“Ya no es necesaria la presencia física de las potencias coloniales dominantes como fue la presencia inglesa para los vinos de Jerez o en la minería metálica onubense”

    “Sin ánimo de hacer un relato de ciencia ficción, puede que llegue el día en que los habitantes de los pequeños municipios de la “Andalucía vaciada” trabajen como “etiquetadores de datos” de los centros de inteligencia artificial concentrados en las grandes ciudades”

    Repasando la historia la denominada cuarta revolución industrial de Andalucía, la de la inteligencia artificial y otras nuevas tecnologías, pienso que es muy diferente a la del colonialismo económico de finales del siglo diecinueve y primeras décadas del siglo veinte.

    Ya no es necesaria la presencia física de las potencias coloniales dominantes como fue la presencia inglesa para los vinos de Jerez o en la minería metálica onubense.

    Ahora Andalucía –como el resto de la Península Ibérica-es una encrucijada intercontinental de las telecomunicaciones y las infraestructuras (sigilosos cables submarinos) que conectan a través de INTERNET Europa y América.

    Las superpotencias mundiales en inteligencia artificial son solamente EEUU, China y la Unión Europea. La hegemonía mundial del comercio electrónico se la disputan los dos primeros países citados. Al gigante AMAZON le hacen frente las emergentes compañías chinas como Alibabá, Miravia o Temu. Lo mismo sucede con las grandes empresas que están desarrollando sus propios chips para inteligencia artificial. A las precursoras americanas (como IBM, Microsoft y Google) las  han salido competidoras chinas (como MetaX, BirenTech o Moore Threads).

    Estos avances de la sociedad de la información llegan a Andalucía y España a través de empresas ubicadas en parques tecnológicos, y centros privados y estatales de I+D, así como a través de los Centros de Procesamiento de Datos CPD. Las grandes ciudades españolas concentran la localización centralizada de estas empresas (Madrid y Barcelona). En Andalucía las nuevas empresas y centros públicos de inteligencia artificial de se concentran  también en los parques tecnológicos y principales universidades de sus grandes ciudades: Granada, Málaga y Sevilla.

    Estos centros de inteligencia artificial repartidos por el Mundo se alimentan de “etiquetadores de datos” que trabajan en países relativamente pobres y de bajos salarios. Es el caso de Colombia o Venezuela para los datos en lengua española, o de Kenia y Uganda,  para los de habla inglesa. Los etiquetadores de datos, imágenes y videos tienen salarios míseros (de uno a dos euros por hora). Sin ánimo de hacer un relato de ciencia ficción, puede que llegue el día en que los habitantes de los pequeños municipios de la “Andalucía vaciada” trabajen como “etiquetadores de datos” de los centros de inteligencia artificial concentrados en las grandes ciudades. Y de esta manera sus habitantes puedan seguir cuidando  sus ganados en las horas libres de tan tediosa labor, o simplemente darse luego un largo y relajante paseo por ese sendero en contacto con la naturaleza que nace en el mismo pueblo.

     

     

    Autor

    + artículos

    Carlos Parejo Delgado (año 1958) es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Sección de Geografía. Año 1979.

    Desde el año 1980 ha desarrollado su labor profesional como consultor en temas de urbanismo, ordenación del territorio y medio ambiente.