Día de la Victoria: El ejército Rojo de obreros y campesinos vence al nazismo.

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Imagen emblemática de la toma de Berlín.

9 de Mayo: Día de la Victoria. El ejército Rojo de obreros y campesinos derrota al nazismo.

Fueron las mujeres y hombres soviéticos con su enorme sacrificio las que vencieron al nazifascismo y lucharon por una humanidad en paz y en progreso.

Hoy se cumplen 73 años de la rendición incondicional de la Alemania nazi frente a la delegación soviética en Berlín, el mariscal del campo Keitel con su regia actitud prusiana rubricaba su firma en el documento por el cual reconocía la victoria del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos.

Casi cinco largos años de guerra y 27 millones de muertos le costó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas acabar con la bestia fascista, el heroísmo de ciudades como Leningrado y Stalingrado, la resistencia de Sebastopol, Járkov y Smolensk y victorias decisivas como la de Kursk consiguieron la destrucción de cerca del 80% de los efectivos del ejército alemán y sus aliados. En occidente estamos acostumbrados a que la propaganda a través del cine de Hollywood y el revisionismo nos cuente que fue una especie de soldado Ryan el que en las playas de Normandía venció a Hitler, pero cualquiera que coja un libro de historia sabrá que fueron las mujeres y hombres soviéticos con su enorme sacrificio las que vencieron al nazifascismo y lucharon por una humanidad en paz y en progreso.

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Sondeo realizado en Francia en distintas fechas que muestra la efectividad de la propaganda antisoviética y la falsificación histórica.

Especial mención hay que hacer a las mujeres soviéticas que gracias al socialismo fueron verdaderas protagonistas de la lucha titánica contra las hordas nazis más allá de cualquier postureo de otros ejércitos.

No hay mayor muestra de democracia y de libertad que un fusil en el hombro de cada obrero y obrera como muy bien nos enseñó Lenin.

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Aunque las mujeres participaron en la retaguardia tanto en el Eje como en los Aliados, solo las mujeres soviéticas participaron activamente en el Frente y en primera línea. Destaca el heroico 588º Regimiento de Aviación de Bombardeo Nocturno, el único compuesto durante toda la guerra solo por mujeres y conocido como Las Brujas de la Noche.

Francotiradoras como la legendaria Liudmila Pavlichenko, aviadoras como las “brujas de la noche” o las miles de partisanas anónimas que lucharon en los bosques de Bielorrusia fueron parte esencial del esfuerzo bélico soviético y por ello en los actos del Día de la Victoria tienen siempre un lugar especial en el recuerdo y en el homenaje de los diferentes “Regimientos Inmortales” que cada vez más recorren las calles no solo de Rusia y los países de la ex Unión Soviética,  sino también de otros lugares del mundo.

Pero más allá de las gestas militares hay que recordar que la Gran Guerra Patria fue un enfrentamiento titánico entre dos ideologías, entre una Europa fascista que vio en el ataque a la URSS la oportunidad de exterminar el comunismo de la faz de la Tierra y cuando digo exterminar no lo digo como algo metafórico, Hitler y sus secuaces tenían como plan exterminar a la mayor parte de la población de la URSS por tres razones: por ser eslavos, otros por ser judíos, pero sobre todo por ser bolcheviques. Cuando se atacó a la Unión Soviética en 1941 nadie daba un duro por la victoria soviética y subestimaron al socialismo que había convertido un país retrasado en una potencia industrial de primer orden.

Sí, hay que decirlo bien alto, hoy se celebra la victoria del socialismo sobre el fascismo. Fue el Partido Bolchevique de la Unión como vanguardia del pueblo soviético el que con la preparación antes de la guerra llevando las industrias estratégicas fuera de la frontera occidental hacia los Urales y creando una industria militar que fue capaz de fabricar armas tecnológicas de primer nivel como el tanque T34 o aumentar la producción para que en 1942 el ratio de fabricación de carros de combate frente a Alemania fuera de más de 1:5, uno de los pilares fundamentales de la victoria de la URSS.

Hoy todos los pueblos de Europa debemos mirar al Este y dar gracias a los pueblos que un día conformaron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y que el postmodernismo se vaya al estercolero de la historia y se queden con su “hipismo progre” de salón, nosotros y nosotras nos quedamos con el recuerdo a los soldados, hombres y mujeres, y a las armas del Ejército Rojo porque no hay mayor muestra de democracia y de libertad que un fusil en el hombro de cada obrero y obrera como muy bien nos enseñó Lenin.

Pablo Gartzia. 

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