“En el período de transición del capitalismo al socialismo siguen rigiendo los incentivos materiales en la producción social”

En su Crítica del Programa de Gotha, Karl Marx, explicaba en un memorable párrafo: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando la esclavizadora subordinación del individuo a la división del trabajo y con ello a la antítesis entre trabajo mental y físico haya desaparecido; cuando el trabajo se haya convertido no sólo en medio de vida, sino en la primera necesidad vital; cuando a la par con el desarrollo global del individuo hayan aumentado las fuerzas productivas y los manantiales de la riqueza colectiva fluyan más abundantemente, sólo entonces podrá rebasarse en su totalidad el estrecho horizonte del derecho burgués y podrá la sociedad inscribir en su estandarte: ‘¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!´”.

O sea que en el período de transición del capitalismo al socialismo siguen rigiendo los incentivos materiales en la producción social. El movimiento comunista atravesó un duro camino de aprendizaje para asimilar esta máxima. Cuando los bolcheviques toman el poder aplican el “comunismo de guerra”, confiscando las cosechas para alimentar a quienes en el frente luchaban por liberar al pueblo soviético. Moralmente el argumento era irreprochable, pero no concordaba con el nivel de conciencia del campesinado. Rápidamente cae la producción y hay hambrunas. Lenin comprende que por ese método se destruiría la alianza obrero – campesina y pasa a la NEP, la Nueva Economía Política. Las cosechas se empiezan a pagar a precio de mercado, con una fuerte resistencia de un ala ideologista del partido, que veía en tal táctica un sacrilegio a los “valores socialistas”. En 1924, gracias a esta realista medida, el campo volvía a producir a idénticos niveles previos a la Primera Guerra Mundial.

Luego de la revolución cultural de Mao, que generó grandes tensiones sociales, China aplica las políticas de “reforma y apertura” de la mano de Deng Xiaoping. Se comienza un camino de apertura al mercado internacional, ingresan capitales no especulativos. Se crean las Zonas Económicas Especiales, donde se le dan beneficios a las empresas extranjeras a cambio de obtener trabajo para el pueblo. Así se construyó una disciplina laboral, el orgullo de productor, además de una contundente transferencia tecnológica. China empezó a crecer a “tasas chinas”.

Hoy Cuba, y más enfáticamente Vietnam, van incorporando medidas flexibilizadoras del monopolio estatal en la producción. Concordantemente, muchos camaradas que vivieron las experiencias del socialismo eurooriental reflexionan acerca de la traba que significaba la inexistencia de un sector privado que habría dinamizado una economía que podía seguir siendo centralmente estatal.

Se verifica la célebre frase de Marx en el Prólogo a la Contribución de la Crítica de la Economía Política: “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua”. 

No se puede “decretar” la primacía de los motivos morales en la producción, ni el fin del mercado. Primero hay que poner en marcha el metabolismo de producción socialista para fortalecer económicamente al poder popular. Con esta base, ir construyendo paciente pero persistentemente el ser humano nuevo a escala global. El que dará todo de acuerdo a sus capacidades para recibir solo lo correspondiente a sus necesidades.

Autor

+ artículos

Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.