciones mineras que llegaron a durar 15 días, las mujeres fueron las encargadas de llevar alimentos hasta los puntos de encierro, de animar a los mineros para que no cesasen y de montar piquetes en los pueblos, donde según Avery, cualquier trabajador sería apedreado si trataba de acercarse a casa sin su permiso. La noche del 23 de junio, estalló en Huelva la huelga en solidaridad a los mineros de Riotinto. 500 mujeres de la Cuenca fueron a visitar al gobernador civil para que solucionase el conflicto. El día 24 de junio, Huelva y la Cuenca Minera de Riotinto estaban tomadas por la Guardia Civil y de Asalto, produciéndose varios enfrentamientos. El día 26 la huelga había llegado a la Palma del Condado y dos días después las asambleas de Nerva y Huelva desconvocaban la huelga. Se había logrado la jornada laboral de 40 h semanales en el interior y 44, en el exterior y casi todas las reivindicaciones presentadas. Otra vez el pueblo trabajador lograba reducir a la todopoderosa compañía, pero ya solo faltaban 3 semanas para el fin de la historia.

El 4 de julio de 1936 en el último pleno de Nerva se discutía la autonomía de la región andaluza, adhiriéndose a la propuesta que defendía que la provincia de Huelva no se integrase en Extremadura sino en Andalucía. El 18 de julio de 1936 fracasaba el intento de golpe de estado, y llegaba la guerra. Los mineros de Riotinto recordaron aquel nombre que tenían puesto sin saberlo y brotó de entre sus labios: año de los tiros de 1888, Huelga de 1913, Huelga Revolucionaria de 1917, Huelgas de 1920, las del 30, la Huelga General Revolucionaria de 1934… lo tenían escrito sobre ellos, eran hijos e hijas del humo, eran los descendientes de los primeros hijos del río Tinto, había llegado el momento para el que se habían preparado desde 1873, había llegado el desenlace de su historia, de su nombre y de su recuerdo, era el momento y lo harían como siempre lo habían hecho, 63 años de historia, 63 años de lucha y resistencia, 63 años de dominio inglés, 63 años de explotación y barbarie… Ahora que había brotado la esperanza y la primavera del pueblo, ellos y ellas estarían dispuestos y lo hicieron, no sin miedo, no sin dolor… Los gritos de del 4 de febrero de 1888, el silencio del Año de los tiros, amenazaban el pecho mismo de la tierra.

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Sello del Ateneo Sindicalista de Nerva. Fuente: http://blogelecosindical.es/2017/03/02/las-casas-del-pueblo-ugt-andalucia-ugt-huelva/

Próximo artículo: La olvidada Cuenca Minera de Riotinto. Movimiento obrero durante el dominio británico. Desde el Golpe de Estado de 1936 hasta nuestros días. 

Jesús Pérez López.

Para ir a la primera parte “La olvidada Cuenca Minera de Riotinto: Imperialismo Británico, La Compañía (1873-1954)” pincha aquí; Para ir a la segunda parte “La olvidada Cuenca Minera de Riotinto. El Año de los Tiros: Humo, Sangre y Olvido (1888).” pincha aquí.