Hoy vemos a líderes políticos apoyar en Ucrania a unidades militares que llevan las mismas esvásticas y runas que las divisiones hitlerianas que tanta sangre costó destruir

“La guerra vuelve asolar Ucrania desde 2014, donde dos pueblos hermanos se enfrentan por culpa de la injerencia extranjera de la OTAN y la UE. Un insulto para los jóvenes que dieron su vida por liberar Europa de nazis y fascistas”

Hoy, 9 de mayo de 2022, se cumplen exactamente 77 años de la victoria sobre la Alemania nazi. Ese día, por la hora de Moscú, una delegación alemana encabezada por el mariscal Keitel, jefe el OKW, firmó la capitulación entre las ruinas de la capital alemana. Enfrente estaba el mariscal Zhúkov y una delegación representando a todos los ejércitos aliados.

Desde el comienzo de la guerra, el primero de septiembre de 1939, habían trascurrido 2077 días. Para los soviéticos desde el 21 de junio de 1941, habían trascurrido tres años, diez meses y 17 días; o lo que es lo mismo, 1418 largos y terribles días.

Frente a la furia nazifascista de Barbarroja, desatada ese 21 de junio de 1941, los soviéticos pudieron plantar con éxito la batalla por la defensa de Moscú y una contraofensiva que terminó derrotando a los alemanes a 50 kilómetros escasos de la capital soviética. Iván Panfílov y Georgi Zhúkov grabaron ahí su nombre para la posteridad.

Al año siguiente, 1942, frente a la nueva furia nazifascita desatada desde Ucrania al Cáucaso y el Volga, llamada “Fall Blau” o “Caso Azul” por los alemanes, los soviéticos plantaron con éxito “Marte”, “Urano” y “Saturno”, que al final se convirtió en “pequeño Saturno”. Tres operaciones militares exitosas que terminaron con la mayor derrota alemana hasta el momento en toda la guerra. Tres grandes victorias desde el oeste de Moscú hasta el Cáucaso, la épica Stalingrado y la cuenca industrial y minera del Donbass.

Los alemanes lanzaron su última operación de maniobra, en el verano de 1943 en el frente soviético en el saliente de Kursk, la mayor batalla de tanques de la historia, que termino con la derrota alemana. Después de liberar Leningrado y prácticamente Ucrania, al verano siguiente, 1944, el ejército rojo lanzó “Bagration” que terminó con el Grupo de Ejércitos centro alemán y llevó a los soviéticos a Polonia y finalmente a Berlín.

No seríamos justos con la historia sino rindiéramos el mismo homenaje a soldados ucranianos, moldavos, lituanos, letonios, estonios, bielorrusos, tayikos, uzbekos, y de decenas de pueblos más de la Unión Soviéticas, que, junto a los rusos, dieron su vida por llegar a Berlín. Para ellos también es hoy el Día de la Victoria.

Por desgracia, la guerra vuelve asolar Ucrania desde 2014, donde dos pueblos hermanos se enfrentan por culpa de la injerencia extranjera de la OTAN y la UE. Es un insulto no solo para los jóvenes soviéticos que dieron su vida por liberar Europa de nazis y fascistas, sino también para los jóvenes británicos, franceses, holandeses, belgas, luxemburgueses, estadounidenses, italianos, yugoslavos, griegos y polacos y otros muchos; que también murieron por liberar a Europa de esa bestia asesina y criminal que es el nazismo y el fascismo. Y hoy, sus líderes políticos, apoyan en Ucrania a unidades militares que llevan las mismas esvásticas y runas que las divisiones hitlerianas que tanta sangre costó destruir.

Notas:

Imagen de portada: El mariscal Keitel, jefe del OKW, firma la capitulación alemana en Berlín.

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Subdirector y Responsable del Área de geopolítica y antiimperialismo en Revista La Comuna

Consultor IT, miembro del Equipo Coordinador de la Revista La Comuna. Miembro del Grupo de Investigación "Geopolitikaz".