La Masacre de Ranquil: Acumulación y resistencia en tierra de Mapuches.

Ranquil

La Masacre de Ranquil: Acumulación y resistencia en tierra de Mapuches.

La Auracanía.

Ranquil

Familia Mapuche en 1908.

Esta zona ubicada entre los ríos Bío-Bío por el norte y Toltén por el sur,  son territorios originarios de los Mapuches y que estos mantuvieron, pese a las múltiples intentonas, libres del dominio español durante su colonización en América. Tras la independencia de Chile hubo momentos de mayor y menor tensión entre el nuevo país y este territorio de resistentes. Entre los años 1861 y 1883 se produce lo que se conoce como la ocupación de la Auracanía que supuso la derrota de los Mapuches que serían confinados a partir de entonces en pequeñas reservas separadas entre sí por sus propias tierras robadas y cedidas por el Estado Chileno a colonos procedentes de Europa y del mismo Chile.

En 1929, 3078 reservas de población originaria se distribuían en 525 000 hectáreas de propiedad comunal y recibían el nombre de «títulos de merced», lo que representaba sólo el 6´18% del territorio ancestral Mapuche.

En el proceso de expolio y colonización de la Araucanía se lleva a cabo a su vez un proceso de acumulación de tierra para grandes oligarcas a los que se les concede dominio sobre múltiples hectáreas de terreno. Para comprender qué ocurrió en Ranquil en 1934, es fundamental visualizar a los habitantes que en ese momento luchaban por sobrevivir en una tierra en constante reparto que beneficiaba la acumulación de patrimonio de dichos oligarcas.

Ranquil: de Hijuela en manos de terratenientes a Colonia Agrícola.

Ranquil

En 1881, la Hijuela de Ranquil pertenecía según registro oficial de los ocupantes chilenos al latifundio denominado San Ignacio de Pemehue de alrededor de 132.000 hectáreas ubicadas en el Alto Bío-Bío. Por el decreto N°3.871 del 14 de agosto de 1929 , durante la presidencia de Carlos Ibánez del Campo, se reconoce en beneficio de la familia de terratenientes Puelma Castillo la propiedad sobre 139.362 hectáreas. La explicación se encontraba en la apropiación por dicho decreto de 4000 hectáreas de terrenos fiscales que estaban cedidas a colonos en la zona. Organizados en el Sindicato Agrícola de Lonquimay, los campesinos envían una delegación dirigida por Juan Segundo Leiva Tapia a Santiago de Chile, gracias a ello consiguen la derogación del decreto N°3.871 a través del decreto Nº265, tal y como demuestra este documento del Archivo Nacional de Chile.  Así nacería el 27 de Marzo de 1931 La Colonia Agrícola de Ranquil. 

Documento del Archivo Nacional de Chile que certifica la derogación del Decreto Nº3871.

Leiva, militante del Partido Comunista Chileno, sería reconocido como líder de las revueltas de Ranquil, poco tiempo después. Pero, ¿qué pasó?

El  gobierno de Arturo Alessandri Palma adopta unas políticas favorables a los intereses de los latifundistas y hacendados Puelma y Bunster. Se presenta un informe a cargo del  Ministerio de la Propiedad Austral  que revocaba los decretos de 1931 con lo que se entregaba a dichas familias de hacendados 30000 nuevas hectáreas. Esto suponía que los colonos, campesinos y Mapuches que vivían en esas tierras pasasen a ser ocupantes ilegales de las mismas y forzados por tanto a la marcha. En el caso de los Bunster (fundo Huallalí),  consiguen la ejecución de desalojo de los colonos en abril de 1934, coincidiendo con la llegada del duro invierno en la Araucanía. 

Más de 50 familias quedan en la calle y la tragedia se palpa en el ambiente, tal y cómo advierte vía telegrama el político Manuel Huenchullán, a la presidencia del gobierno de Alessandri, donde le llama a evitar una segunda masacre como la Matanza de San Gregorio ocurrida en febrero de 1921 durante su primer gobierno.  Arturo Alessandri Palma gobernó en Chile hasta en tres ocasiones: de 1920 a 1924; un breve período en 1925; y finalmente de 1932 a 1938.

Y comienza la revuelta que se inicia en el Puente de Ranquil, donde 200 campesinos y mapuches, sin nada que perder, frenan el acceso de las fuerzas uniformadas a la zona. Según se relata fue una ofensiva violenta fruto de la rabia y la desesperación y que dejó diez víctimas mortales.  Como era de esperar la respuesta del gobierno de Alessandri no tardó en llegar…

Basándose siempre en fuentes oficiales tanto el diario La Nación, controlado por el gobierno;  como El Mercurio, que recordamos  que años después se convertiría en un elemento clave de la guerra contra Allende (recibiendo según informaciones desclasificadas de la CIA hasta 3 millones de dólares para propaganda); se puede afirmar que de las entre 400 y 600 personas que estos medios dijeron vía información oficial que habían sido detenidas el 7 de Julio, solo llegarían, de nuevo según las informaciones oficiales que además podemos encontrar en estos medios, de entre 23 a 56 personas a Temuco donde serían confinadas. 

¿Qué ocurrió con los que faltan?

El 09 de Julio, El Mercurio, viendo que empezaban a bailar las cifras publica un comunicado del general Arriagada que afirma que “muchos revoltosos emprendieron la fuga lanzándose al río”, esto llevará a “chistes” sobre el tema como  aquel que decía “Se ha tenido conocimiento que la mayoría de los agitadores que fueron causantes de estos sucesos, se suicidaron arrojándose a los ríos”.

Según Juan Prádenas Muñoz senador democrático incluso había una denuncia por parte de la Federación Obrera de Chile donde se afirmaba la desparición forzosa y el asesinato de múltiples personas, destacando  detalles como que “Entre los más graves figuran el asesinato de toda la familia Sagredo, con mujeres y niños entre los cuales aparece una anciana de 70 años y una guagua de dos años”. Esta información quedó registrada en el Boletín del Senado del 31 de Julio de 1934.

Como suele ocurrir con estos casos, la historia fue sepultada por la impunidad, a su vez la falta de solidez de las teorías oficiales que solo buscan salvarse a sí mismas ayudaron a la creación de leyendas, a desvíos del foco del conflicto e incluso al abandono de una referencia, de un recuerdo que nos haga comprender la historia trágica de la tierra, de los pobladores, de los expoliadores, del avance sin fin de la avaricia de la acumulación.

Siguió  el expolio y la acumulación de la tierra, también la resistencia, el pueblo Mapuche sigue frente a aquellos que pretenden llamar a esto pacificación.

Carmen Parejo.

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