La actual coyuntura mundial de escasez de determinados minerales críticos ha atraído nuevos proyectos mineros en la faja pirática del suroeste ibérico

    “La producción e intercambio mundial de más de la mitad de los minerales más demandados está controlada por un pequeño grupo de empresas y fondos de inversión multinacionales”

    Desde tiempos romanos, la provincia de Huelva ha sido abastecedora de materias primas  al exterior (sobre todo, de metales).  Y esta actividad extractiva – entre mediados del siglo diecinueve a mediados del siglo veinte- adoptó la  forma de colonialismo: Amplios territorios fueron cedidos a las compañías mineras extranjeras. Los lugares centrales de las poblaciones mineras los ocupaban los edificios y barrios del Steffi directivo británico, mientras que la población trabajadora se desperdigaba por los sencillos   barracones de los campamentos y poblados mineros periféricos. Incluso, se construyeron  poblados mineros junto a las cortas de mineral, que se movían para un lado u otro según progresaran los filones. Ningún trabajador podía entrar o salir de los dominios de las compañías mineras sin el correspondiente permiso.

     

     

    Las minas fueron cesando en su actividad desde mediados del siglo veinte a la década de los noventa. Desde entonces,  los poderes públicos han intervenido activamente en el  Ondéalo Minero para  diversificar su economía y evitar su despoblamiento.

    El nuevo colonialismo minero

    La actual coyuntura mundial de escasez de determinados minerales críticos,  ha atraído nuevos proyectos  mineros, que explotan las capas más profundas de las antiguas minas de cobre, que posee abundante reservas en la faja pirática del suroeste ibérico. Las expectativas están puestas también en la explotación de los minerales contenidos en los yacimientos de sulfuros metálicos (de los que se extrae cobre, plomo y cinc y, en menor medida, oro y plata). 

     

    En este contexto hay que señalar que la producción e intercambio mundial de más de la mitad de los minerales más demandados, está controlada por un pequeño grupo de empresas y fondos de inversión multinacionales.

    La mayoría se localizan en países anglosajones (como EEUU, Reino Unido, Canadá y Australia) y en otros países europeos (Chipre, Finlandia o Suiza), así como en países de economías emergentes (como Abu Dabi, Singapur o México).  En el caso de la provincia de Huelva destaca la presencia de una multinacional canadiense de minería sostenible (SANDFIRE, propietaria de MATSA) y el grupo suizo TRANSFIGURA (responsable de  la empres Atalaya Mining).

    Como veremos, el neo colonialismo de la minería del siglo veintiuno en Huelva es diferente a la de siglos anteriores.  A diferencia de la depredación ambiental que algunas multinacionales mineras siguen realizando todavía en muchos países,  diversos factores han influido en que esto no sea así para la provincia de Huelva. Entre ellos, la actual legislación ambiental (comunitaria, española y andaluza) y el aprendizaje de los recientes desastres ecológicos de algunas minas andaluzas como la de Aznalcóllar. 

    Las dos compañías mineras Atalaya Mining y MATSA, que extraen actualmente minerales metálicos en la provincia de Huelva, presentan sus memorias anuales de la sostenibilidad social y económica de su actividad, desde el año 2015. Además, realizan visitas guiadas a sus instalaciones  y tienen sus páginas WEB informativas.

    Con estos contenidos podemos dar unas pinceladas  de las iniciativas de la minería verde y sostenible que se practica,  así como de las condiciones laborales de los mineros.

    Buenas prácticas en materia de biodiversidad: Vegetación y fauna

    Las riberas fluviales más afectadas por la presencia de metales pesados y la elevada acidez de las aguas y los suelos–como la del río Tinto-, han asistido a un curioso renacer de la naturaleza vegetal. En ellas ha prosperado el brezo de las minas (erica andevalensis), pues se trata de un arbusto autóctono y extremófilo, que se ha adaptado a la acidez del ambiente donde vive. Atalaya Mining ha creado un vivero forestal para su reproducción, ya que está catalogado como especie a proteger en peligro de extinción (Lista Roja de especies silvestres de  Andalucía, año 2012). Este vivero quiere contribuir a que el brezo de las minas ocupe el espacio ribereño donde mucho antes prosperó un bosque de álamos y fresnos, como el que aún se conserva en tramos fluviales del Andévalo minero que no están contaminados.

     

     

    En el resto del territorio las dos compañías mineras han contribuido a expandir las repoblaciones (principalmente de pinus pinea) como ya hicieron las compañías tradicionales. Ahora, por las ventajas económicas que les reportan como sumideros de carbono. No obstante, los grandes incendios forestales ocurridos recientemente en localidades como los municipios de Nerva y Almonaster la Real, han supuesto un paso atrás. Por ello, no podemos pasar por alto el proyecto de explotación de una empresa especializada en la creación de suelo fértil (con rocas de mina, materia orgánica, cenizas y restos de poda) que aceleraría el proceso de reforestación de estos suelos que han ardido (Atalaya Mining).

     Biodiversidad de los cauces fluviales del Andévalo minero

    En relación con la fauna, los pozos de ventilación y cuevas y otros huecos dejados por la actividad minera han sido aprovechados como hábitats por los quirópteros. Se han contabilizado hasta seis especies de murciélagos. Las dos compañías mineras han ido construyendo nidos artificiales para las aves y refugios en sus hábitats para la población de murciélagos, que se ha duplicado en los últimos años.

    Hay que señalar, además, la presencia de bacterias que se alimentan de metales, parecidas a las detectadas en el Planeta Marte, como otra de las singularidades de ríos aparentemente sin vida, como el río Tinto.

    Los Ciclos de las materias primas

    Las dos compañías mineras están ejecutando o tienen proyectadas un conjunto de actuaciones que fomenten un uso ahorrativo y eficiente y la economía circular en los ciclos del agua, los residuos y la energía.

    • Energía y movilidad.

    Ambas compañías mineras tienen proyectado reducir su consumo energético proveniente del exterior, mediante la creación de sendos gigantescos parques fotovoltaicos para autoconsumo, con decenas de miles de paneles solares. Serán ejemplos de minería verde y tendrán una potencia instalada de 20 y 60 megawatios, respectivamente.

    Quedan aún asignaturas pendientes en materia de movilidad al exterior. Así, la empresa MATSA tiene un proyecto para crear un ramal ferroviario para contenedores de minerales desde su mina hasta la línea Huelva-Zafra, y desde aquí transportar su mineral a su nueva terminal logística portuaria (año 2016). De este modo de evitarían las emisiones de CO2 de su actual transporte en camiones. La empresa mencionada ha diseñado también un sistema inteligente de gestión del tráfico del  interior de la mina, que ahorra tiempo y reduce emisiones contaminantes.

    Respecto al tráfico turístico, con carácter pionero, la Fundación Riotinto acondicionó el primer tramo del trazado en la antigua vía férrea a San Juan del Puerto como tren turístico, actividad que se completa con visitas a instalaciones como su nuevo museo minero y paisajes tan espectaculares como la Corta Atalaya y la Peña del Hierro. De su éxito da cuenta su trayectoria reciente, en la que ha recibido anualmente más de cien mil visitantes. Otras vías férreas han sido acondicionadas como vías verdes (la del municipio del Ronquillo, año 2009) o está proyectado este uso (vía férrea desde Tharsis el antiguo embarcadero de mineral en la desembocadura del río Odiel).

    • El ciclo del agua.

    Ambas empresas han implantado la nueva cultura del agua, y reutilizan entre el 60 y  el 90 por ciento del agua fresca de la que se abastecen, con lo que han dejado de ser grandes consumidoras de este recurso como sucedía antaño.

    En materia de depuración de aguas residuales, MATSA se ha equipado con una depuradora ultramoderna, que separa sulfatos y metales del agua, para que sea vertida con parámetros mínimos de calidad.

    • El ciclo de los residuos mineros.

    Hay que distinguir, por un lado, los residuos mineros no contaminados. Estas compañías han apostado por buenas prácticas como  el reciclaje de residuos extraídos para relleno de galerías ya explotadas, así como por  el reciclaje de estériles en terrenos incendiados

    Otra cuestión, mucho más peliaguda, son la red de balsas de lodos tóxicos (entorno a la veintena) dispersas por los diferentes pueblos del Andévalo minero.  Pocas de ellas han sido restauradas y cerradas, más bien se encuentran abandonadas. Y en momentos de intensas y prolongadas lluvias pueden romperse o fisurarse, yendo  a parar las aguas contaminadas de sus lodos tóxicos a las aguas superficiales y subterráneas, con materias primas tan tóxicas como el arsénico, el cadmio, el cobre o el plomo.

    Las compañías mineras han optado por dos soluciones. La primera es una balsa o depósito de lodos tóxicos de nueva construcción (Valdelamusa, MATSA). A raíz del vertido de lodos tóxicos de la mina de BOLIDEN (Aznalcóllar, 1998), se está dotando preventivamente con un dique muy elevado y potente para la contención de lixiviados, a prueba de posibles roturas accidentales.  Además, para evitar su impacto sobre el paisaje circundante, se ha creado una pantalla vegetal de pinos y eucaliptos en su perímetro.

    La otra opción es la ampliación y recrecido de tres balsas de lodos tóxicos que, conjuntamente, son  la mayor balsa de lodos tóxicos del Mundo (125 hectáreas, embalses de Gossán-Cobre-Aguzaderas). ECOLOGISTAS EN ACCIÓN ha advertido que estas balsas ya acumulan tal cantidad de lodos tóxicos que, si se rompieran, se generaría un tsunami de lodos tóxicos que llegarían hasta la mar de Huelva.

     

    Como medida preventiva, estas balsas están siendo sometidas a un drenaje parcial y periódico. Para sorpresa de los investigadores,  en el fondo de estas balsas se ha detectado la formación de un nuevo paisaje natural. Son originales micro formas de  paisaje que se han creado como consecuencia tanto de los vertidos como del  cambio de niveles del agua que contienen. Las aguas esmeraldas de estas balsas de lodos tóxicos están ahora catalogadas como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía (año 2005).

    Otras medidas de sostenibilidad ambiental, social y económica:

    La promoción del turismo industrial y etnográfico.

    La iniciativa pionera fue la del Museo Minero de la Fundación Riotinto, años noventa). Con posterioridad se han abierto otros museos mineros y etnográficos en núcleos como El Granado, Tharsis y Puebla de Guzmán.  En un futuro próximo, ATALAYA MINING tiene previsto dar un paso más en la promoción del turismo industrial, en tanto que proyecta inaugurar la primera experiencia inmersiva en tiempo real de los visitantes en una mina activa en España.

    Las condiciones laborales de los mineros.

    Entre el 60 y  80 por ciento de los trabajadores de ambas empresas son onubenses que tienen contratos indefinidos y cuyos salarios están por encima de la media provincial. Y ello en un contexto de mejora continúa  de las condiciones de seguridad en el trabajo.

    MATSA ha  equipado el interior de sus minas con red wifi y dispone de un sistema de control remoto mediante cámaras y pantallas en su centro de operaciones. De manera que desde dicho centro en superficie, vigilan a las máquinas automatizadas que desempeñan las labores mineras de mayor riesgo para el trabajador (como las voladuras).  MATSA dispone, además, de la Unidad de Salvamento Minero, en caso de accidentes.

    Si el poeta ultraísta José María Morón (Poema  Minero de Estrellas, que fue Premio Nacional de Literatura en el año 1.933) pudiera ver ahora una de estas minas, quedaría pasmado y atónito de la sorpresa.  

    A modo de conclusión, el optimista panorama anterior hay que matizarlo. Estas empresas mineras multinacionales siguen teniendo un poder y una influencia tal que, a diferencia de los ciudadanos molientes y corrientes, son capaces de ocupar caminos públicos e iniciar obras en suelos no urbanizables (según denuncia Ecologistas en Acción), así como de obtener subvenciones oficiales en un tiempo record. E incluso, de contratar a los allegados y familiares de los gobernantes, para que se les abran las puertas de cualquier despacho. Pero la corrupción y el tráfico de influencias son achacables al género humano desde la antigüedad.

    Sin embargo, en el resurgir de la minería de Huelva se detecta un gran número de iniciativas que la encaminan a una minería verde y sostenible ambiental y socialmente. Nada que ver con la proliferación de desmanes ambientales, de delitos de corrupción y de actividades de minería ilegal que soportan tantos países de Sudamérica o África.

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    Carlos Parejo Delgado (año 1958) es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Sección de Geografía. Año 1979.

    Desde el año 1980 ha desarrollado su labor profesional como consultor en temas de urbanismo, ordenación del territorio y medio ambiente.