“El capitalismo tardío y decadente pretende eliminar el amor, la empatía y la cooperación como factores reguladores de la vida social”

    “El amor es un producto supremo de la evolución de las especies y se expresa de diversas formas, como el amor dentro de una familia, la buena vecindad o la caridad. La más eficaz de las formas es la conciencia social, la conciencia de clase, porque apunta a construir una humanidad libre de la explotación”

    En 1964 en “El socialismo y el hombre en Cuba” el Che daba una gran definición, que abría la reflexión a los temas de la subjetividad dentro del pensamiento marxista – leninista. En ese texto decía “Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”.

    Algún día podremos hacer un texto sobre el amor del volumen de “El Capital”, es necesario. Mientras vamos a hacer algunas breves reflexiones.

    Georg Hegel fue el mentor teórico de Marx. Con su dialéctica dio el primer paso para que Marx y Engels desplegaran, ya sobre las bases materiales de la realidad, un enorme edificio teórico que transformó al mundo de manera definitiva, mostrando a la clase trabajadora su misión histórica como sepulturera del capitalismo.

    En su libro sobre filosofía del derecho, Hegel nos da una definición profundamente dialéctica:  “Amor significa conciencia de mi unidad con el otro, de tal manera que no estoy para mi aislado, sino que consigo mi autoconciencia al abandonar mi ser por sí y saberme como unidad mía con el otro y como unidad del otro conmigo (…) (con el amor) me conquisto a mí mismo en la otra persona y valgo en ella, lo cual le ocurre a ésta a su vez en mí. El amor es por lo tanto una enorme contradicción.”

    El amor es un producto supremo de la evolución de las especies y se expresa de diversas formas, como el amor dentro de una familia, la buena vecindad o la caridad. La más eficaz de las formas es la conciencia social, la conciencia de clase, porque apunta a construir una humanidad libre de la explotación. Es la conciencia de que es preciso entregar algo de sí para sostener la organización popular, precisamente porque alcanzamos la plena autoconciencia cuando percibimos nuestra unidad con el otro, con los pueblos del mundo y su destino. Es decir, solo cuando rompemos la alienación, solo cuando acabamos con esa autoimagen parcial del individuo que cree que se hizo a sí mismo, es cuando accedemos a un nivel superior de autoconciencia. La militancia popular es el amor científicamente guiado, porque apunta a acabar con la raíz del sufrimiento humano, la explotación capitalista.

    En la abnegación militante, en ese abandono de nosotros mismos crecemos, nos construimos en el espejo del compañero, de la compañera, del camarada, de la camarada. Asumimos conciente y activamente nuestra dimensión social y crecemos junto con el proyecto social.

    El capitalismo tardío y decadente pretende eliminar el amor, la empatía y la cooperación como factores reguladores de la vida social y que aceptemos la ambición, el afán de lucro y el interés egoísta como algo sublime. En el discurso del presidente Javier Milei en Davos, donde se juntan los poderes oligárquicos del mundo) esto aparece con claridad cuando en tono épico arenga a su público: “Ustedes son benefactores sociales. Ustedes son héroes. Ustedes son los creadores del periodo de prosperidad más extraordinario que jamás hayamos vivido. Que nadie les diga que su ambición es inmoral”.

    Contra la pretensión de estos delirios anarcocapitalistas, las actuales investigaciones demuestran que nuestra especie tiene en su conformación una fuerte tendencia a la empatía. El investigador Michael Tomassello en su texto “Por qué cooperamos” plantea que el ser  humano “tiene un conjunto de habilidades cooperativas y motivaciones para colaborar que son exclusivas de nuestra especie”. Estas habilidades comienzan a manifestarse desde el primer año de vida. Todas las construcciones sociales realizadas por el género homo “descansan primordialmente sobre habilidades y motivaciones cooperativas que evolucionaron a partir de interacciones en pequeños grupos” concluye Tomassello. 

    Así vemos pues que el debate acerca del rol social del amor, la empatía y la lucha popular solidaria está en el centro de la batalla cultural actual. En la victoria de la verdad popular sobre la mentira oligárquica se juega no solo nuestro destino como clase trabajadora, sino nuestro destino como especie y el futuro de la vida en nuestro planeta.

     

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    Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

    En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

    Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

    Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

    En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

    En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.