Las recientes movidas de la derecha en el continente en el Estado Plurinacional de Bolivia, así como en la República Federativa del Brasil como expresión política cotidiana

    “ La reincidencia violenta en Bolivia de los políticos de Santa Cruz encabezados por Luís Fernando Camacho, prominente actor del golpe de Estado de 2019 contra Evo Morales,  a quienes poco o nada importa la voluntad democrática que ubicó en el Palacio Quemado a Luís Arce; o las maniobras del Presidente Jair Bolsonaro para cuestionar el proceso electoral recién ocurrido en Brasil, sin prueba alguna de fraude o cosa por el estilo, ya forman parte de la deriva anti democrática de la derecha regional ”

    Las recientes movidas de la derecha en el continente en el Estado Plurinacional de Bolivia así como en la República Federativa del Brasil vienen a ser apenas confirmaciones de una actitud que cada día más se convierte en una expresión política cotidiana, al menos en nuestra región.

    Y es que todos los globos de ensayo que ha tenido que soportar el sistema democrático de la República Bolivariana de Venezuela son parte de un ejercicio político sistemático de desconocimiento de las reglas del juego democráticas por parte de una derecha que, al amparo y protección de Washington, utiliza los atributos jurídicos de las constituciones para atentar directamente contra la paz y estabilidad nacional.

    Mucho de esto razona porqué ya no es tan visto linealmente desde el exterior el problema político venezolano, desnudando de a poco la verdadera condición anti democrática de una oposición signada por la violencia y el atajo a las reglas democráticas para hacerse del poder en fase abierta desde el año 2013, con acciones que han sido debidamente enfrentadas a pesar de contar con toda la maquinaria de apoyo de la élite estadounidense.

    La reincidencia violenta en Bolivia de los políticos de Santa Cruz encabezados por Luís Fernando Camacho, prominente actor del golpe de Estado de 2019 contra Evo Morales,  a quienes poco o nada importa la voluntad democrática que ubicó en el Palacio Quemado a Luís Arce; o las maniobras del Presidente Jair Bolsonaro para cuestionar el proceso electoral recién ocurrido en Brasil, sin prueba alguna de fraude o cosa por el estilo, ya forman parte de la deriva anti democrática de una derecha regional que, creada cual Frankenstein y protegida desde el norte por erigirse en apéndice de sus intereses, determina alegremente cuando son o no violadas las reglas de la democracia con una narrativa pobre en argumentos pero bien acompañada de poderes fácticos que le sustenten y reproduzcan.

    Como ejemplo añadido, no necesariamente electoral, el secuestro del avión de carga de la empresa EMTRASUR filial de la empresa aérea estatal venezolana CONVIASA vino acompañada de un linchamiento brutal contra la tripulación, hombres y mujeres inocentes quienes sufrieron en carne propia todo un aparato regional y mundial de medios acusándoles de terroristas o promotores de acciones de terror.

    Es un ejemplo vivo ya que no se ha producido rectificación alguna de quienes les lincharon sin prueba alguna, lesionando gravemente su moral y labor completamente sujeta a las reglas del transporte aéreo por las profesiones que ejercen; por el contrario hemos visto un silencio sepulcral y la clara intención de echar este caso al olvido con el agravante que la narrativa vertida previamente queda vigente en las mentes de quienes se “informaron” sobre el caso de este avión aún secuestrado en el aeropuerto argentino de Ezeiza.

    Esta forma de conducirse y maniobrar, moneda común en el continente, viene marcando alertas de peligro a la democracia continental cada vez más acechada por proyectos de alto componente fascista que procurar ingresas por el torrente sanguíneo del sistema político para luego generar acciones que procuren la demolición de todo el cuerpo político existente, sustituyéndolo por otro completamente sujeto a su forma de pensamiento único con el añadido de responder completamente a los intereses estratégicos de EEUU.

    No en vano la dictadura de Jeanine Añez intentó básicamente borrar del mapa todo vestigio en logros fruto del proceso de gobierno de izquierda en casi una década conseguido por Morales, cosa que no pudo consolidar por la lucha de resistencia de ese pueblo que culminó con la victoria electoral de Arce. A pesar de esto vuelven por sus fueros demostrando ningún apego por las reglas democráticas tratando solo de acumular fuerzas para intentar de nueva cuenta alterar la paz y estabilidad en Bolivia.

    Este nuevo contexto boliviano junto a las tensiones que parecen fabricar desde los sectores extremistas brasileños, para tensionar la llegada de Lula Da Silva al palacio de Planalto el venidero 1ero de enero de 2023, no hace otra cosa que poner barbas en remojo sobre las acciones de los sistemas políticos democráticos cuyo accionar debe procurar los anticuerpos necesarios y suficientes para preservar la paz y estabilidad de los pueblos, coercionando o apeando a quienes promuevan actitudes contrarias a este objetivo estratégico.

    No podemos soslayar en este nuevo momento histórico continental, y en un contexto mundial donde la anomia definitiva se ha impuesto al arrastrar desde EEUU y la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN hacia un conflicto innecesario entre Rusia y Ucrania para frenar del todo la expansión del mundo multilateral que desde los centros de poder del hemisferio occidental ya no pueden controlar, América Latina tiene que encontrar los mecanismos de unión, de diálogo, de encuentro entre pueblos y gobiernos para preservar la paz regional, los sistemas democráticos, así como el derecho a un desarrollo estable de cada una de las naciones, poniendo freno a estas derivas anti democráticas que con el tiempo lejos de disminuirse se encuentran en franca escalada.

    La misma puede ser parte de un plan ampliamente develado el año pasado, donde el partido fascista Vox de España ni más ni menos se propuso hacer un encuentro de partidos políticos y “líderes” latinoamericanos, donde expuso un plan de posicionamiento de estos factores de ultraderecha abierta en nuestro continente, bajo la excusa de enfrentar al “comunista” Foro de Sao Paulo.

    Esta variante cuyas fuentes de pensamiento niegan y agreden los derechos del otro, Brasil y el Partido Liberal de Bolsonaro son un caso de estudio profundo, debe ser bien observada y combatida por las fuerzas democráticas de nuestro continente, a riesgo de tener que reavivar momentos de tensión política y social por conducto de los intentos de entronizar acciones y pensamientos divorciados de la democracia y de cualquier expresión política agonal, o apegada a reglas, y del respeto necesario al derecho a la paz y estabilidad.

    Más cuando la fuerza de los hechos nos muestra que estas tentativas anti democráticas no van a detenerse y ya generan preocupación, como bien lo expresó el Presidente de Argentina Alberto Fernández en la más reciente reunión de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, efectuada en Buenos Aires.

    Autor

    Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela.

    Estudios en maestría en Seguridad y Defensa de la Nación y Resolución de Conflictos.

    Diplomado de Filosofía de la Guerra.

    Colaborador en el área de Secretaría de la Asamblea Nacional Constituyente.

    Asesor de la Contraloría General de la República.

    Asesor de la Gobernación del Estado Falcón en materia de planificación y políticas públicas.

    Articulista del Diario Venezolano Correo del Orinoco.