Ni Unidos Ni Podemos Ni República. La triple negación de la “izquierda” parlamentaria.

Izquierda

La izquierda parlamentaria es responsable de su propia negación: Ni Unidos, Ni Podemos, Ni República.

Desde la izquierda parlamentaria han llevado la estrategia del “ninismo” al extremo en el caso catalán siendo además de cobarde una de las estrategias más torpes que podían haber utilizado y que ha supuesto una nueva pérdida de credibilidad y de principios.

Podemos  ha representado el peor de los papeles en el proceso catalán, convirtiéndose en elemento prescindible para todo debate, para todo acuerdo y para toda solución. No han válido al pacto de Estado pero tampoco a la trinchera de enfrente. Se encuentran en el mismo difuso lugar que su discurso. El último argumento ha sido esa defensa del “ni artículo 155, ni declaración unilateral de independencia” como si una tercera vía fuese factible. Esa vía tan inviable como apostar porque de pronto, por propia y buena voluntad, los partidos vanguardia del régimen del 78 (PP, PSOE y Ciudadanos) vayan a aceptar un referéndum pactado a lo Escocia o Québec; o que una bandera blanca  (de rendición) deberá ser elegida por el pueblo catalán. Un pueblo que llegados a este punto solo tiene una bandera y una frontera que es recuperar la dignidad perdida por tanto palo (físico y legal). Una bandera de muchos colores y de muchas naciones pero que ni se rinde ni debe rendirse jamás. 

Saben que apuestan por un modelo político, la socialdemocracia, que está muerto. Hoy no existe ninguna necesidad para el sistema de conceder esa “licencia” a los países de su centro, no hay URSS ni escasez de trabajadores que tengan por tanto capacidad para negociar. Hay movimiento en la calle, pero está descoordinado y ellos mismos se han encargado de canalizar el descontento hacia una esperanza electoral que nació frustrada.

Desde IU el panorama es aún más desolador… Tras 40 años de no hacer nada, de defender el “juancarlismo”, de aspirar como máximo a ser útil para que el PSOE se pudiese imponer al PP… reaparecen ahora, y justo ahora, a defender la República y el federalismo negando el derecho de autodeterminación de Cataluña porque no se adapta exactamente a su modelo.

Si hoy en día la República Española, un anhelo que trasciende a la no existencia de un rey, sino que en la tradición del Estado Español supone unos preceptos y principios fundamentales para la lucha, el avance e incluso la concordia entre los distintos pueblos del Estado, no es el elemento clave de debate en la crisis del régimen es precisamente por su dejación de funciones. Por sus traiciones, por su abandono, no solo de la clase sino incluso de los principios que ahora, de pronto y en el contexto en el que nos encontramos, les ha dado por recordar que les eran propios.

República Federal o mejor Confederada sería una buena opción, la que más se aproxima a mis principios (como teóricamente a los suyos); pero no hay que ser Cernudiano de más y debemos separar realidad de deseo y por mucho que mi deseo (como el de muchos otros) sea esa República que nos robaron (y en lo que se podría haber convertido); la realidad hoy es bien distinta. Se asumió una izquierda monárquica, se asumió una izquierda que no defendía los derechos de los pueblos, se miró a otro lado en los múltiples casos de represión, en la herencia franquista en las instituciones del Estado, en el poder económico, en la venta incesante de los derechos de la clase trabajadora (directamente o indirectamente a través de los sindicatos vendidos y codependientes de estos mismos partidos)… Si ahora mismo el debate no es el que mejor representa nuestro deseo en gran medida es por toda la trayectoria que esos que de pronto han recordado que son republicanos han tenido durante estos 40 años de “democracia”. Si no hablamos de República Española es porque hace años que ellos mismos (que además se suponían los radicales del espectro parlamentario) ya habían vendido a la República.

Así llegamos a la triple negación de este tiempo que nos ha tocado: ni unidos, ni podemos, ni República. Una triple negación que nos lleva a la afirmación de que hoy en día el debate es otro: el de la República Catalana,  que más allá (pese a lo fundamental) del derecho de autodeterminación, ha sido lo más revelador sobre el régimen en el que nos encontramos desde hace años y  que en su cuestionamiento ha acrecentado la propia crisis del régimen.

Ahora el rey está desnudo y si el pueblo catalán ha tirado por allá, para liberarnos de esta estaca, también debemos tirar por acá; y tirar por acá significa República pero también autodeterminación. Para ello no solo bastará con desnudar al rey hay que desnudar a su corte. Una corte que desgraciadamente también incluye a esta izquierda parlamentaria. 

Carmen Parejo.