Durante el siglo XX, la visión de Freud fue asumida por muchos marxistas como “la teoría marxista del sujeto”, se nos metió un auténtico caballo de troya. ¿Por qué?

    “En épocas de Guerra Cognitiva, donde el perfilamiento de la personalidad es usado por el imperialismo masivamente y en tiempo real para incidir en procesos políticos, los revolucionarios debemos formarnos en los últimos avances científicos en psicología”

    Enseñaba José Martí que la trinchera de ideas vale más que la trinchera de piedras. La lucha teórica es  un plano fundamental de la lucha de clases y su progresivo debilitamiento desde el campo revolucionario es tal vez uno de los puntos que mejor supo aprovechar el imperialismo.

    A lo largo del siglo XX y hasta ahora han surgido novedades “superadoras del marxismo” que aparecen cada diez o veinte años. Primero fueron los “marxistas” de la Escuela de Frankfurt, luego Jean Paul Sartre con su mixtura de marxismo y existencialismo. Después vinieron nos estructuralistas franceses posmodernos. A todos ellos los copiaron los “novísimos” decoloniales. El amplio abanico de propuestas que en occidente aparecieron como las “enterradoras del marxismo leninismo” tiene un punto en común: el psicoanálisis como concepción del sujeto.

    Durante el siglo XX, la visión de Freud fue asumida por muchos marxistas como “la teoría marxista del sujeto”, se nos metió un auténtico caballo de troya. ¿Por qué? Veamos:

    • Es una teoría especulativa: el psicoanálisis no es científico, es básicamente, lo que se le ocurrió a Freud. De allí que no ha progresado, solo se ha diversificado en una serie de escuelas que siguen a un iluminado.
    • Idealismo neokantiano: su concepción de la subjetividad indica que la conciencia es una “pobre cosa” frente al inconsciente. Si los marxistas planteamos que no hay obstáculo entre la “cosa en sí” y la “cosa para nosotros” el psicoanálisis sustenta el agnosticismo kantiano, poniendo entre el sujeto cognoscente y la realidad un inconsciente que no nos permitiría conocer el mundo tal como es. En esta absolutización del inconsciente se basa gran parte del oscurantismo posmoderno, la “muerte de los grandes relatos” (léase marxismo) y el relativismo rabioso, el descrédito del conocimiento científico y la noche relativista en la que se pretende equiparar al marxismo con las más alocadas teorías libertarias. En resumen: dar aire al irracionalismo, teniendo como base la concepción mística del inconsciente de Freud.
    • Concepción ahistórica del sujeto: Toda concepción del ser humano que no parta del materialismo histórico, que sea ciega a las determinaciones de clase, está viciada en su base. Esta visión ahistórica lleva al psicoanálisis a naturalizar el psíquismo del ser humano producido por la sociedad divida en clases y con ello al propio sistema de explotación. Al negar in limine el desarrollo del psiquismo como un proceso evolutivo desde la naturaleza a la sociedad. Esto impide pensar en la evolución hacia el futuro, hacia el ser humano nuevo.
    • Naturalización del egoísmo: dato especialmente remarcable del punto anterior. En “El malestar en la cultura” Freud atribuye a unas “pulsiones agresivas” un egoísmo innato en el ser humano, fuente del “malestar”. La existencia de las famosas pulsiones nunca fue verificada, pero su teoría del egoísmo innato es un gran favor a los explotadores.
    • Psicoanálisis de las masas y análisis del yo” es una visión prejuiciosa y pueril de los fenómenos masivos, explicados como un proceso hipnótico que haría a las multitudes retornar a la horda primitiva.

    Difamada como en todos los planos, la URSS había producido un desarrollo de la psicología científica, de la mano de Lev Vigotsky, Alexei Leontiev y el neuropsicólogo Alexander Luria. En épocas de Guerra Cognitiva, donde el perfilamiento de la personalidad es usado por el imperialismo masivamente y en tiempo real para incidir en procesos políticos, los revolucionarios debemos formarnos en los últimos avances científicos en psicología. Con más razón cuando en el seno del movimiento popular las corrientes irracionalistas y antimarxistas pretenden hacernos retroceder a la charca de un utopismo anticientífico y especulativo.

    Autor

    Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

    En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

    Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

    Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

    En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

    En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.