1976: Las víctimas invisibles (3ª parte).

1976

Entierro de los asesinados en los sucesos de Vitoria.

1976. Primer año completo tras la muerte de Franco. De los grupos fantasma a reclutar en medio mundo para afianzar el terrorismo de estado sin demasiado disimulo (el esperpento de Montejurra).

Para recordar “Euskal Herria, las víctimas invisibles. Terrorismo de Estado” pinche aquí. Y para la segunda parte “1975: Euskal Herria, las víctimas invisibles” aquí.

Designado 6 años antes por Franco como su sucesor, Juan Carlos I ya había sido proclamado Rey de España. Fue él quien confirmaría a Arias Navarro como presidente, pero el malagueño dimitió a mediados de año y se decidió colocar en el puesto a un franquista de perfil bajo, alguien que hubiese pasado discretamente esos años de languidecer del dictador. El elegido sería Adolfo Suárez, hasta entonces Ministro de Gobernación y vicesecretario general del Movimiento, que también había sido director de TVE, todo un experto en manipulación y buenas caras. Elaborada la “Ley para la reforma política” (1976), esta se votó en referéndum en diciembre. Ya lo había dicho en las Cortes franquistas Arias Navarro antes de dimitir, “os corresponde la tarea de actualizar nuestras leyes e instituciones como Franco hubiera deseado”…así que quien mejor que Don Manuel Fraga para llevar a cabo la tarea de diseñar el programa de esas leyes con las que hacer creer al personal que, quienes habían de dirigir esa nueva etapa, habían cambiado de la noche a la mañana.

¿Éramos libres? Y lo que nos ocupa… ¿Ya no había represión? ¿No se ejercía la violencia desde el estado hacia sus habitantes? ¿Muerto el perro se acabó la rabia? ¿Con los mismos empresarios-estómagos agradecidos, los mismos ministros y los mismos mandos policiales y militares que en tantos años de dictadura? El terrorismo de estado no desapareció con el franquismo. Muy al contrario, fue perfeccionado.

Para hacernos una idea de como se llegó a la transición en el aspecto del que nos ocupamos en esta serie de artículos, los fríos números dicen que GRAPO causó una victima mortal en 1976 y ETA 16 (según la AVT uno más , ya que suman como muerto en atentado un guardia civil electrocutado cuando quitaba una ikurriña colgada del tendido eléctrico), de los cuales 3 eran políticos franquistas, 7 miembros de las fuerzas de seguridad, 4 supuestos confidentes policiales y 2 civiles. Las fuerzas de seguridad del estado y grupos de ultraderecha se llevaron a la tumba en ese mismo año de 1976 a 37 personas, de las cuales 3 eran miembros de ETA, uno del MIL, otro del GRAPO y 32 civiles, 21 de ellos concentrados en un pequeño espacio conocido como Euskal Herria. Añadir que 4 de estas víctimas eran menores de edad.

El terrorismo auspiciado por el estado se iba perfeccionando en lo logístico y en la necesaria protección por parte de sus valedores, hasta el punto de darse situaciones como la vivida en Montejurra, tan esperpénticas por su descaro, como espeluznantes al comprobar lo que era en realidad eso que nos presentaban como un camino de rosas hacia la democracia. Antes de ese episodio, en febrero, la Policía Armada ya había asesinado de un disparo, en Elda, Alacant, al joven manifestante de 20 años Teófilo del Valle Pérez . Poco después , aconteció uno de los asuntos más sangrientos de la época.

3 de Marzo de 1976: los sucesos de Vitoria.
1976

Los cinco asesinados durante los Sucesos de Vitoria.

Tras dos meses de fuertes movilizaciones y después de alguna carga policial a lo largo del día, trabajadores de Forjas Alavesas celebraban su asamblea en una iglesia de Vitoria-Gasteiz, el 3 de Marzo de 1976. La Policía Armada asaltó la iglesia lanzando gases lacrimógenos para forzar a los reunidos a salir y apalearlos al hacerlo, mientras los miles que se juntaban fuera eran disparados. Las grabaciones de la emisora policial ponen los pelos de punta, presumiendo de haber hecho más de 2.000 disparos, de causar una masacre… ¿disfrutaban de matar al pueblo? Casi 200 heridos, 60 hospitalizados (43 con heridas de bala), y 5 muertos; Pedro María Martínez Ocio (27 años), obrero de Forjas Alavesas, murió de tres balazos nada más iniciarse el asalto policial, al igual que Francisco Aznar Clemente (17 años), estudiante de Oviedo. Al día siguiente moriría en el hospital Romualdo Barroso Chaparro (19 años), trabajador cacereño de Agrator, días después José Castillo García (32 años), salmantino de Basa, y un mes más tarde acabaría muriendo Bienvenido Pereda Moral (31 años), burgalés de Grupos Diferenciales. El día siguiente, con la llegada de refuerzos de antidisturbios y Guardia Civil de otras provincias, habría otros 4 heridos graves más. Fraga, el siempre presente, Ministro por entonces, culpó a los dirigentes sindicales, encarcelando a varios durante un año. De los asesinatos no salió culpable alguno en el juicio (farsa) militar que se hizo, quedando el caso sobreseído. A través de la conocida como “querella Argentina”, la jueza Servini ordenó en 2014 la detención de tres de los responsables de la matanza del 3 de marzo, como autores de crímenes de lesa humanidad. Alguno de ellos, como el que fuera Ministro de Relaciones Sindicales Rodolfo Martín Villa, hace escasos meses que, a pesar de estar en busca y captura dictada por Interpol, ha sido condecorado por el Rey en el Congreso de los diputados. En los días siguientes se produjeron manifestaciones de repulsa por los “sucesos de Vitoria” a lo largo de todo el estado.

1976

Ministro de relaciones sindicales, Rodolfo Martín Villa.

En Tarragona, la Policía Armada dispararía un pelotazo a una azotea, que hizo caer y morir a Juan Gabriel Rodrigo Knafo, de 19 años. Mientras, en Basauri, Bizkaia, era el chaval de 18 años Vicente Antón Ferrero , quien resultaría asesinado por un Guardia Civil que le disparó a bocajarro en la cabeza. En el mes de abril, la misma benemérita ametralló mortalmente en Auritz, Nafarroa, a Oriol Solé, integrante del MIL de 28 años que formaba parte del grupo de presos huidos de la cárcel de Segovia. La misma suerte que corrieron días después los miembros de ETA Manuel Mari Garmendia Zubiarrain “Korta” (de quien tomaría el nombre Kortatu) y Joxe Bernardo Badiola Atxega” Txirrita”, ambos abatidos cuando trataban de pasar la muga en Bera y Etxalar respectivamente. Ya se sabe que no hacia falta estar metido en nada para morir ametrallado, bastaba con saltarse un simple control de carretera, como le ocurrió, poco antes de los dos casos anteriores, al leonés de 28 años Felipe Suarez Delgado en Zarautz, Gipuzkoa. Ni que decir tiene, ninguno de estos crímenes acabaron en condenas de ningún tipo. Mientras, la Legión, recientemente trasladada a Fuerteventura, se estrenaba con dos de los suyos ametrallando mortalmente al alcalde de la pedanía de Guisgey, Pablo Espinel de Vera…y menos de un mes después atropellando a 140 kms/hora al Presidente del Cabildo, Santiago Hormiga (Fuerteventura y la Legión merece capitulo aparte y lo tendremos).

En marzo, un grupúsculo del BVE formado por neofascistas italianos había ametrallado al miembro de ETA Tomás Pérez Revilla, su compañera Feli y el hijo de ambos, en Donibane Lohitzune. Feli resulto herida de gravedad. Tomás, afortunado en esta ocasión, seria asesinado por el GAL en 1984. Días después, el grupo ultra ATE, había destrozado mediante una bomba un chalet en construcción propiedad de un abertzale en Forua, Bizkaia. En abril, tres bombas estallaron en Tolosa, en dos coches y en una librería amenazada previamente en nombre de los Guerrilleros de Cristo Rey. Poco más en ese sentido hasta llegar a la fecha en que empezaría a quedar clara la implicación gubernamental en las actividades terroristas de los grupos de ultraderecha que surgieron en los 70 y 80. Era 9 de mayo de 1976.

Romería carlista de Montejurra (Nafarroa). 9 de Mayo de 1976.
1976

Ricardo García Pellejero, asesinado en Montejurra.

Desde tres semanas antes del 9 de mayo de 1976, en las páginas de El Alcázar y  El Pensamiento Navarro se hacían llamamientos a recuperar Montejurra “para el tradicionalismo y el verdadero carlismo” y alejarlo de la “profanación marxista y separatista”. La evolución de un importante sector del carlismo hacia el socialismo, incluso invitando a participar de la festividad a todos los grupos opositores al franquismo, seria motivo para que los seguidores de Sixto de Borbón, junto a mercenarios fascistas llegados de Italia, Argentina , Portugal y Francia, Guerrilleros de Cristo Rey, falangistas…cientos de ultraderechistas en total, armados, uniformados y pre-organizados días antes. Contaban con 20 habitaciones reservadas previamente para ellos por el Gobernador civil, siendo capaces de subir una metralleta del ejercito al monte donde se celebraba el acto, en las narices de la guardia civil que tomaba la zona días antes, de tal forma que los 300 guardias civiles y 3 autobuses de grises mostrarían una pasividad pasmosa en lo que estaba por venir. A todo esto, Fraga, que estaba en Alemania cuando la masacre de Vitoria 2 meses antes, estaba en Venezuela esta vez. ¿ El resultado? Numerosos heridos y 2 muertos, uno el joven de 19 años, de Estella-Lizarra, Ricardo Garcia Pellejero, que fue ametrallado. El otro, el carlista santanderino de 40 años Aniano Jiménez Santos, que recibió un disparo mortal en el vientre, efectuado por el “hombre de la gabardina”, el ultra onubense José Luis Marín García-Verde, ex oficial del ejército. Es evidente que no fue algo espontáneo, de hecho, los servicios secretos del estado ya lo tenían bautizado de antemano como “operación reconquista”. Los asesinos y líderes del asunto, perfectamente identificados y de sobra conocidos, ya contaban con la amnistía del año siguiente para ejercer con su ya habitual impunidad, de tal forma que “el de la gabardina” y los otros dos procesados solo estuvieron entre 5 y 7 meses en el trullo. El repaso a los personajes que participaron en el asunto deja muy claro que esta operación no podía ser un encuentro casual, como no lo es el hecho de que el despacho del director de la Guardia Civil, Ángel Campano López, fuese el lugar donde se reunieron los ideólogos de la acción. Hagamos un pequeño repaso de los allí presentes y que cada cual saque sus conclusiones;

El autor del disparo mortal contra Aniano Jiménez fue el onubense José Luis Marín García-Verde, el hombre de la gabardina, oficial jubilado del ejército, que se entregó días después. 7 meses en la cárcel y fue amnistiado. Junto a él fueron procesados José Arturo Márquez de Prado y Francisco Carreras García-Mauriño como supuestos dirigentes de la operación. 7 y 5 meses respectivamente, el tiempo que pasaron entre rejas.

Jean Pierre Cherid, francés de origen argelino que traicionó la tierra de sus padres como integrante de la OAS. Encarcelado en Francia por sus practicas delictivas y condenado a 30 años, huyó a España, siendo también encarcelado. Pero fue puesto en libertad y reclutado poco antes de Montejurra, actuando tanto como BVE (desaparición de Pertur, atentados mortales contra Argala, Martín Eizagirre, Fernández Cario, Sagardia..) como con el GAL, muriendo al explotar el coche en el que llevaba lo necesario para un nuevo atentado contra refugiados vascos. Entre unas siglas y otras fue encarcelado por colocar sendas bombas en una empresa en la que había trabajado y en casa del gerente que le había despedido, pero también en esa ocasión salió rápido en libertad gracias a sus contactos. Tras su muerte, su mujer pidió una pensión al gobierno por los servicios prestados.

 Stefano Delle Chiaie, neofascista italiano que vivió en España al menos entre 1970 y 1977, trabajando para los servicios secretos del estado y tratando además de reagrupar a toda la ultraderecha de Europa, Después sería uno de los acusados del atentado de Bolonia en el que murieron 85 personas. Reconoció haber sido también uno de los autores del atentado mortal contra Argala. Protegido de Carrero Blanco, de Perón y de Pinochet, ahí es nada. Augusto Cauchi, otro neofascista italiano que cuando estuvo en Montejurra ya era sospechoso de varios atentados en Italia. El estado español y su policía reclutando a quienes en Italia mataban policías.

Giusseppe Calzona, en España desde 1973, cometió el atentado de marzo de 1976 en Iparralde contra Pérez Revilla y su familia, saldado sin víctimas mortales. Implicó a los servicios secretos españoles en los mismos. Italia solicitó su extradición por asesinato en su país, pero España pasó del asunto.

Pier Luigi Concutelli, que declaró haber recibido la metralleta con la que acribilló de 30 balazos al juez Occorsio de manos de los servicios de información españoles, atentado cometido poco después de Montejurra. Reconoció haber secuestrado a un miembro de ETA en este mismo 1976. El único caso posible, es el del desaparecido Pertur.

Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la Triple A Argentina, co- responsable de más de 800 muertes en su país. Acabó de guardaespaldas de Don Manuel Fraga.

1976. Tras Montejurra continúan los asesinatos impunes de la ultraderecha y las fuerzas del orden del Estado.

Las siguientes victimas mortales de la ultraderecha fueron un par de meses después de Montejurra. Entretanto, el músico Alberto Soliño Masachs, de 33 años, fue asesinado en Eibar por un Guardia Civil de paisano, que le propinó un culatazo y lo remató de un disparo, todo porque al señor no se le antojaba quitar su coche de la zona donde el grupo de Alberto debía cargar sus instrumentos. Una semana después, en Etxarri- Aranatz, Nafarroa, el ejercito se dejaba “olvidados” varios artefactos explosivos tras unas maniobras por la sierra. Uno de ellos despedazó a tres adultos y dos niños, de 11 y 6 años.

El 8 de julio de 1976 se celebraban en Santurtzi dos acontecimientos; una manifestación por la amnistía y el día de la sardina. En la primera se infiltraron ultraderechistas vestidos de arrantzale, que con la complicidad de la policía y cuando la manifestación estaba terminando, dispararon en la zona de la celebración marinera, hiriendo a dos personas y asesinando de un tiro en la cabeza a María Norma “Normi” Mentxaka Gonzalo( 44 años). Varios de los ultras eran conocidos de la villa, guerrilleros de Cristo Rey, entre ellos “el txapel”, a quien el hijo de Normi vio salir del despacho del Gobernador Civil cuando fue a hablar con él. Tras la autopsia , las autoridades enterraron a Normi sin avisar siquiera a su familia, y en la concentración del día del funeral, los grises se entretuvieron golpeando al personal. El juzgado de instrucción número 5 de Bilbao abrió diligencias sobre el asesinato, pero al poco, el caso fue sobreseído. 26 años después, se reconoció a Normi Mentxaka como víctima de las fuerzas de seguridad del estado y su familia fue indemnizada, pero nadie pagó jamás por el crimen .

En Madrid, la Guardia civil dio el alto a Carlos Hernández Expósito, pequeño delincuente que no hizo caso. Hubiese sido fácil cogerle, era cojo…pero menos costoso era dispararle por la espalda y matarlo. Como le ocurriría meses después en Burlata, Nafarroa, a Francisco Javier Alonso Castillejo, de 24 años, acribillado por la espalda cuando trataba de huir saltando una valla.

Los ultras italianos de Montejurra seguían haciendo su vida, Así, el 23 de julio desapareció en Behobia Eduardo Moreno Bergaretxe “Pertur” , militante donostiarra de ETA, de 25 años. Las discrepancias que mantenía con otros miembros de la organización, sirvieron, a Estado y medios de comunicación, para poder vender la tesis de un ajuste de cuentas interno. ETA lo negó, la Triple A y el Batallón Vasco Español reivindicaron su secuestro y asesinato (meses después lo haría el VI comando Adolf Hitler de Ordine Nuovo) y al reabrirse el caso décadas después, neofascistas italianos declararon en su país haber participado en un secuestro de un militante ese mismo año y haberlo dejado después en manos de grupos parapoliciales españoles, volviendo a la AAA y el BVE para cerrar el circulo. Sus confesiones mostraron numerosas evidencias de la implicación de la Policía española en este y otros asuntos, a pesar de lo cual, el caso fue sobreseído.

Francisco Javier Verdejo Lucas era un estudiante almeriense de 19 años, militante del PTE. La pintada de “Pan, trabajo y libertad” quedó a medio hacer, ya que fue descubierto por dos guardias civiles, uno de los cuales lo fue a matar de un disparo en la garganta. El padre de Javier, ex alcalde franquista, renegaba de su hijo a causa de sus ideas, tanto que justificó la actuación de la Benemérita, denunciando a quiénes portaron el féretro. Varios heridos y Josu Zabala Erasun, muerto de un disparo en el pecho, fue el balance de las fiestas de Hondarribia, Gipuzkoa. Se había pedido la no presencia de las fuerzas de seguridad en las fiestas de la localidad, pero el numero uno de la Guardia Civil de la provincia, el golpista Antonio Tejero, no podía permitir reivindicaciones de amnistía . En Somosierra, Tenerife, varios números de la Policía Armada y la Brigada Político Social se presentaron en una vivienda en la que pensaban encontrar al “Rubio”, pero se habían equivocado y no era el lugar. Acribillaron por error a Bartolomé García Lorenzo, de 21 años. Su padre, ex guardia civil movió los hilos y consiguió que fueran condenados a escasos 2 años, pero tampoco entraron en prisión, amparados por el fuero policial.

Las huelgas y manifestaciones del 27 de septiembre de 1976 en recuerdo de los últimos fusilados del franquismo un año antes, se saldaron con dos asesinados a manos de grupos de ultraderecha; En Laudio, Araba, un par de noches antes, alguien dio una soberana paliza a Vicente Velasco Garrán, palentino de 39 años. Murió días después en el Hospital de Basurto. Según el ABC, habían sido los piquetes de la huelga los que le dieron los palos…algo imposible teniendo en cuenta que esta era el día 27 y la paliza se la llevó la madrugada del día 25 al 26. Por el pueblo se había visto a grupos de “incontrolados” , reconocidos como guardias civiles, paseando aquella noche por la zona . El otro caso fue en Madrid. Hay quien dice que Carlos González Martínez (estudiante de psicología y poeta de 21 años) ni siquiera estaba participando en los actos. El hecho es que al doblar una esquina, se topó con un grupo de gente que huía de la policía, así que le tocó correr. Después se encontró con tres ultraderechistas. Cuatro casquillos, dos disparos a quemarropa al grito de ” Viva Cristo Rey”…y murió la madrugada del día 28. A pesar de que varios testigos describieron detalladamente a los autores, nadie fue juzgado. 30 años después fue reconocido como víctima del terrorismo.
La crónica del año continuaría con dos asesinados por policías municipales, como son Ana Ortega López en Valdepeñas de Jaén, asesinada por su marido de un tiro en la espalda con su arma reglamentaria, y el menor de edad Francisco Javier Cano Gil, muerto de un disparo en la cabeza que le propinó un guarda urbano de la capital del estado, cuando huía junto a otros adolescente en un coche robado y tras desobedecer un “ alto” . El GRAPO José Vicente Artigues Fornés , alicantino de 25 años, fue rematado en el suelo por un guarda jurado cuando ya estaba herido e indefenso, tras el asalto a un banco en Barcelona.
El 28 de noviembre de 1976, se realizó una manifestación en Madrid por la ruptura definitiva y real con el franquismo y en favor de la abstención en el referéndum de la diseñada por Fraga “ley de la reforma política”. Los antidisturbios echaron botes de humo y dispararon pelotas de goma. A Ángel Almazán Luna, estudiante y administrativo de 18 años, lo detuvieron para apalearlo, darle culatazos de fusil en la cabeza, patadas…Tras cinco días en el hospital y con una versión oficial del todo inverosímil (es un poco raro golpearse con una farola en varios sitios diferentes del cuerpo), el día 20 moría mientras Suárez y Martín Villa celebraban con champagne el” Si” del referéndum. El historial médico y el certificado de defunción desaparecieron y el juicio, celebrado en el juzgado de guardia de la propia Policía Armada, fue un esperpento, con un teniente haciendo de secretario y un sargento de juez.

Y el mismo día en la discoteca “Bordatxo” de Doneztebe-Santesteban (Nafarroa), un guardia civil, de paisano y borracho, disparó a tres jóvenes tras una bronca nocturna entre chavales de la zona y mineros asturianos que trabajaban por allí. Santiago Navas Agirre , de 21 años, labrador que trató de poner paz, murió allí mismo de un tiro en el tórax, mientras José Javier Nuin Azkarate , de 18 años, lo hizo en el hospital dos semanas después. El guardia civil José Roca Díaz se llevó una paliza allí mismo cuando consiguieron quitarle el arma. Los días siguientes hubo múltiples cargas policiales y heridos en las manifestaciones que hubo en toda la provincia, donde se terminaba el año con 10 muertos a manos de uniformados y ultrafascistas. Dicen que en Navarra pasan cosas. De aquellos polvos estos lodos.

1976

Condecoración en el Congreso de los diputados a manos del Jefe del Estado a Rodolfo Martín Villa. Estado Español, 2017.

Eder Mitxelena Foronda.

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