We, Daniel Blake. ¡Trabajadores(as) del mundo, uníos!

Daniel Blake

We, Daniel Blake ¡Trabajadores(as) del mundo, uníos!

Sobre cine, trincheras y diversidad.

Anoche pusieron en televisión I, Daniel Blake. Tengo mis más y sobre todo mis menos con Ken Loach pero es de agradecer que se hagan películas que hablen sobre la realidad social que estamos viviendo hoy en día.  Estoy trabajando desde hace un tiempo (sigo en ello) un artículo sobre el posmodernismo y su influjo en las luchas revolucionarias, también en la cuestión de la Trampa de la diversidad y demás, es en este contexto personal en el que esta película me resultó especialmente reveladora.

Destaco tres personajes esenciales en la película: Daniel Blake, el protagonista; su amiga por accidente madre soltera; y su vecino afrodescendiente que trata de buscarse la vida. Frente a ellos un estado que cumple a la perfección el papel de verdugo al servicio de un sistema.

Es común en estos tiempos escuchar que cada uno debe ir por su lado, que blancos y negros son enemigos, que hombres y mujeres son enemigos… y sin embargo una y otra vez en la vida real comprobamos que nunca se trató de eso.

Siempre ha habido dos historias, no 7 millones de historias: la historia de los opresores y la historia de los oprimidos. Y no, las categorías en eterna oposición que nos están vendiendo no sirven para explicarlo.

La llegada de Obama a la presidencia no ayuda para comprender cómo llegó la población afrodescendiente a América hace cinco siglos, ni porqué se les sigue explotando y persiguiendo; tampoco para comprender porqué los pueblos africanos tienen que huir de sus casas por motivos económicos o por guerras de forma masiva… (Bueno quizás la llegada de Obama en sí si ayuda a comprender porqué la gente debe huir de sus casas, pero la llegada de un afrodescendiente no tiene absolutamente nada que ver.) La victoria de Obama no ayuda para comprender porqué el joven vecino de Daniel Blake tiene que malvender zapatillas de deporte en plena calle para salir adelante… más aún Obama no supuso ningún cambio en la vida de este joven. 

Daniel Blake, el protagonista no nos sirve como representante de esa Hegemonía del hombre blanco occidental, heterosexual, cis y además angloparlante y para más señas británico.

¿Qué gana el protagonista de la acumulación histórica del capital cuando lo necesita? ¿Qué gana del estado burgués que garantiza los intereses de los capitalistas y a él le considera un error del sistema?

Sin pretender hacer mucho spoiler, ¿qué aporta la mujer empoderada a la protagonista femenina? ¿Qué aporta una cuqui-comida vegana a quién deja de cenar cada noche para que puedan comer sus hijos? ¿Qué aporta el discurso de la cantante Madonna “oprimida por ser sexualmente libre” a quién le van a ofertar ser sexualmente esclava para que su hija pueda ir con zapatos nuevos y no rotos al colegio para que los demás niños no se rían de ella en esta sociedad de consumo?

Los servicios sociales aparecen como el látigo de castigo de todos estos esclavos, si se portan mal, si se quejan son amonestados… quitándoles lo más básico, atacando a su supervivencia.

Ahora nos dicen “el Estado dejó de existir” y sin embargo el Estado sigue jugando el mismo papel que siempre: sostener a la clase dominante. Porque el capitalismo cada vez se presenta más lejano, escondido en sus oligopolios, expandiendo sus mercados… Aparentemente cada vez hay menos capitalismo nacional y sin embargo jamás podrían expandir su capital sin las herramientas que les da ese estado. Sin ejércitos que invadan otros pueblos, sin estructuras nacionales que cumplan las funciones represivas para con la población local. El capitalismo jamás avanza sin el sostén de un estado puesto a su servicio. 

Podréis decir que esto es solo una película y sin embargo son muchos los Daniel Blake, las madres solteras, los inmigrantes… se trata de esa clase trabajadora que se han molestado mucho en ocultar.

Solo por cortes de agua, insisto en lo del agua por ser un servicio más barato, se presentan unas tres solicitudes al día en la consejería de industria en Andalucía exigiendo que no se están cumpliendo los servicios básicos reconocidos en sus propias leyes. Insisto el agua y por incumplimiento de las empresas tras el fracaso de la mediación de los servicios sociales. Los cortes de suministro de recursos básicos implican “penas de destierro” ya que los servicios sociales o no dan a basto o no desean darlo porque se pueden meter en un buen lío si lo hacen y antes de enfrentar a las empresas prefieren expulsar a los vecinos. Igual ocurre con la vivienda, cuando se agotan los acuerdos previos, ¿dónde se van los que ya no se pueden permitir pagar un alquiler? Las ayudas sociales se revisan a cada rato, muchos la pierden por motivos tan ridículos como tener una red de apoyo, aunque la red de apoyo sea la pensión de la abuela… el paro se acaba, la pensión de la abuela no es una garantía al alquiler… el precio se dispara, las deudas se disparan, las exigencias de los arrendadores se disparan y muy poca gente tiene un contrato y un aval que pueda parecer fiable. Y todo esto no es una película.

A la película le faltó la solución. Y la solución está en luchar, pero no cada uno individualmente, puedes morir antes de conseguir nada… Es luchar juntos y juntas. Porque Hillary Clinton se puede permitir luchar sola por sus aspiraciones pero el resto nos necesitamos porque nuestros problemas no son simbólicos ni aspiracionales sino de supervivencia. Y es esta supervivencia y no otra cosa la que marca la separación entre explotadores y explotados, opresores y oprimidos y es esta la que debe marcar nuestra trinchera.

Nos ocuparemos de cómo nos afecta la ideología social por supuesto pero mientras necesitamos saber quiénes son los nuestros o nos seguirán matando, poco a poco, uno a uno y encima haciéndonos responsables individuales, destrozando nuestra dignidad, haciendo asumir a gran parte de la población que no son personas: que solo son un error del sistema.

Nuestros compañeros son Daniel Blake, su amiga madre soltera y su vecino afrodescendiente… Ellos lo saben y crean esa red de apoyo entre ellos, que no nos engañen. Lo único que temen es que las redes de apoyo que ya se crean por si mismas se acaben convirtiendo en redes de combate.

Carmen Parejo.

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