Superemos el capitalismo armando la Marimoneda.

Marimoneda

“Este cortijo es para los jornaleros” Finca El Humoso, Marinaleda (Sevilla) Andalucía.

Superemos el capitalismo armando la Marimoneda.

Desde mi experiencia de vida en Venezuela, observo como cada día es más necesario confrontar al sistema global aún dominado por el imperio de las transnacionales que gobiernan el mundo. Observo también -y sufro en mis carnes y las de mi entorno- las consecuencias de enfrentarse a él. Y observo aún con más interés las propuestas que surgen como solución para desatascar una situación que se genera sobre la intención de convivir desde un proyecto anticapitalista dentro de una estructura propiamente capitalista. Especialmente en el plano económico, que aún es el motor de cualquier sistema asumible, por ahora.

A finales del pasado año, surgió aquí una iniciativa especialmente interesante que merece estudiarse en profundidad: El Petro , una moneda virtual propia con respaldo en los recursos del país que debe permitir vencer los bloqueos y sanciones impuestos desde el Imperio y sus lacayos para impedir que se construya el socialismo desde el propio capitalismo (Venezuela está amenazada de ser sacada del sistema SWIFT y hasta SAP, VISA y MASTERCARD entran al chantaje).

Dejaré de lado en este análisis los aciertos y errores de la iniciativa del Petro y su desarrollo (todavía imperceptible para el pueblo a pesar de haberse anunciado el lanzamiento para febrero), así como el juicio sobre su estado actual o el de la realidad venezolana. No obstante, su estudio me permite imaginar las posibilidades que podrían surgir de una iniciativa similar a menor escala. Es algo que últimamente me pone a soñar y que quiero compartir aquí, especialmente tras haberlo conversado con gente más preparada que yo para este análisis como el analista internacional Bruno Sgarzzini (estudioso del Petro que opina que la iniciativa tiene mejor viabilidad a pequeña escala) y el experto en Blockchain  Pablo Romero (que me hizo un análisis de viabilidad a pequeña escala muy atractivo).

Dada la compleja situación de Venezuela, me resulta más fácil y claro proyectar este viaje imaginativo sobre mi lugar de origen: el Estado Español. Os invito a seguirme por ese sueño:

Punto de partida. ¿Qué necesitamos?

Pretendo que imaginemos una alternativa de intercambio comercial al margen del sistema financiero (pues con cada transacción, pago con tarjeta, nómina gestionada en una cuenta bancaria… seguimos sosteniendo el sistema que pretendemos combatir los que creemos y luchamos por una alternativa que entregue el poder a la gente, es decir, los que entendemos realmente el sentido de la palabra “democracia”). Para ello, vamos a necesitar partir de un nuevo sistema económico que pueda convivir un tiempo en cierto modo con el actual para ir desarrollándose a su margen (tal y como aparentemente ocurre ahora en el mercado global de las criptomonedas). El primer objetivo (el que abordamos en este sueño como piedra angular) es poder abandonar la dependencia del sistema bancario, pero debemos basarnos en lo mismo: un mercado. Ese mercado debe necesariamente tener producción, servicios, intercambio de los mismos y gente concienciada decidida a utilizarlo. Evidentemente, en cualquier sistema económico, la base es la confianza de quienes interactúen dentro del mismo.

Por lo tanto, necesitamos un mercado al margen del sistema bancario, y ahí es donde consideramos la criptomoneda como medio de pago, y el ámbito anticapitalista como sector de mercado.

¿Por dónde empezar?

Como compañía de viaje por este sueño, identificaríamos a la gente demócrata, anticapitalista, excluída, o como queramos llamar a nuestros “iguales”, como principal “núcleo de mercado”, puesto que es una motivación así la que nos lleva a soñarlo, y es esa firme convicción de la necesidad de superar el sistema económico actual el impulso necesario para lograrlo. Debemos pues, partir este viaje desde el encuentro con los nuestros. Ahí, no es difícil identificar multitud de compañeras y compañeros de viaje: xarxas de consumo , sindicatos de clase, grupos de prosumidores e intercambio agroecológico, centros sociales, etc.

¿Desde dónde comenzar a sostener la viabilidad de una nueva moneda?
La Marimoneda.

Para ir visibilizando mejor este sueño sobre un ejemplo concreto, y tras pensarlo mucho, creo que es desde el reducto de dignidad de Marinaleda y su cooperativa el Humoso donde podemos partir como núcleo productivo necesario para que respalde esa moneda, que para este ejemplo podríamos llamar “Marimoneda”.

Marinaleda es una población concienciada, de 2800 habitantes curtidos en la autogestión. Su producción se vende actualmente en Euros por su página web, y se distribuye principalmente a personas y colectivos simpatizantes con su causa. Al ser una producción muy diversa y sostenida durante todo el año y, además, acostumbrada a la venta “virtual”, parece muy factible imaginar la comercialización de sus productos en criptomoneda (adquirible a partir del intercambio con otras criptomonedas o de su compra mediante Euros o cualquier otra divisa, del mismo modo que ocurre con el Bitcoin, por ejemplo). Poco a poco los salarios de sus cooperativistas pueden ir pagándose en esta moneda hasta que se convierta en una moneda local en el pueblo y no sea necesario que tengan siquiera una cuenta bancaria sus habitantes. Del mismo modo, pueden ir incluyéndose productos de otras cooperativas y colectivos con este medio de pago mediante una especie de trueke tasado en Marimonedas, hasta crear un verdadero sistema alternativo de adquisición y disposición de productos y servicios al margen por completo del Euro y del sistema bancario, evitando así también las comisiones y penalidades.

Se añade como atractivo la oportunidad de castigo desde la población a los desmanes y abusos que la banca ha ejercido sobre preferentistas, desahuciados, etc.

¿Cómo realizar el desarrollo y expansión de una iniciativa así para garantizar su sustentabilidad?

Nuestro líder Juan Manuel Sánchez Gordillo es un firme defensor (en la teoría y en la práctica) de la necesidad de superar el sistema actual, y un ícono a nivel mundial de la lucha anticapitalista. Su figura, junto a las alianzas de la CUT, el SAT, y numerosos otros movimientos aliados (incluso la potente Vía Campesina a nivel mundial) hacen absolutamente posible la permeabilidad de la idea por todo el Estado Español y más allá. Me gustaría que nos atreviéramos a soñar con la implicación de todos aquellos colectivos de nuestros “iguales” apostando por la iniciativa y haciendo posible su crecimiento a un nivel que sería absolutamente suficiente para crear un inicio de alternativa económica realmente al margen del sistema.

Aterrizando el sueño en lo concreto.

Ahora imagina que tienes una aplicación en tu móvil que te permite en cualquier momento, lugar y circunstancia encargar y pagar tu pedido de aceite de oliva, conservas, legumbres, cacao y café venezolanos de comercio justo, textiles de una cooperativa valenciana… y esperar tu pedido cómodamente en casa, o recogerlo en un comercio local. También, si produces algo, poder cobrar de inmediato del mismo modo por tus productos. Imagina más allá, que puedes pagar la cuota de tu sindicato, la factura de tu electricidad con una cooperativa de energía, la reparación de tu bicicleta… Todo lo que puedas imaginar y podamos llegar a construir entre todos, al margen por completo de la banca y de cualquier multinacional. Un verdadero sueño que ya compartimos como ideal aquel mágico mayo de 2011 en las plazas.

Dejaremos los aspectos técnicos de lado en este sueño, pero en realidad es algo bastante sencillo especialmente para los usuarios, a través de simplemente una aplicación en su teléfono móvil, tablet o mediante una cuenta en una página web, es posible realizar y recibir pagos inmediatos con toda la seguridad, rapidez, bajo coste y eficiencia del cifrado de la tecnología Blockchain.

Si este sueño te ha despertado interés, ya sea sólo por curiosidad o porque consideras que tienes algo que aportar al mismo, te invito a que me contactes por twitter (@inticomuna). Es necesario, en colectivo, estudiar las posibilidades de desarrollar algo así y comenzar una manera eficiente de combatir al sistema capitalista desde su núcleo mismo: el sistema económico.

Intichurin Iskaywari.

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