Pan o paz es un falso dilema cargado de cinismo y cobardía.

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Pan o paz es un falso dilema cargado de cinismo y cobardía.

La solidaridad parece un principio perdido en esta oleada de luchas individualistas donde te oponen según tu circunstancia y crean identidad para la segregación, que no sirven para el análisis y el combate pero son extremadamente útiles para enfrentarnos entre nosotros mientras el capital sigue en su avance. Trabajadores de aquí o Pueblo de allá,  esta es la dicotomía interseccional que camufla su Pan o Paz. Pero es que resulta que esta dicotomía es una falsedad.

En un país donde se desmonta la industria a diario, se venden las minas, los ríos, las almadrabas, los campos, las ciudades… Un país donde la agricultura se vendió por un plato de lentejas a Europa, un país dependiente energéticamente a unos niveles completamente ridículos, y que pese a tener opciones, no hace nada para solucionarlo. Un país que además ni tiene ni exige un plan económico y donde los debates sobre economía se basan en subidas o bajadas de impuestos para el Turismo… Ese es su plan económico

En ese mismo país, en lugar de enfrentar de una vez el problema económico y crear un plan sólido al respecto, recuperar producción propia, desarrollar autosuficiencia energética, recuperar la hegemonía agrícola…nos dicen que o matar niños sirios y yemeníes o comer.

Su cinismo solo es comparable a su cobardía. Sacrificando niños yemeníes y sirios antes de plantar cara  a la Merkel, al FMI o más simple al propio régimen del Estado Español. Soy lo suficientemente poco ingenua para no pedirles ninguna revolución, pero al menos si creo que debemos exigir que sean honestos y valientes.

Felipe VI, como su padre, vende armas al DAESH (esto ya no es ningún secreto) previa comisión, en el Estado Español se fabrican. Ese mismo DAESH que atentó en Barcelona o en París…

Mientras los del “cambio” lo celebran, asustados como siempre, parecen estar en su discurso de aparente neutralidad, de ni chicha ni limoná, mientras siguen apuntalando el sistema que se supone que combatían. Y ahora usan a los trabajadores de Navantia, poniéndoles en un falso dilema de “paz o pan”, intentan enfrentarnos desde el estómago desde la más cínica y cobarde de las posturas.

En lugar de haber apostado por crear, proponer y luchar por modelos productivos serios, planes económicos viables y rebeldes, porque sabemos que  implica rebeldía y valentía (exactamente igual que todos los cambios que son dignos de llamarse cambios); Su ausencia de propuestas y su miedo aparecen ahora a través de esta burda manipulación. El Estado Español y en concreto Andalucía, necesitan cambios profundos en su economía y esta gente lo sabe pero prefiere enfrentarnos, haciendo a la izquierda quedar de “poco solidaria o comprensiva” (como si ellos comprendieran que significa la palabra solidaridad) con los trabajadores de Cádiz, mientras que enfrenta a los trabajadores de aquí y de allí como si sus intereses entrasen en contradicción cuando el beneficio real de su postura sigue siendo para los mismos que no es la clase trabajadora ni la nacida aquí ni la nacida allí.

La solidaridad es esa que hizo triunfar una revolución en 1917, por cierto bajo el lema “Paz y Pan”, una revolución que aseguró durante años un futuro mejor para todos, en Europa y en el mundo. La solidaridad trajo brigadistas a luchar contra el avance del fascismo en el Estado Español, apoyó la descolonización de países y el derecho de todas las personas a la dignidad… La solidaridad es un principio tan fundamental que si estos que se dicen de izquierdas y de los de abajo la han perdido no son dignos de representar ni a esa izquierda, ni a los de abajo. La solidaridad es la que nos permite ver, analizar y descubrir quién es el auténtico enemigo y enfrentarlo porque es la que nos muestra quiénes son nuestros aliados. La solidaridad nos ayuda a tomar partido aquí y en otros sitios… No es de extrañar que en sus políticas de identidad segregada tiendan a cargarse de tópicos racistas y coloniales y que desde su visión en parcelas no sepan reconocer a la clase trabajadora internacional y sus intereses. No lo reconocen aquí, ni en Nicaragua, ni en Siria, ni en Venezuela (que no es una calle de Cádiz).

Estos igual te enfrentan a la clase trabajadora de aquí y de allá por el derecho a hacer armas para el enemigo, que te venden el derecho a prostituir mujeres pobres porque es algo casi “identitario” para ellas (según su óptica). Pero insisto no es miopía, es egoísmo, cobardía y cinismo.

Que no os engañen, manipulan el debate por su propio interés, es su cobardía lo que esconden.

Imagen Entierro de los 39 niños yemeníes asesinados por Arabia saudí a principios de Agosto. Iban en un autobús escolar.

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Yemeníes cavan los hoyos para enterrar a sus pequeños tras la masacre saudí

Carmen Parejo.

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