El aborto y las pensiones: una cuestión de clase

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Casado en el Congreso Nacional de la Empresa. IMAGEN: EFE

El aborto y las pensiones: una cuestión de clase

¿Qué nos quieren decir cuando nos meten en un mismo discurso el aborto y las pensiones?

Pablo Casado nos decía ayer que para poder garantizar las pensiones hay que procrear más. Genial Pablo, en dos sentidos, el primero es que aunque te equivoques en el desarrollo al parecer tienes algún interés en salvar las pensiones, te lo agradezco; en segundo lugar te agradezco que dejes clara la relación directa entre el pago de pensiones y el trabajo que realizarán esos niños que están por nacer y por tanto el que realizan esos adultos que ya existen.

“Para empezar deberías preocuparte porque mejorase la situación de esos trabajadores si es que, me fío de tu palabra Pablo, te preocupa aunque sea un poco que se garantice el pago de las pensiones.”

Sobre las pensiones solo recordar que fue tu propio partido quién vació la hucha dedicada a este fin pero es que además no es lo único que has olvidado en tu planteamiento. También has olvidado que en un país con cifras de desempleo altísimas, precarización laboral, inseguridad social y con miles de jóvenes emigrados, aumentar la natalidad no resolvería en absoluto el problema. ¿Por qué? Lo dices tú mismo (aunque no te des cuenta) los trabajadores con su trabajo son los que financian al estado para pagar las pensiones, si hay trabajadores sin trabajo, con contratos basura o emigrados el Estado no verá un euro o verá mucho menos. Así que para empezar deberías preocuparte porque mejorase la situación de esos trabajadores si es que, me fío de tu palabra Pablo, te preocupa aunque sea un poco que se garantice el pago de las pensiones.

“La única relación entre el aborto y las pensiones es la explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres trabajadoras para garantizar fuerza de trabajo al capital. La ÚNICA.”

Como esto te pareció poco decidiste arremeter contra el aborto… Y aquí ya entramos en algo que parece otra cuestión pero que en realidad es la misma. La única relación entre el aborto y las pensiones es la explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres trabajadoras para garantizar fuerza de trabajo al capital. La ÚNICA.

Sí, cuando habla de limitar el aborto o controlarlo no se refiere a las mujeres en general, se refiere a las mujeres trabajadoras, o dicho de otra manera, a las que paren trabajadores y trabajadoras que con su trabajo garantizarán las pensiones. Y aquí llegamos a algo que todos sabemos y es que es falso que las mujeres andemos abortando y abortando, pero que sin embargo lo que sí es verdad es que muchas mujeres y hombres no pueden procrear tanto como quisiesen o incluso nada, porque no se lo pueden permitir… Y volvemos al principio.

“El discurso del capital sobre el aborto NUNCA HA IDO SOBRE EL ABORTO.”

Estaría dispuesta a dar el debate sobre el aborto, tengo mil argumentos que te desmontarían enseguida; Sin embargo, en un país que impide por sus políticas que los trabajadores (ya sabemos que es a esta clase a quien dirige su mensaje Pablo) puedan tener hijos al negarles garantías laborales y sociales hablar de quién de verdad puede decidir algo al respecto de tenerlos o no me parece de un cinismo aberrante. El discurso del capital sobre el aborto NUNCA HA IDO SOBRE EL ABORTO, al menos desde ninguna perspectiva universal, transversal o de conflicto ético (no tienen ética no lo olvides).

La natalidad como cuestión de Estado.

Todo esto nos lleva a otra cuestión, que en realidad es la misma, tanto las políticas de natalidad como las de carácter laboral o de protección social no se dan en abstracto, se dan en el concreto de un marco jurídico y social de un régimen determinado que se desarrolla a través de los poderes de un Estado. El Estado Español es un estado burgués-capitalista como ya sabemos, situado en el centro imperialista y cuya construcción de clase es evidente. Tan es así que a esta situación no hemos llegado fruto de la casualidad sino a través de unas políticas muy concretas cuyo fin era garantizar las necesidades de la clase dominante para las que se construye este Estado. Insisto capitalista y del centro imperialista. Ambos detalles son importantes.

Si queremos saber porqué no se protege a la infancia, se aplican reformas y reformas laborales cada vez más dañinas para la clase trabajadora, se encarece la vida, se apuesta por la deslocalización de los trabajadores (que es eso la inmigración y también la emigración), se deslocaliza la industria (que es eso lo que obliga en gran medida a que se deslocalicen también los propios trabajadores), se privatizan empresas públicas que podrían hacer al Estado algo más independiente de los poderes del capital y otras tantas políticas que sirvieron para construir lo que hoy tenemos solo hay que mirar en una dirección que es la propia construcción de clase de este régimen.

Un régimen que a modo de ejemplo agrupó a toda su banca pública y de crédito (BEX, BCI, BHE, BCL, BCA y Caja Postal) bajo la marca Argentaria en 1991,  para proceder de forma casi inmediata a su privatización, “regalándosela” al Banco Bilbao Vizcaya a la par que potenciaba la dependencia del ICO de la empresa privada. No parece muy inteligente esto, ¿verdad? Pues desde la perspectiva del capital tiene todo el sentido. Como todo lo demás.

Si entendemos cómo se construye este estado, cuál es su régimen, a qué fin obedece, entenderemos que el problema de Pablo Casado no es con el aborto, el problema de Pablo Casado es que se debe a esa clase que sustenta el régimen y es esta la que necesita seguir explotando a los trabajadores para existir. Y mientras esto sea así todas las políticas de natalidad, bien sean para liberar o restringir el aborto, para aumentar el nacimiento con apoyo a las familias o incluso las políticas eugenésicas de esterilización (improbables en el centro imperialista y muy comunes en otros lugares aplicadas por el centro imperialista) van a estar supeditadas a ese interés. Y aunque consigamos avances siempre tendremos la posibilidad de retroceso, porque dependerá de la presión que podamos ejercer, que tristemente en la actualidad es poca.

Dependerá por tanto de nuestra correlación de fuerzas, de organizarse, de trabajar desde ya por nuestros derechos, de organizar a una izquierda que anda medio dormida, de tensar la cuerda del capital, y para ello es fundamental saber identificar cuál es el problema y cuál es el enemigo. Saber traducir de antemano sus discursos y dejando a sus reyes desnudos.

Decía Warren Buffett, el magnate americano, que había una guerra de clases y que la iban ganando ellos…

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Carmen Parejo.

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