“En estas turbulentas aguas de la lucha de clases necesitamos una filosofía que nos guíe certeramente”

    “La filosofía marxista nace de poner al revés la dialéctica hegeliana: no es la “idea absoluta” la que determina que la naturaleza se mueva de manera dialéctica, sino que hay una dialéctica en el mundo inerte, el biológico y el social que luego se traslada a su reflejo teórico”

    Un proceso de transformación consciente del modo de vivir de la humanidad como el que encarna el socialismo requiere de una teoría sólida que nos permita estar a la altura de los desafíos que nos propone un moribundo pero poderoso occidente capitalista, psicópata, hábil maniobrero y sofista. En estas turbulentas aguas de la lucha de clases, necesitamos una filosofía que nos guíe certeramente.

    La filosofía marxista nace de poner al revés la dialéctica hegeliana: no es la “idea absoluta” la que determina que la naturaleza se mueva de manera dialéctica, sino que hay una dialéctica en el mundo inerte, el biológico y el social que luego se traslada a su reflejo teórico. Desde el siglo XIX y hasta principios del siglo XX esta teoría significó un contundente golpe a las concepciones burguesas, y la dialéctica materialista configuró el álgebra de la revolución por décadas.

    Sin embargo, como advertía el Che ya en el ’65, el escolasticismo termina frenando su desarrollo, esto sucede cuando el pensamiento marxista se transforma en un conjunto de verdades reveladas y de manera antidialéctica, inmutables. Por cierto que por décadas los marxistas vivimos en la proscripción, la persecución, la tortura y el asesinato. Nuestros libros, si no eran quemados, sobrevivieron años bajo tierra.

    De la Alemania nazi surge Martín Heidegger con su jerigonza irracionalista como un intento de frenar el avance del marxismo. Seguidores de este filósofo, los integrantes de la Escuela de  Frankfurt, así como los pensadores franceses de la década del ‘60/’70 fueron  expresiones que con fuertes tintes irracionalistas intentaron presentarse como “la superación del marxismo”. Siguiendo a estos pensadores, se volvió “sentido común” recelar de la existencia de “pecados positivistas” en el marxismo, tildar de “esquemático” al genial descubrimiento del materialismo histórico y descalificar la teoría materialista del sujeto como “producto del conjunto de las relaciones sociales que lo determinan” en pos de visiones irracionalistas basadas en el psicoanálisis.

    Desde que la ciencia ha alcanzado cierto grado de madurez la filosofía de avanzada incorpora su método. El marxismo es precisamente el final de las filosofías especulativas y esto es lo que quiso expresar Engels en su “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”: “ahora, -dice  Engels- ya no se trata de sacar de la cabeza las concatenaciones de las cosas, sino de descubrirlas en los mismos hechos. A la filosofía desahuciada de la naturaleza y de la historia no le queda más refugio que el reino del pensamiento puro.” Lenin en 1922 advirtió que nos sucedería si no seguíamos el avance del conocimiento científico: “Hay que recordar que, precisamente del brusco viraje por el que en la actualidad pasan las Ciencias Naturales modernas, surgen a cada paso las escuelas y escuelillas filosóficas, las tendencias y subtendencias filosóficas reaccionarias. Por lo tanto, seguir de cerca los problemas que la novísima revolución en la esfera de las Ciencias Naturales (…) es una tarea sin cuya solución el materialismo militante no puede ser, en modo alguno, ni militante ni materialismo.” Muchos descubrimientos ocurrieron desde que Marx y Engels nos legaran sus geniales obras. Desde  el segundo principio de la termodinámica que define la tendencia a la disipación de la energía, a la desorganización, pasando por la cibernética, que nos habla del rol de la información en la regulación de los sistemas, la teoría del caos que nos brindan la matemática de los saltos cualitativos (o transiciones de fase, como le dicen  sus teóricos) y finalizando en la teoría de la complejidad, muchos han sido los avances que han arrojado luz sobre los procesos evolutivos que tienen lugar en nuestro planeta. Todas estas teorías reafirman con sólida base científica el núcleo racional del materialismo dialéctico y el optimismo revolucionario en la definitiva victoria de los pueblos. La fe en la victoria es un arma de combate, la burguesía lo sabe y por eso intentará siempre desviarnos del camino del conocimiento por la vía del relativismo, el agnosticismo y el irracionalismo.

    Autor

    Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

    En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

    Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

    Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

    En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

    En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.