Luchas en el campo andaluz: El Trienio Bolchevique (1918-1920).

 

El Trienio Bolchevique: lucha y resistencia en el campo andaluz bajo el amparo del éxito de la Revolución soviética entre 1918-1920.

Andalucía, su campo en especial, ha estado marcada por períodos en los que el hambre y la miseria, consecuencias de la distribución de las tierras, provocaban una gran conflictividad social. Una de las más destacadas de estas etapas ocupó tres años (1918 -1920) de su historia de lucha y se distinguió de otras en el nacimiento de una esperanza y de un modelo en la Revolución de Octubre de 1917, motivo que provocó que este periodo de nuestra historia se conociese como El Trienio Bolchevique.

“La patronal jamás llegó a aceptar la capacidad negociadora de las asociaciones obreras, puesto que suponía la ruptura con la relación tradicional que subordinaba al obrero individual frente al patrón, pero ya el obrero no era un individuo al que explotar, sino una clase explotada, que ahora tenía una esperanza en la revolución triunfante emergida en un país eminentemente agrícola y en el fin de la explotación y de la humillación a los que habían sido condenados siempre.”

La crisis de 1917 y del Régimen de la Restauración como contexto para el Trienio Bolchevique.

“Bajo estos tres problemas, político, social y militar, el Régimen de la Restauración entró en la conocida crisis de 1917, que tiene implicaciones esenciales en la explicación del Trienio Bolchevique.”

La neutralidad española, promovida por el gobierno de Eduardo Dato, durante la I Guerra Mundial (1914-1918) propició el desarrollo de una gran actividad económica. Como siempre, esto únicamente se tradujo en una mayor acumulación capitalista, con un enorme enriquecimiento de la burguesía frente a las capas populares, que una vez más, solo tenían explotación y una mayor miseria, debido a una dramática inflación. Los precios ascendieron en 1916 hasta un 13,8% la leche, un 57,8% el bacalao, un 24,3% el pan, o un 30,9% los huevos. Esto propició una mayor conciencia de clase, que quedó reflejada en el crecimiento de los sindicatos de masas, UGT y CNT.

Fuente: Jordi Maluquer de Motes. La Inflación en España. Un índice de precios de consumo, 1830-2012. Estudios de Historia Económica Nº64.

A esto había que añadir el malestar en el ejército, debido a la pérdida de poder adquisitivo como consecuencia de la inflación y al intento de reforma de los gobiernos de Eduardo Dato y del Conde de Romanones en el que se proponían la amortización de vacantes, el mantenimiento del ascenso por antigüedad en tiempos de paz con la realización de exámenes y en un futuro la concesión de ascensos por méritos. Jefes y oficiales destinados en la península lo rechazaron, comenzaron la creación de toda una red de juntas de defensa en 1916, agrupadas en la Junta Central de Defensa, dirigida por el coronel Benito Márquez Martínez. Este sector del ejército fue conocido como “los junteros”. Estas juntas fueron legalizadas en junio de 1917 por orden del rey Alfonso XIII, con destitución del gobierno de García Prieto de por medio. Y no dudaron en defender al nuevo gobierno y, de nuevo, apuntar sus fusiles contra el pueblo. (GRÁFICO).

Además, Francesc Cambó, líder de la Lliga Regionalista desde la muerte de su anterior presidente, quién había conseguido la creación de la Mancomunidad Catalana en 1914, exigió la convocatoria de Cortes, lo que fue rechazado por el gobierno. Como consecuencia, a primeros de julio de 1917 se convocó la Asamblea de Parlamentarios, para exigir la convocatoria de Cortés Constituyentes con el objeto de dar una nueva forma de organización al estado para que éste reconociese la autonomía de las regiones. Eduardo Dato la declararía como sediciosa, suspendería los periódicos y ocuparía militarmente Barcelona, la asamblea fue disuelta el 19 de Julio. Bajo estos tres problemas, político, social y militar, el Régimen de la Restauración entró en la conocida crisis de 1917, que tiene implicaciones esenciales en la explicación del Trienio Bolchevique.

El Trienio bolchevique y el movimiento obrero en la España de 1917.

Huelga General el 13 de agosto de 1917: La lucha se extendió principalmente por las zonas industriales (Barcelona, Vizcaya), mineras (Riotinto, Jaén, Asturias) y urbanas (Madrid, Valencia), mientras que fue poco seguida en el mundo rural y en el campo. Este fue el motivo que llevó a que la mayor parte de las luchas durante el Trienio Bolchevique se desarrollase en el campo, aunque tuvo su extensión a otros sectores.

Antes de comenzar a desarrollar esta etapa de lucha, es necesario hacer un breve resumen del movimiento obrero previo, especialmente del año 1917. Durante la convocatoria y tras el éxito de la huelga de diciembre del año anterior la CNT y la UGT acercan posturas. El 27 de marzo de 1917, poco después de la Revolución Rusa de Febrero, ante la falta de respuesta por parte del gobierno, aparece un manifiesto conjunto de la CNT y la UGT llamando a la huelga general indefinida. El gobierno del Conde de Romanones responde suspendiendo las garantías constitucionales (suspende los artículos 4, 5, 6 y 9, y el tercer párrafo del artículo 13), estableciendo un estado policial (cualquiera puede ser detenido y la huelga queda prohibida) y encarcelando a los firmantes del pacto, entre ellos Largo Caballero, Salvador Seguí, Julián Besteiro

La planificación de la Huelga General Revolucionaria se vio alterada, debido al inicio de huelga en los sindicatos ferroviarios de Valencia el 19 de julio, la negativa de la empresa a readmitir a los despedidos, provocó que se extendiese a todo el sector ferroviario el 10 de agosto. La UGT se vio obligada a convocar en solitario la Huelga General el 13 de agosto de 1917. Al día siguiente fue detenido el Comité de Huelga en Madrid. La lucha se extendió principalmente por las zonas industriales (Barcelona, Vizcaya), mineras (Riotinto, Jaén, Asturias) y urbanas (Madrid, Valencia), mientras que fue poco seguida en el mundo rural y en el campo. No fue hasta el 18 de agosto cuando el gobierno dio por controlada la situación, después de recurrir, incluso a la artillería, en el caso de Sabadell. Sin embargo, haciendo honor a su historia las cuencas mineras de Asturias resistieron unos días más. El saldo para la clase obrera fue de 2000 detenidos, 200 heridos y 71 muertos (37 en Cataluña y 7 en Riotinto).

Este fue el motivo que llevó a que la mayor parte de las luchas durante el Trienio Bolchevique se desarrollase en el campo, aunque tuvo su extensión a otros sectores.

La Revolución soviética y el Trienio Bolchevique.

“Bajo estas nuevas condiciones esperanzadoras para la mayoría y horribles para la minoría, amén del contexto expuesto, se iniciarían los acontecimientos de agitación y lucha social que terminarían construyendo El Trienio Bolchevique.”

El triunfo de la Revolución de Octubre en Rusia y el comienzo de la construcción del que sería el primer estado socialista agitó a toda Europa, puesto que se convirtió en una luz tangible y visible para todo el proletariado y en un miedo aún más acuciado a la clase obrera por parte de los gobiernos y la burguesía. Bajo estas nuevas condiciones esperanzadoras para la mayoría y horribles para la minoría, amén del contexto expuesto, se iniciarían los acontecimientos de agitación y lucha social que terminarían construyendo El Trienio Bolchevique.

En pueblos como el Puerto de Santa María, el 56% de la población asalariada era militante en alguna de las asociaciones y organizaciones de clase.

Expresiones como “Salud y pronta revolución social” se hacían cada vez más frecuentes y aparecían panfletos firmados por El Soviet Supremo de Andalucía o por El Comité Rojo. Al mismo tiempo, las asociaciones obreras se reproducían y crecían por todo el territorio Andaluz: 61 en Jaén, 63 en Córdoba, 37 en Granada, 30 en Sevilla capital, 40 en Málaga, así como el número de afiliados: la UGT creció en 44755 afiliados desde octubre de 1918 a julio de 1919, alcanzando los 134356 afiliados, de estos 31500 eran campesinos y de estos, 28900, andaluces. La CNT pasó de los 81000 afiliados en octubre de 1918 a los 114000 en noviembre de ese mismo año. En pueblos como el Puerto de Santa María, el 56% de la población asalariada era militante en alguna de las asociaciones y organizaciones de clase.

El Trienio bolchevique.

En enero de 1918, tuvo lugar la Asamblea de Ronda donde se acordó la adopción de las insignias de Andalucía (bandera y escudo), se reivindicó la Constitución de Antequera, se reclamó la autonomía Andaluza ante la Sociedad de Naciones y se empezó a hablar del país y la nacionalidad andaluza. Un año después en la asamblea de Córdoba se reivindicaría el Estado Libre de Andalucía.

En febrero de 1918 en Sevilla se inicia uno de los primeros intentos para la agrupación de las diferentes asociaciones a nivel regional. En mayo de ese año nace la Federación Regional Obrera Andaluza (FRA) mediante un congreso de 48 delegados que representaban a 22540 trabajadores. Uno de sus primeros objetivos fue la coordinación de acción entre los trabajadores del campo y los obreros fabriles, aunque los resultados no fueron los deseados. Otro de sus objetivos fue el de romper el tradicional aislamiento existente entre la Andalucía Oriental y la Occidental. Las primeras protestas tienen lugar a primeros de año en Sevilla y Málaga. En julio de 1918, en Jerez, CNT y UGT se manifiestan conjuntamente.

En octubre de 1918 tiene lugar la Asamblea Campesina de Castro del Río (Córdoba) donde por primera vez se establece una tabla conjunta de reivindicaciones: La abolición completa del trabajo a destajo para ambos sexos, la fijación de salarios durante la temporada de invierno por los centros obreros de cada localidad, la gestión por los delegados obreros de toda la comarca de la aprobación de las bases de trabajo de cada pueblo antes de llegar a una huelga, si un pueblo acudía a la huelga las organizaciones obreras mandarían comisiones obreras, que hasta tanto que la tierra sea de los que la trabajan se exija de los Municipios, Gobiernos y Ministerios, el empleo de todos los obreros parados, la jornada máxima de 8 horas, la aplicación de la ley de Accidentes del trabajo al obrero del campo y el reconocimiento de las sociedades obreras. Además, comenzó la preparación de una huelga general agraria. Este fue el primero de los congresos obreros a nivel andaluz en el Trienio Bolchevique y sentó las bases para la gran alianza electoral de republicanos, socialistas y regionalistas de 1918 a 1920. El primer choque entre trabajadores, más unidos y coordinados tras esta asamblea, y fuerzas represoras tuvo lugar en Baena, pero rápidamente estos choques fueron extendiéndose: Castro del Río y también por zonas de mayor influencia socialista que anarcosindical Montilla-Puente Genil-Lucena, Córdoba, luego, Jaén, Sevilla, Cádiz, Málaga y una parte de Huelva. La primavera se extendió por las fértiles tierras andaluzas con formas de hombres y mujeres valientes dispuestos a recuperar la tierra y la vida.

A finales de año, en Espejo (Córdoba), tras un mes de huelga por la negociación de las bases de trabajo, reciben el apoyo de la poderosa organización socialista del vecino pueblo de Montilla. En enero de 1919 se suspenden, nuevamente, las garantías constitucionales por parte del Gobierno de Romanones, con el objetivo de tratar de desmantelar las organizaciones obreras. Los locales y centros obreros son clausurados.

El 5 de febrero se iniciaba en Barcelona la que sería conocida como la Huelga de la Canadiense, que, tras 44 días, convirtiéndose en huelga general y paralizando el 70% de la industria catalana, lograría la readmisión de obreros despedidos, aumentos salariales, la liberación de los obreros detenidos y el decreto de las 8 horas de trabajo. La clase obrera catalana había forzado a que el estado español fuera el primero en promulgar esta reivindicación, una victoria más de la lucha del proletariado internacional.

El 17 de febrero de 1919 una manifestación de más de doce mil jornaleros sacudió la ciudad de Córdoba bajo el lema “¡Viva Andalucía Libre!”, que aparecía por primera vez y que quedaría por siempre labrado en la tierra.

Manifestación del 17 de febrero de 1919 en la que nacería el grito de “Viva Andalucía Libre”.

 

Durante los meses siguientes se irían coordinando las numerosas asociaciones obreras creadas a nivel provincial. En marzo de 1919, por Málaga, la Federación Agraria con 5456 trabajadores y por Granada la Federación Obrera Provincial con 17600 afiliados. En abril, por Córdoba, el Sindicato Provincial de Sociedades Obreras, la Federación Provincial de Entidades Socialistas y la Federación Provincial de Sociedades Obreras Agrarias, esta última con 14751 asociados. En mayo, Egocheaga, entre otros, trató de crear la Confederación Proletaria Andaluza, pero no saldría adelante. En octubre, por Jaén, la Federación Provincial Obrera con 16659 asociados. Se reivindica la contratación preferente de los obreros locales, para mantener la capacidad de presión y evitar a posibles esquiroles.

En tan solo dos meses de 1919 (marzo y mayo) hubo 54 protestas, eso puede extenderse al desarrollo de los acontecimientos a lo largo de ese año y de todo el trienio, aunque se concentraban especialmente en las temporadas de mayor trabajo, tales como la cosecha o la recolecta de la aceituna, que era, al fin y al cabo, los momentos en el que los trabajadores del campo tenían más fuerza de presión frente a los terratenientes, patronos y caciques. Hubo huelgas generales en las capitales de provincia a lo largo de 1919, Málaga en enero, Sevilla y Cádiz en febrero y en Córdoba en marzo. En estas hubo predominio de la CNT y lograron detener por completo la actividad económica en estas, debido a su desarrollo estratégico afectando a transportes y abastecimientos, además de lograr el cierre de fábricas, hasta la entrada del ejército, por lo que al final la lucha se convertía directamente en un pulso al estado y no solo a la burguesía. Durante la campaña electoral de las elecciones de junio de 1919 se suspenden, de nuevo, las garantías constitucionales, se detienen a los candidatos de la izquierda extradinástica, se clausuran las sociedades obreras y en Córdoba se declara el estado de guerra.

Ante la intransigencia de la patronal y el caciquismo permanente, los campesinos también respondieron con la quema de cosechas. Por ejemplo, en el verano de 1919 en Jaén ardieron unas eras en Lopera, Santisteban y Andújar, en esta última se quemaron 5000 hectáreas pertenecientes al marqués de Cayo del Rey y muchos cortijos aparecen con pintadas de ¡Viva Rusia! Al tiempo, se comenzó a exigir el pago de los jornales perdidos en los días de huelga y el pago de multas por perjuicios causados a las sociedades obreras.

Durante el desarrollo de las huelgas cada vez se establecían más lazos de solidaridad entre las distintas localidades afectadas, involucrándose en la lucha. Así, los electrogasistas de Jerez paran en apoyo a los de Sevilla. Y en la huelga de abril de 1920, los litógrafos malagueños recibieron el apoyo económico de los horticultores, alpargateros, herradores, gasistas. El culmen y también el pico de inflexión del movimiento obrero llegaría en ese mismo año. Año en que se pondría fin al Trienio Bolchevique, al intento más inolvidable del campesinado andaluz de recuperar sus tierras.

En 1920 la federación provincial de Jaén contaba con 30000 campesinos, por lo que fue en esta provincia donde se celebraría el Congreso Campesino de Andalucía y Extremadura, al que acudirían delegados de 6 provincias, representando a 80000 trabajadores. Eso, pese a que el movimiento obrero ya había comenzado a decaer por las medidas represivas adoptadas por un estado al servicio de los propietarios y por una cierta pérdida de hegemonía de la CNT. Sin embargo, dos excepciones marcan la desmovilización que marca el segundo semestre de este año, Peñarroya y Riotinto, dos enclaves mineros.

En enero 1920 se convocan una serie de huelgas en diferentes departamentos de las minas de Riotinto que terminarían convirtiéndose en una de las huelgas generales más importantes y dramáticas de su historia. La huelga se intensifica entre marzo y abril, pero el periodo de mayor lucha y enfrentamiento comienza en agosto-septiembre y no terminaría hasta enero de 1921. La todopoderosa RTCL ganaría el conflicto frente a los más de 11000 obreros que participaron en ella, hambrientos, agotados y muchos emigrados, entre 2500 y 3000 despidos tras el fin del conflicto. Los hijos e hijas, unos 3000, de los obreros fueron acogidos por solidarias familias obreras de todo el país, el tren con el que salieron de Riotinto fue recibido en Huelva por más de 2000 trabajadores y trabajadoras. La consecuencia más dramática fue el desmantelamiento de las organizaciones obreras, que no volverían a recuperar su esplendor y heroicidad hasta el fin de la dictadura de Primo de Rivera. Por otra parte, en Peñarroya los mineros y obreros lograron un acuerdo.

Manifestación obrera en Nerva. Huelga General 1920. Fuente: F. Aragon

Durante el desarrollo del Trienio Bolchevique, la patronal y los terratenientes pusieron en marcha una gran cantidad de métodos tradicionales y novedosos para reprimir y desmantelar el movimiento obrero. Desde la contratación de sicarios y matones, especialmente en Barcelona, aunque también en Andalucía, pero en ésta recurrieron más a los poderes del estado, que se mostró muy complacido de prestarle el honorable servicio de reprimir al pueblo trabajador. Tan solo tras el primer año del trienio, la clase obrera consiguió que la burguesía iniciase procesos asociativos para tanto afrontar directamente la acción obrera como para presionar al estado.

Como ya se ha mencionado, en varias ocasiones se suspenderían las garantías constitucionales. Prohibiendo las reuniones obreras, la clausura de los centros obreros, la detención y deportación de las juntas directivas y de cualquier sindicalista, la intervención del ejército con las declaraciones de estados de guerra… La burguesía, agradecida, realizaba homenajes a las autoridades públicas, sobre todo a los locales (gobernadores civiles, alcaldes…).

También es fundamental destacar los numerosos intentos de infiltrarse dentro del propio movimiento obrero. Por ejemplo, con la creación de las sociedades mixtas, como la Casa de Todos en Puente Genil, o de sindicatos amarillos, como el de los portuarios de Sevilla. Y también, la creación de sindicatos católicos, como la Confederación Nacional Católico Agraria, que desaparecería a partir de 1921. Además, de la realización de lock-out (cierre de empresas para obligar a los obreros a aceptar unas condiciones de trabajo) y el decreto del 30 de abril de 1919 que permitía la contratación de obreros foráneos cuando los locales no aceptasen el destajo o las condiciones establecidas en los contratos de trabajo, de manera que la patronal quedaba con las manos libres.

La patronal jamás llegó a aceptar la capacidad negociadora de las asociaciones obreras, puesto que suponía la ruptura con la relación tradicional que subordinaba al obrero individual frente al patrón, pero ya el obrero no era un individuo al que explotar, sino una clase explotada, que ahora tenía una esperanza en la revolución triunfante emergida en un país eminentemente agrícola y en el fin de la explotación y de la humillación a los que habían sido condenados siempre. Por esa esperanza, el pueblo trabajador no cedió en su lucha durante tres años de su historia. Por eso, hubo 3,25 millones de jornadas perdidas y 156000 huelguistas en Barcelona en 1919, por eso hubo 7,3 millones de jornadas perdidas y 244700 huelguistas en el campo tan solo en 1920, por eso a lo largo del trienio no se rindió nadie, por eso se declararon a lo largo de éste, 322 huelgas en la provincia de Córdoba; 232, en la de Málaga; 116, en la de Granada; 201, en Sevilla; 51, en Jerezporque había una esperanza tangible en algo más que en falsas reformas. Por eso, fueron secundadas por albañiles, obreros metalúrgicos, trabajadores portuarios, dependientes de comercios, escribientes, telegrafistas, empleados de correos, jardineros municipales, médicos, enfermeros, coristas e incluso, tonadilleros… además de toda la masa de los obreros de la tierra.
El Trienio Bolchevique marca la historia de Andalucía, porque se hizo verdadera y masivamente consciente de quién había sembrados los olivos, y exigieron con sus voces de tierra y hasta el último aliento: Tierra y Libertad, por los pueblos y la humanidad.

Jesús Pérez López.