El carnaval de Cádiz y el país de la gente digna.

Gente

Thomas Sankara.

Un montón de Guanaminos frente al país de la gente digna. Thomas Sankara responde a la imagen estereotipada sobre África, sus luchas y su dignidad.

Voy a decir lo que pienso sobre la serie de tipos de carnaval que ha habido este año, incluyendo el de la agrupación ganadora en modalidad de chirigotas, lo que podríamos llamar el fenómeno “Un montón de guanaminos 2.0.

Thomas Sankara, quien entre 1983 y 1987 fuera el revolucionario presidente que cambió el nombre de la ex-colonia belga Alto Volta a Burkina Faso (que significa “El país de la gente íntegra/digna”), y que se negó a pagar las deudas de su país con el FMI y el BM, por lo cual fue despedazo en cachitos y cada uno enterrado en una punta del país, en la traición que su segundo realizó contra él, Blaise Compaoré, que fue el presidente del país durante los 27 años siguientes. Pues Thomas Sankara, que además realizó una radical reforma agraria para disminuir la dependencia del país en la economía de mercado, hizo muchos alegatos feministas, como este en el que hablaba sobre su hermana.

“Así, niña sin infancia, desde los tres años de edad tendrá que responder a su razón de ser: servir, ser útil. Mientras su hermano de cuatro, cinco o seis años juega hasta el cansancio o el aburrimiento, ella se incorpora, sin contemplaciones, al proceso de producción. Ya tiene un oficio: ayudante doméstica. Una ocupación, por supuesto, sin remuneración, pues ¿acaso no se dice que la mujer, en su casa, «no hace nada»? ¿No se escribe «labores domésticas» en sus documentos de identidad para indicar que no tienen empleo? ¿Que «no trabajan»?”

O aquí en su discurso “La liberación de la mujer: Una exigencia del futuro”

“No es corriente que un hombre se dirija a tantas mujeres a la vez. Tampoco lo es que un hombre sugiera a tantas mujeres a la vez las batallas que hay que lidiar.

La primera timidez del hombre surge cuando se percata de que está mirando a una mujer. Comprenderéis, compañeras militantes, que a pesar de la alegría y el placer que siento al dirigirme a vosotras, sigo siendo un hombre que ve en cada una de vosotras a la madre, la hermana o la esposa. También me gustaría que nuestras hermanas aquí presentes, que han venido de Kadiogo y no entienden la lengua francesa extranjera en la que voy a pronunciar mi discurso, sean tan comprensivas como de costumbre, ellas que, como nuestras madres, aceptaron llevarnos durante nueve meses sin quejarse.” (Intervención en lengua nacional mooré para asegurar a las mujeres que habrá una traducción para ellas.)

“En la sociedad feudal, basándose en la supuesta debilidad física o psíquica de las mujeres, los hombres las sometieron a una dependencia absoluta del hombre. A la mujer la mantenían, con pocas excepciones, apartada de los lugares de culto, por considerarla impura o principal agente de indiscreción.

En la sociedad capitalista, la mujer, que ya sufría una persecución en el orden moral y social, también está sometida económicamente. Mantenida por el hombre cuando no trabaja, sigue estándolo cuando se mata a trabajar. Nunca se insistirá bastante en la miseria de las mujeres, nunca se hará suficiente hincapié en su semejanza con la miseria de los proletarios.”

“El materialismo dialéctico es el que ha arrojado sobre los problemas de la condición femenina la luz más fuerte, la que nos permite situar el problema de la explotación de la mujer en el seno de un sistema generalizado de explotación. Es también el que define la sociedad humana no ya como un hecho natural inmutable, sino como algo antinatural.”

“La importancia del materialismo dialéctico radica en haber sobrepasado los límites esenciales de la biología, en haber soslayado las tesis simplistas del sometimiento a la especie, para situar todos los hechos en el contexto económico y social.”

Gente

Chirigota Un montón de guanaminos, 1987.

También es muy recomendable su libro “La emancipación de la mujer y la lucha africana por la libertad”.

“Que mis ojos no tengan que ver nunca una sociedad donde se mantiene en silencio a la mitad del pueblo”.

Thomas Sankara.

Gonzalo Grimaldi.

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