EL reto de hablar de libertad de prensa sin mentar el encarcelamiento de Pablo González ni la censura sobre los medios rusos en el reino de España y otros muchos Estados occidentales

    “El mensaje esencial y la selección de las fuentes del discurso difundido por TVE constata que, como sentenció en su día el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, “Desde que se inventó la imprenta, la ‘libertad de prensa’ es la voluntad del dueño de la imprenta”

    Hace justo un año el Telediario de las 15 horas de La 1 dedicaba una noticia al llamado Día de la Libertad de Prensa.

    La presentadora, Ana Blanco, la introduce comentando que muchos periodistas “se juegan la cárcel con leyes de prensa muy duras aprobadas por Moscú. Ese deterioro de la libertad es una de las principales conclusiones del informe anual” publicado ese día por Reporteros Sin Fronteras. “Según el Instituto de Comunicación de Masas de Ucrania, 21 periodistas han muerto desde que comenzó la invasión. Nueve, informando sobre los combates y los restantes, en otros ataques; algunos, posiblemente intencionados”. Poco después se alude a una tercera fuente: “La Unión Europea denuncia que Rusia tiene en su punto de vista a los informadores y que en su territorio Moscú ha endurecido las leyes contra quienes critican la guerra o al Kremlin”, ya que “«en las primeras semanas de la llamada operación militar especial se han cerrado más de 50 medios con más de 150 millones de usuarios», dice Galina Arapova, directora del Centro de Protección de los Derechos de los Medios”.

    Probablemente la autoridad competente en los contenidos del informativo de TVE, retada a ser capaz de hablar de libertad de prensa, detenciones de periodistas y cierre de medios en el Telediario sin mentar el encarcelamiento de Pablo González ni la censura sobre los medios rusos en el reino de España y otros muchos Estados occidentales, se dispuso con total determinación a emitir la pieza sin una sola referencia a ambos asuntos mientras le sujetaban el cubata. Pero vamos a centrarnos ahora en la adscripción y procedencia de las fuentes seleccionadas.

    Es verdad que anteriormente, para hacer justicia a la noticia de La 1, se ha citado también “las restricciones de las autoridades” ucranianas; pero claro, tales “restricciones impuestas por el Ministerio de Defensa” de Ucrania se llevan a cabo por un motivo presentado como plenamente justificable, esto es, “para no dar información a los rusos sobre la localización o el número exacto de sus unidades militares”. En cualquier caso, centrémonos en las fuentes en las que se basa la información.

    Esta toma como punto de partida un informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF). El Instituto de Comunicación, o Información de Masas (IMI) ucraniano, al que se cita es, de hecho, un “socio local de RSF”, como explica esta última asociación. ¿Y qué podemos decir de RSF? Con sede en París, uno de sus fundadores, amén de su primer secretario general, de 1985 a 2008, es Robert Ménard. Para hacernos una idea de sus coordenadas ideológicas, durante la campaña electoral de las elecciones municipales para la localidad francesa de Béziers, de la que fue alcalde entre 2014 y 2020, Menárd agradeció el apoyo del Frente Nacional (FN), que lo avaló como candidato (aunque no era miembro de ese partido sino de otro, pero, eso sí, bastante conservador); al tiempo, Ménard se mostró como “abanderado de la des-satanización del FN”. En tal sentido, es autor de un libro titulado Vive Le Pen!, publicado dos años antes, pero también, nacido en Argelia e hijo de un militante de la OAS (Organización del Ejército Secreto), grupo terrorista francés de extrema derecha, es coautor de otro con el título Vive l’Algérie française! (¡Viva la Argelia francesa!).

    Curiosamente, RSF recibió el Premio Sajárov otorgado por el Parlamento Europeo y entre cuyos galardonados, en lo que llevamos de siglo, podemos encontrar a Oswaldo Payá, fundador de “uno de los mayores movimientos de oposición de Cuba”; la Asociación de Periodistas de Bielorrusia, integrada en RSF y muy activa frente al Gobierno de ese país; el grupo opositor cubano Damas de Blanco; el opositor, también bielorruso, Aliaksandr Milinkévich, dirigente del llamado Movimiento por la Libertad; el opositor chino Hu Jia; Guillermo Fariñas, “coordinador del Foro Antitotalitario Unido, movimiento que había fusionado brevemente con el grupo paraguas de la oposición Unión Patriótica de Cuba, al que representó como portavoz”; o la asociación “Memorial, fundada para mantener el recuerdo de la represión masiva ejercida por el régimen de Stalin”. Uno de los socios institucionales de RSF, de hecho, es la propia TVE, que le presta “apoyo y soporte económico”.

    Entre las fundaciones y ONGs que apoyan a RSF encontramos a las estadounidenses National Endowment for Democracy (NED) y Fundación Ford . La segunda, como se podrá suponer, y que para hacernos una idea se situaba en el top three de las fundaciones privadas estadounidenses con un volumen de 9.300 millones de dólares (datos de 2003), fue creada por el famoso empresario de los automóviles Henry Ford, supremacista wasp admirado y condecorado por Hitler, a quien apoyó y financió; la primera, creada y financiada por el Congreso de EE.UU., nació bajo el impulso de Ronald Reagan en el marco de la guerra fría ideológica contra el comunismo. La imagen que presidía la web de NED en el momento de consultarla era la de Vladímir Kará-Murzá, opositor ruso a Putin, con unas declaraciones suyas afirmando que “apenas hay una práctica de la represión soviética de la disidencia que no haya sido revivida por el régimen de Vladimir Putin en Rusia”. Kará-Murzá “coordina en Rusia las actividades del movimiento ‘Open Russia’, del exoligarca ruso en el exilio Mijaíl Jodorkovski, enemigo de Vladímir Putin” y que se hizo con la petrolera Yukos gracias a las privatizaciones que desmantelaron el patrimonio público durante la égida de Borís Yeltsin, tal como veíamos en el capítulo dos. Además, el opositor publicitado por la web de National Endowment for Democracy fue el elegido por el senador republicano John McCain entre las personalidades que llevaron su propio ataúd en su funeral, tal como lo planeó después de conocer el diagnóstico médico que le conduciría a la muerte. Hay que recordar que McCain estuvo activamente involucrado con el golpe de Estado del Euromaidán de 2013 en Ucrania.

    En su pieza sobre el Día de la Libertad de Prensa, TVE citó igualmente, como hemos reproducido, a la rusa Galina Arapova y el organismo que, como se ha mencionado, dirige, esto es, el Centro de Protección de los Derechos de los Medios (o MMDC, siglas de su denominación en inglés, Mass Media Defence Centre), fue objeto de inspecciones oficiales en virtud de una ley de las autoridades rusas de 2012, muy criticada por organismos occidentales, “que exige que las ONG se registren como «agentes extranjeros» sobre la base de que participan en «actividades políticas» y reciben financiación extranjera. Lo cierto es que, efectivamente, la sede del MMDC recibió 941.000 dólares de la Fundación Mac Arthur , que tiene sede en Chicago y fue instituida en 1978 como legado póstumo por el magnate de los seguros e inversor inmobiliario John D. Mac Arthur por consejo de su abogado y su director financiero, al efecto de evitar impuestos a la familia (Nielsen, 2008; Worley, 2015). Mac Arthur Foundation es la décima fundación privada más grande de los Estados Unidos, con activos por valor de 4.216 millones de dólares.

    Como es lógico, MMDC también está incluida en la nómina de organizaciones financiadas por Media Defence, la cual tiene su sede en Londres y en cuyo listado de donantes aparecen, una vez más, entidades como National Endowment for Democracy y la Fundación Ford, amén de la Open Society Foundation del conocido multimillonario George Soros, quien declarara en la edición de 2022 del Foro de Davos que “debemos «movilizar todos nuestros recursos» y «la mejor y, tal vez, la única manera de preservar nuestra civilización» sea ahora «derrotar a Putin cuanto antes»”.

    Pero el currículum de la abogada rusa tomada como fuente por el Telediario de La 1 incluye también su desempeño, con el que se inició profesionalmente a partir de 1995, para la Glasnost Defense Foundation . ¿Qué es esta? Pues otra fundación respecto a cuyos vínculos volvemos a encontrar nombres ya conocidos. Colaboradora con Reporteros Sin Fronteras entre otros organismos, la Fundación también recibe apoyo financiero de las también mentadas Fundación MacArthur, la NED, la Fundación Ford y la Embajada de los Países Bajos en Moscú. Fue designada como ONG de agente extranjero por el Ministerio de Justicia de Rusia en 2015.

    Arapova también es, desde ese mismo año, vicepresidenta de la Junta Internacional de la Organización Internacional de Derechos Humanos Article 19 , con sede en el Reino Unido y que cuenta entre sus contribuyentes a largo plazo (una vez más, oh sorpresa) con la Ford Foundation, la Mac Arthur Foundation, National Endowment for Democracy y Open Society Foundations. Article 19 también recibe financiación regular, entre otros, de la cadena alemana para el extranjero Deutsche Welle (especialmente beligerante contra Rusia y su Gobierno); la Comisión Europea, que, como sabemos, está siendo capitaneada mediáticamente por Ursula von der Leyen y Josep Borrell en sus anatemas anti-Putin; la William and Flora Hewlett Foundation, séptima fundación privada estadounidense por volumen de activos (6.081 millones de dólares); o el tanque de pensamiento con sede en Washington Freedom House, que a su vez recibe fondos del Gobierno federal USA y las citadas fundaciones Hewlett y Ford y entre cuyos principios declara que “Estados Unidos tiene un papel esencial que desempeñar en la lucha mundial por la libertad”, “una capacidad única y una obligación moral de cultivar alianzas con naciones libres y prestar apoyo a los defensores de la democracia en entornos autoritarios o de transición” (tradúzcase lo último al terreno práctico y ya nos imaginaremos de qué apoyo y de qué defensores de la democracia se trata); la agencia oficial norteamericana de ayuda al desarrollo USAID, protagonista de campañas de propaganda mediática en favor de las intervenciones militares estadounidenses en el exterior (Bricmont, 2008: 206) y, como la NED, estrecha colaboradora de la CIA a la hora de realizar actividades perjudiciales contra gobiernos no alineados con las políticas de EE.UU. Pero es que hasta el mismísimo Departamento de Estado norteamericano figura abiertamente entre los donantes habituales de Article 19.

    Las fuentes de RTVE

    Estamos comprobando por enésima vez la manera de operar, como hemos hecho en otros de nuestros trabajos para Revista La Comuna, del “con el mazo dando de los reforzadores de opinión” al que se referían Chomsky y Herman (1995: 63-67), el hablar a través de otras fuentes (Merril, Lee y Friedlander, 1992) o la regla de la orquestación (Domenach, 1986: 59). Todo un ejercicio de ventriloquía llevado a cabo por TVE.

    “La guerra está teniendo consecuencias devastadoras para la libertad de prensa”, se afirmaba en el comienzo de la pieza informativa de La 1 como la “principal conclusión del informe de Reporteros Sin Fronteras”. Igualmente se aludía a que muchos periodistas “se juegan la cárcel”. Pero ésta muy selectiva semblanza de la cadena estatal en relación con la libertad de prensa en el mundo miró para otro lado en lugar de tan siquiera mencionar la detención del periodista vasco Pablo González. Se decía que “la Unión Europea denuncia que Rusia tiene en su punto de mira a los informadores y que, en su territorio, Moscú ha endurecido las leyes contra quienes critican la guerra o al Kremlin”, pero no contó que, en su territorio, Bruselas permite que uno de los Estados miembro de la UE detenga incomunicado a un periodista de otro de los Estados sin la menor explicación al respecto.

    En efecto, Pablo González Yagüe, politólogo y periodista independiente especializado en Europa del Este y países ex-soviéticos, fue detenido el 28 de febrero de 2022 por las autoridades polacas entre la frontera de ese país y Ucrania y posteriormente acusado de ser espía ruso. Pese a que, como hemos indicado, se encontraba encarcelado en un territorio de la Unión Europea, desde su detención permaneció incomunicado, sin posibilidad de tener contacto con su abogado ni con su familia. El Gobierno español no pidió explicaciones públicamente al polaco y ni siquiera el letrado de González conocía los cargos concretos que pesaban sobre el periodista.

    Para comprender el caso nos ayuda introducir alguna de las figuras que han aparecido, precisamente, en el susodicho repaso a la red de financiación de las asociaciones, ONGs y fundaciones que los grandes medios como TVE toman como fuentes: en 2016 “los analistas españoles Nicolás de Pedro y Marta Ter realizaron una lista de «creadores de opinión prorrusa en Twitter», a instancia última de George Soros, el magnate detrás de la todopoderosa Open Society, y que pagó a estas dos personas para la realización de dicha lista. Fueron los primeros en colocar la diana en la cabeza de Pablo”, cuenta su compañero, el fotoperiodista Juan Teixeira, “por el simple hecho de informar sobre la realidad que se vive en ambos lados del frente y no ceñirse a la propaganda de ninguno de los dos bandos” (Teixeira, 2022). Tras filtrarse los datos de la Fundación en los que aparecía la información sobre dicha lista negra, el propio González opinó así: “La fundación Soros (directa e indirectamente) es activa en el espacio europeo para promover según que ideas. Llama la atención su trabajo a favor del gobierno salido en Ucrania tras las protestas del Maidán de Kiev. La fundación Soros ha querido promover y mejorar la opinión pública europea al respecto de la nueva realidad ucraniana, y frenar lo que ellos consideran una influencia rusa en aumento en Europa”. En el documento que contenía la lista aparecía el nombre de Pablo junto al de varios periodistas, académicos, activistas, humoristas, políticos y otras personas a los que la Fundación Soros denomina “Key Pro-Russian Opinion Formers” (formadores de opinión prorrusa). La lista fue realizada, como decíamos, por la activista Marta Ter y el empleado del think tank Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB) Nicolás De Pedro.

    “Por los servicios prestados a Open Society”, De Pedro “habría cobrado 6.500 dólares por la redacción de dicha lista y, según informaba uno de los afectados, podría haber redactado listas similares en Italia y Francia”. Entre los documentos filtrados hay “decenas de archivos en los que se muestra la financiación por parte del organismo de Soros a diversos movimientos, asociaciones y grupos mediáticos con la clara intención de influir en la opinión pública de diversos territorios a lo largo de Europa”. El objetivo de Open Society sería, según asegura uno de los documentos filtrados sobre las listas negras de prorrusos, impedir el supuesto crecimiento de la influencia de Rusia en Europa. “Tras la crisis ucraniana, Rusia logró atraer muchos simpatizantes de diferentes posiciones políticas a lo largo de la Unión Europea”, algo que la organización buscaba “contrarrestar” con estos métodos inquisitoriales. “El problema es que los dos”, en referencia a Nicolás de Pedro y Marta Ter, los referidos autores de la lista, “habían jurado que no cobraban de organizaciones como la de Soros, llegando a acusar a los demás de lo contrario sin aportar prueba alguna. Alguien que cobra de Soros además no puede posicionarse como un experto objetivo e imparcial, acusando a los demás de falta de eso”, apuntaba Pablo González en 2016.

    La cuestión es que, en el caso concreto de De Pedro, por mucho que este haya podido perjurar que no cobraba de Open Society, el mero hecho de trabajar, como se ha indicado, para CIDOB, ya implica, aunque no sea de forma directa, recibir emolumentos de Soros, puesto que el llamado Barcelona Centre for International Affairs, think tank más antiguo del reino de España, ha contado con Narcís Serra, exministro de Defensa y exvicepresidente del Gobierno español, como presidente entre 2000 y 2012. Y en marzo de 2010 fue nombrado presidente de honor de CIDOB, fuera de la estructura organizativa, Javier Solana, antiguo secretario general de la OTAN y también otrora Alto Representante para la Política Europea de Seguridad Común de la UE. Según consta en su Plan Director 2022-2025, CIDOB ha recibido financiación internacional de de organismos privados como la Fundación La Caixa, la Fundación Banco Sabadell, el Banco Santander, la Friedrich Ebert Stiftung del Partido Socialdemócrata alemán, la Friedrich Naumann Foundation del Partido Democrático Libre (liberal) y la Bertelsmann Stiftung de la misma nacionalidad, así como (redoble de tambor…) Open Society Foundations de George Soros.

    En definitiva, como hemos certificado en el mensaje esencial y la selección de las fuentes del discurso difundido en la noticia de TVE, el resultado constata que, como sentenció en su día el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, “Desde que se inventó la imprenta, la ‘libertad de prensa’ es la voluntad del dueño de la imprenta”.

    REFERENCIAS

    • CHOMSKY, Noam y HERMAN, Edward S. (1995): Los guardianes de la libertad. Propaganda, desinformación y consenso en los medios de comunicación de masas. Barcelona: Grijalbo Mondadori.
    • BRICMONT, Jean (2008): Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra. Barcelona: El Viejo Topo.
    • DOMENACH, Jean-Marie (1986): La propaganda política. Buenos Aires: Eudeba.
    • MERRIL, John C.; LEE, John y FRIEDLANDER, Edward Jay (1992): Medios de comunicación social. Teoría y práctica en Estados Unidos y en el mundo. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
    • NAVARRO GARCÍA, Marta (2016): “Henry Ford, los nazis y los mataderos: el triángulo de la muerte”,
    • NIELSEN, Waldemar A. (2008): Inside American Philanthropy: The Dramas of Donorship. University of Oklahoma Press.
    • TEIXEIRA, Juan (2022): “Sobre Pablo González y la menguante libertad de prensa”.

    Autor

    Manuel Rodríguez Illana (1975, Sevilla, Andalucía), es doctor en Periodismo, licenciado en esa especialidad y en Psicología y profesor de Lengua Castellana y Literatura en la enseñanza secundaria. Como analista mediático es autor deEl españolismo sonriente (2017),Por lo mal que habláis (2019) y Andalucía, basurero del Estado español (2021) en Editorial Hojas Monfíes, así comoEl esclavo feliz (2022) en Secretolivo Ediciones. Es miembro del Laboratorio de Estudios en Comunicación (Ladecom) de la Universidad de Sevilla y del Grupo de Análisis de Noticias sobre Divulgación Lingüística, las Lenguas de España y sus Variedades (Lengua y Prensa) de la Universidad de Málaga.