Análisis: EEUU, la brutalidad policial y el racismo

    “Las autoridades estadounidenses son las ganadoras de esta enfermiza batalla porque la brutalidad policial contra las minorías, los latinos y, en su mayoría, las personas negras tienen una historia remota en los Estados Unidos y no importa si quién trabaja en la oficina es demócrata o republicano”

    “1 de cada 1.000 hombres y niños negros serán asesinados por la policía durante el transcurso de su vida”

    “Un análisis reciente de datos policiales encontró un aumento de casi el 150% en los delitos de odio contra los asiáticos en 16 ciudades importantes entre 2019 a 2020. ¿Terminará la historia de los asiáticos como la de los estadounidenses negros en Estados Unidos? ”

    Estados Unidos, al igual que otros países del mundo, seguramente pierde muchos de sus soldados y combatientes reales en los campos de batalla e, incluso, dentro del país luchando contra crímenes, tráfico de drogas, violencia y muchos casos más horribles. Perdieron la vida en la injerencia en Irak, Siria, Afganistán, Panamá, y de hecho mataron a muchos inocentes también en esos países, pero el caso es: ¿cómo pueden matar a otro compatriota indefenso con balas en la cabeza o asfixiado por el cuello?, ¿o entrar en su apartamento como parte de una investigación sobre operaciones de tráfico de drogas y dispararle ocho veces?

    En este artículo hablamos de la brutalidad policial constante contra hombres y mujeres negros en Estados Unidos.

    “La historia pertenece a los vencedores”

    Las autoridades estadounidenses son las ganadoras de esta enfermiza batalla porque la brutalidad policial contra las minorías, los latinos y, en su mayoría, las personas negras tienen una historia remota en los Estados Unidos y no importa si quién trabaja en la oficina es demócrata o republicano.

    Ronald Reagan, ex presidente republicano, fue uno de los mandatarios que llevó a más muertes de estadounidenses negros. Cabe mencionar en 1981, que su administración impulsó al Congreso a aprobar la Ley de Cooperación Militar con Agencias Civiles, permitiendo la colaboración militar de los EE. UU. con las fuerzas del orden civil en la creciente guerra contra las drogas, incluido el intercambio de información e instalaciones, capacitación y uso de equipo militar.

    La presidencia de Ronald Reagan, de 1981 a 1989, tuvo un impacto significativo en la policía y los organismos encargados de hacer cumplir la ley. En un intento de presentarse como “duro con el crimen”, el presidente pidió la expansión del código legal de Estados Unidos, incluyendo docenas de leyes que aumentarían enormemente los poderes y jurisdicción de la policía y las fuerzas del orden.

    Metafóricamente tuvo impactos, pero de manera realista fue una herramienta para expandir el racismo hacia los estadounidenses negros, momento en que el LSD se estaba usando mucho entre los hippies y los fanáticos del Rock and Roll en la década de 1960,donde los disturbios para exigir justicia e igualdad estallaron en todos los rincones del país. El resultado fue que el gobierno asoció dicha situación con los sectores negros principalmente, desatando arrestos, encarcelamientos, finalizando en un número inmensamente mayor de personas de color en las cárceles que blancos.

    Aquellos que vivieron bajo el mandato de Ronald Reagan obviamente pueden recordar un nombre, solo otra inocente que hoy tendría unos 103 años y todos sus nietos le dirían “feliz cumpleaños” si no perdía la vida el 29 de octubre de 1984.

    Eleanor Bumpurs, una madre discapacitada y mentalmente enferma de 66 años, fue asesinada a tiros por agentes de la policía de Nueva York. Vivía sola y tenía cuatro meses de retraso en el pago de la renta mensual. Se informó que se habría enfrentado a los oficiales que irrumpieron en su apartamento en Sedgwick Houses en el Bronx y que supuestamente les lanzó un cuchillo de cocina. Ante ello, el policía Stephen Sullivan le disparó dos veces, una en la mano y la segunda directamente en su corazón.

    Nunca respondieron las preguntas lógicas y obligadas de un proceder correcto de los uniformados: ¿no podrían simplemente empezar a hablar con ella y calmarla?, ¿o pedirle que suelte el cuchillo si lo hubiera portado? Un cuchillo en su mano se consideró una amenaza para los oficiales mientras estaban armados hasta los dientes. El punto ridículo viene aquí: el oficial Stephen Sullivan fue acusado de homicidio en segundo grado, pero finalmente fue absuelto. Bumpurs culpó de esto a “Reagan y su gente”. Este es solo un ejemplo de un inocente asesinado en su periodo.

    Protestas por el asesinato de Eleanor Bumpurs:  ” La campaña de guerra antisoviética de Reagan alimenta el terror racista”

     

    La era Clinton

     

    Seguramente hubo múltiples casos de brutalidad policial durante la administración de Clinton, pero el caso de Diallo es realmente desgarrador.

    Aproximadamente a las 12:40 a.m. del 4 de febrero de 1999, el cuerpo de un inmigrante guineano desarmado de 23 años llamado Amadou Diallo fue acribillado con 41 balas, que lo alcanzaron 19 veces. Este hombre inocente y desarmado fue baleado por cuatro agentes de policía de la ciudad de Nueva York vestidos de civil.

    Bill Clinton, con el nombre de William Jefferson Clinton, nombre original William Jefferson Blythe III, (nacido el 19 de agosto de 1946 en Hope, Arkansas, EE. UU.), el tercer presidente más joven en la historia de Estados Unidos, permaneció en silencio en el año entre su muerte y absolución de los agentes de todos los cargos.

    El mes después del tiroteo, Clinton dijo en su discurso semanal por radio: ” las comunidades han estado profundamente perturbadas por las recientes acusaciones de mala conducta policial grave y los continuos informes de discriminación racial que han sacudido la fe de algunas comunidades en la policía que está allí para protegerlas”, pero no mencionó específicamente al señor Diallo.

    En su primer comentario público sobre este caso, el mandatario sugirió: “No pretendo ni por un momento cuestionar al jurado. Pero sé que la mayoría de las personas en Estados Unidos de todas las razas creen que, si hubiera sido un joven blanco en un vecindario completamente blanco, probablemente no hubiera sucedido “.

    Los abogados de los oficiales Sean Carroll, Edward McMellon, Kenneth Boss y Richard Murphy, argumentaron que la muerte de Diallo fue por intentar agarrar un arma y que no podían obtener un juicio justo en la ciudad debido a toda la publicidad y las manifestaciones. El juicio se trasladó a Albany donde los cuatro agentes fueron absueltos de todos los cargos por el jurado.

    Este tipo de consecuencias suaves y fáciles, pese a ser una masacre de la policía, llevó a protestas masivas, desobediencia civil y arrestos en el Bronx, en la Jefatura de Policía y en Wall Street. Sin embargo, según fuentes confidenciales, Kenneth Boss permanece en el departamento de policía y es sargento. Otros dos se unieron al departamento de bomberos y uno se retiró del NYPD.

    Este no fue el único caso; el de Abner Louima es escalofriante ya que en 1997 fue víctima de un error de identidad por parte de un policía, llamado Justin Volpe, quien pensó que éste lo había golpeado mientras la policía dispersaba a una multitud fuera de un club. Volpe, junto con sus camaradas del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York, atacaron físicamente, brutalizaron y agredieron sexualmente a Louima. Más tarde, Volpe se declaró culpable y fue sentenciado a 30 años de prisión, en una de las escasas sentencias de este tipo.

     

    Barack Obama, primer presidente afroamericano de Estados Unidos

    Como afroamericano debería haber sentido deberes por las personas de su raza y color, al sufrir por siglos discriminación, violaciones, pérdida de trabajos, desahucios de vivienda, tiroteos policiales, creyendo que con él la utopía de justicia se haría realidad.

    En su discurso de victoria en Grant Park en su ciudad natal de Chicago, el 4 de noviembre de 2008, dijo: “Es la respuesta de jóvenes y viejos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, asiáticos, nativos americanos, homosexuales, heterosexuales, discapacitados y no discapacitados”.

    Su análisis no permite comprender la razón porque muchos políticos alrededor del mundo dicen algunas palabras, expresiones y promesas, mientras en el fondo saben que no son posibles de alcanzar.

    Esta vez, las vidas de los jóvenes afroamericanos estaban nuevamente en peligro. Aiyana Stanley-Jones sería, una adolescente de 18 años con grandes sueños que probablemente ahora estaría jugando, viendo sus programas de televisión favoritos o podría ser una política. Pero Joseph Weekley, oficial de policía, le disparó una bala directamente a la cabeza y sus sueños nunca se hicieron realidad mientras dormía en un sofá dentro de su hogar en el lado este de Detroit. Para el público, la fuerza policial tenía una razón para ingresar a la casa porque era el objetivo de una operación al estilo Swat a medianoche, diseñada para arrestar a su tío que vivía en el apartamento de arriba. Más tarde dijeron que le dispararon accidentalmente, sin responder a por qué Joseph Weekley no disparó accidentalmente a la pared o al sofá al menos, o porqué la atroz bala debía ir directamente a su cabeza. Después de dos juicios, el 28 de enero de 2015, la jueza Cynthia Hathaway dijo las siguientes palabras: “Lo que está pasando aquí es justicia, pues yo me encargo”. Parece curioso, pero todos los cargos contra Joseph Weekley fueron retirados oficialmente.

    Obama, refiriéndose a la violencia policial, dijo que “no es un problema de los negros, es un problema de los Estados Unidos”. Si le preguntas a un empleado normal que se levanta por la mañana y solo sabe un poco sobre política, probablemente traducirá que los negros son abrumadoramente solteros, perfilados racialmente o muertos a tiros.

    Esta es solo una de sus frases durante su vida como presidente en la Casa Blanca, ¿pero fue alguna respuesta a estos ‘disparos accidentales’? Durante su mandato se perdieron muchas vidas puesto que Bettie Jones, Terrence LeDell Sterling, Terence Crutcher, Alfred Olango, no son sólo nombres, sino seres humanos que hoy podrían haber sido padres, abuelos, madres y abuelas.

    En julio de 2013, un movimiento comenzó con el uso del hashtag #BlackLivesMatter en las redes sociales, después de la absolución de George Zimmerman por la muerte a tiros del adolescente afroamericano Trayvon Martin, 17 meses antes en febrero de 2012.

    Protestas tras el asesinato de Trayvon Martin. Reuters / Carlo Allegri ©  Reuters

     

    Legado de Trump: continuación de la política racista

    Sus acciones hablaron más fuerte que sus palabras. Si alguien me pide que describa a Donald Trump, la primera palabra que saldría de mi boca seguramente sería “racista”. Trump puede tener un nombre en los récords Guinness por sus comentarios sobre casos que involucran a afroamericanos, así como a mexicanos, hispanos, nativos americanos, musulmanes, judíos, señalándolos como inmigrantes cuyo origen son “países de mierda”. En su período, similar a Reagan, Clinton, Obama y anteriores… Stephon Clark, un joven de 22 años, recibió ocho disparos el 18 de marzo de 2018 en el patio trasero de la casa de sus abuelos, luego de que la policía dijera que lo vieron destrozando autos y una casa. ¿Llevaba un arma? No, tenía su celular en la mano. No se presentaron cargos contra los oficiales del Departamento de Policía de Sacramento, Terrance Mercadal y Jared Robinet, por la muerte a tiros de Clark y volvieron a su trabajo normal. La reflexión es que su misión era proteger y servir a personas como Stephon Clark, pero ‘curiosamente’ le quitaron la vida.

    La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, se negó a hacer más comentarios sobre el fatal tiroteo policial de Stephon Clark, y lo calificó como “ciertamente un incidente terrible” y “un asunto local”. Coincidió con la doctrina Trump de respaldar “a las personas que nos han protegido. Vamos a proteger a nuestras fuerzas del orden, a nuestras fuerzas armadas, a nuestros veterinarios”.

    Según un artículo de Frank Edwards, Hedwig Lee y Michael Esposito,en “Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America”, entre todos los grupos sociales, los hombres y niños negros enfrentan el mayor riesgo de por vida de ser asesinados por la policía. “Nuestros modelos predicen que aproximadamente 1 de cada 1.000 hombres y niños negros serán asesinados por la policía durante el transcurso de su vida (96 [77, 120] por 100.000). Predecimos que entre 36 y 81 hombres y niños indígenas americanos/nativos de Alaska por cada 100,000 serán asesinados por la policía durante el curso de su vida. Los hombres y niños latinos tienen un riesgo estimado de ser asesinados por la policía de aproximadamente 53 por 100.000 [41, 67]. Los hombres y niños asiáticos/isleños del Pacífico enfrentan un riesgo de vida de entre 9 y 23 por 100.000, mientras que los hombres y niños blancos enfrentan un riesgo de vida de aproximadamente 39 [31, 48] por 100.000.”

    Puede haber miles de estos artículos sobre números y estadísticas, pero la verdad siempre se puede esconder detrás de las cortinas. El uso de cámaras corporales podría ser una de las herramientas obligatorias que deben portar siempre los agentes para mejorar la rendición de cuentas. ¿Cuántos casos fueron registrados por agentes con cámaras?, ¿cuántos casos se revelaron al público o fueron denunciados? Estas son preguntas reales, pero nadie puede responderlas, excepto la policía y políticos guapos poderosos en cargo.

    Sin duda te sugiero que leas “The Black and the Blue”, de Matthew Horace y Ron Harris. En este libro de 256 páginas, después de siete años en su servicio, Horace se encontró boca abajo en el suelo con un arma apuntando a su cabeza por un compañero oficial blanco, que entendía completamente el racismo que bullía dentro de los departamentos de policía de Estados Unidos. Hay numerosos comentarios de agradecimiento sobre este libro, como la referencia del Washington Post: “La autoridad de Horace como oficial experimentado, así como su obvia integridad y coraje, le dan al libro una seriedad”.

     

     

    El ciclo inicial de Biden

    El 20 de enero de 2021 Joe Biden presta juramento como el 46° presidente de los Estados Unidos. “Este es el día de Estados Unidos. Este es el día de la democracia”, dijo en su discurso inaugural.

    Oh Dios mío, deberé memorizar todas sus frases y citas en sus tomas de posesión o primeros discursos, que solo recuerda a Obama en sus primeros días. Democracia, democracia, democracia. ¿No es una palabra familiar que se ha utilizado en todas las naciones, en todos los rincones del mundo, pero qué ha sucedido después de eso? ¿Todos tenían un sistema y un gobierno democráticos?

    Tiene suerte la comunidad negra pues hasta ahora todavía no hay brutalidad policial contra ella o, mejor dicho, aún no se ha informado de ningún número afectado.

    En sus primeros minutos como nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden hizo una promesa tan radical que casi parecía negar la historia. “Podemos brindar justicia racial”, pero reconoció que el terreno ha cambiado respecto a dichas demandas en los Estados Unidos luego del asesinato policial de George Floyd en Minneapolis y el violento nacionalismo blanco de Donald Trump.”Un grito de justicia racial hace unos 400 años nos conmueve. El sueño de justicia para todos no se aplazará más…Y ahora, un aumento del extremismo político, la supremacía blanca, el terrorismo interno que debemos enfrentar y lo haremos fracaso.” dice Biden.

    Mira, palabras bonitas y decoradas para un público, tengo que tener claro que país, raza, situación geográfica, o… realmente no importan, lo único que preocupa a los ciudadanos es estar seguros en una sociedad con diferente color, actitudes y religión.

    Hay protestas en curso para condenar la brutalidad policial en Estados Unidos en defensa de innumerables víctimas como, Rayshard Brooks, Daniel Prude, Atatiana Jefferson, Botham Jean y tantos otros nombres. Hay muchos movimientos y actividades en las redes sociales dando vueltas, no necesitan mucho, necesitan ser respetados y vivir con dignidad, en lugar de que les disparen ‘accidentalmente’.

    Hay ahora oleadas de manifestantes en las calles de Estados Unidos para denunciar el racismo, la xenofobia y la misoginia. Y todo esto sucedió después de otro tiroteo donde, esta vez, los objetivos eran en su mayoría asiáticos. Los disparos en tres balnearios del área de Atlanta causaron la muerte de ocho personas; seis de las víctimas eran mujeres asiáticas. Los asesinatos se produjeron tras un año de creciente violencia contra los asiáticos en Estados Unidos. Este tiroteo motivado puede ser activado por los comentarios de Trump de que culpó directamente al Coronavirus como un producto chino. Un análisis reciente de datos policiales encontró un aumento de casi el 150% en los delitos de odio contra los asiáticos en 16 ciudades importantes entre 2019 a 2020.

    ¿Terminará la historia de los asiáticos como la de los estadounidenses negros en Estados Unidos? Esta es una pregunta seria para Joe Biden.

    Realmente nos preocupa mucho como ser humano cuántas vidas más serán tomadas o cuántas horas, días, semanas o meses desgastados en el mundo solo por un color diferente, pero son los políticos, los encargados de las naciones y especialmente las comunidades las que pueden luchar contra la brutalidad policial y acercarnos a la erradicación de este odioso tumor del cuerpo de la tierra.

    Spa donde se produjeron los asesinatos racistas contra asiáticos en Atlanta. (Reuters)

    Autor

    Yousef Mozafari
    Vive en Teherán, nacido el 20 de febrero de 1991.
    Licenciado en el idioma y Literatura Española Universidad de Teherán, periodista, escribe en Inglés, Español Y Persa.