Buenaventura Durruti: Un mundo nuevo en el corazón.

Durruti

Buenaventura Durruti durante la Guerra Nacional Revolucionaria.

Buenaventura Durruti, líder cenetista y personaje fundamental de las luchas en el Estado Español durante el primer trienio del siglo XX.

José Buenaventura Durruti Dumange nacido el 14 de julio de 1896 en León, hijo de Santiago Durruti, un trabajador ferroviario, y Anastasia Dumange. A los 7 años experimentaría su primera huelga, la huelga de curtidores, que se prolongó durante 9 meses, como le escribiría a una de sus 7 hermanos en 1927, fue entonces cuando se decidió su destino. A los 14 años, comienza a trabajar como aprendiz de mecánico en el taller de Melchor Martínez, un socialista con fama de revolucionario en León, durante esta etapa de su vida no solo aprendería sobre mecánico, sino que también lo haría sobre socialismo.

A los 17 años se afilia a la Unión de Metalúrgicos, asociación adscrita a la UGT. Se traslada a la localidad de Matallana para la instalación de lavadoras mecánicas debido a la mayor actividad en las minas con el contexto de neutralidad en la I Guerra Mundial, allí se une al paro de los mineros por los tratos vejatorios de un ingeniero, hasta lograr su traslado. La Unión de Metalúrgicos lo amonesta por conducta, la guardia civil se interesaba por él y Melchor le recomienda marcharse. Consigue un trabajo en la Compañía Ferroviaria del Norte, pero tras la huelga general revolucionaria de 1917, lo despiden y la Junta Directiva de la Unión Ferroviaria, lo expulsa junto a otros jóvenes, por sus posiciones revolucionarias.

Vuelve de Francia en enero de 1919, se instala en La Felguera y se afilia a la CNT. Es detenido y enviado a La Coruña, y luego, a San Sebastián, por su deserción del ejército. Logra fugarse con ayuda de hermana Rosa y de sus amigos de León y vuelve a exiliarse en Francia, donde trabajaría en los talleres de Renault. Vuelve en 1920 y se instala en Barcelona. En 1922 crea el grupo de “Los Solidarios” junto con Juan García Oliver, Francisco Ascaso y Ricardo Sanz. En 1923 atraca el Banco de España de Gijón, tras lo que se ve obligado a huir Argentina y después a Chile, donde atracaría un banco para recaudar fondos con los que ayudar a los presos de España. En 1927, serían detenidos por sus planes de secuestrar a Alfonso XIII. Finalmente, vuelve a España en 1931, integrándose en el sector faísta de la CNT. Tras las insurrecciones de Figols de 1932 y 1933 y la revolución de 1934 es deportado junto a otros. En las elecciones de febrero de 1936 defendió la no abstención de la CNT.

Tras estallar la Guerra Civil en 1936, forma parte de la defensa de Barcelona, quienes consiguen detener a la reacción el 20 de julio. Propulsa, junto a los principales dirigentes de la CNT, unificar a las diferentes organizaciones obreras en el Comité Central de Milicias. Más tarde, parte hacía Zaragoza para liberarla de los fascistas, formando la más que legendaria Columna Durruti, que, por la falta de armas, se ve obligada a limitarse a la liberación de pueblos de Aragón, dando lugar a la instauración de los principios del comunismo libertario.

No fatigado con su vida, Buenaventura Durruti, estandarte vivo del proletariado español, parte en noviembre junto a todos los héroes de su columna hacia Madrid para detener la sublevación fascista. El 19 de noviembre de 1936 a la una de la tarde, el imbatible y eterno compañero de los trabajadores es herido en la Batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid, lo trasladan, de urgencia, al Hotel Ritz, convertido en hospital de sangre. Allí, la palabra y el cuerpo del pueblo encontrarían su muerte a las cuatro de la tarde del 20 de noviembre de 1936, el hombre fue enterrado en Barcelona, su recuerdo y su idea nacieron en las decenas de miles de personas que fueron a despedirle y, que ya sin la esperanza y fuerza de su voz, continuaron su legado por la revolución social, por su memoria y por el futuro. Llevaba un mundo nuevo en su corazón, un mundo que jamás dejó de crecer, un mundo que siguió creciendo y multiplicándose tras su muerte, un mundo completamente nuevo por el que jamás dudó en entregar su vida.

Jesús Pérez López.