¿Dónde queda el romanticismo y el sentimiento de lo nuestro que representaba el Casco antiguo de Sevilla?

    “Ya apenas quedan cines y teatros o centros culturales en el Casco antiguo de Sevilla donde se pueda consumir cultura. Una buena parte de ellos se han convertido en comercios y hoteles”

    El Casco Antiguo de Sevilla en su periodo de esplendor durante la Edad Moderna -coincidente con su condición de principal puerto de la carrera de las Indias Occidentales-, tuvo mercados al aire libre en plazas cercanas a su Catedral y Giralda (como las de la Alfalfa, la del Pan o la de Pescadería) y en las puertas de entrada a su otrora recinto amurallado (como la de la Carne). Convivían con calles estrechas donde se asentaban comerciantes de diversas nacionalidades a las que le dieron su nombre (Alemanes, Francos, Placentines o Genoveses). Sevilla tenía, además, una de las concentraciones de iglesias por metro cuadrado más altas del mundo (cada una ligada a una cofradía de penitencia). Llegó a acoger 125 templos católicos, siendo la segunda ciudad con más templos en el mundo tras Roma. El gran duque de Toscana Cosme de Medici afirmó en 1668: “Esto no es una ciudad, es una ciudad-convento”.

    En el año 2023, el casco antiguo de Sevilla es una de las capitales españolas del imperio de las tiendas franquicias (más de un centenar). Su condición de “templo del consumo” va unida al desembarco desde los años noventa de firmas multinacionales de muy diversa procedencia (españolas, europeas y del resto del mundo), en sus calles, que están siendo peatonalizadas de manera creciente.

    Ahora, parte del casco antiguo de Sevilla capital se ha segregado en dos sectores. Uno turístico y otro comercial. El primero discurre desde la puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva es un espacio casi totalmente despoblado de vecinos y peatonalizado para el tráfico rodado (excepto Metro Centro, taxis, bicicletas y patinetes). Acuden aquí más de diez mil turistas diariamente (unos tres millones en todo el año) para visitar sus principales monumentos (Alcázar, Catedral y Giralda, Parroquia del Divino Salvador, Torre del Oro, Plaza de Toros de la Maestranza y Torre del Oro). Para alojarlos se han creado miles de plazas en pisos turísticos y hoteles, y los consiguientes bares y restaurantes, que se han hecho los usos predominantes en su caserío.

    Imagen: EP

    El sector comercial del Casco antiguo, dominado por las tiendas franquicias (en torno a un centenar), se extiende desde la Plaza Nueva a la Plaza del Duque, concentrándose en estrechas calles como Sierpes, Tetuán, Rioja y ODonell, que también han ido siendo peatonalizadas. Más de cien mil personas acuden aquí diariamente a comprar en sus tiendas franquicias de ropa y prendas deportivas, de calzado o de perfumería, como si sus escaparates fueran ellos. O a tapear o comer rápidamente una hamburguesa.

    Son un conjunto de tiendas que albergan casi todas las marcas de firmas multinacionales venidas de regiones españolas como Galicia (el imperio Inditex de Zara), Madrid (Grupos como El Corte Inglés y TENDAM o antiguo Cortefiel), Cataluña, Islas Baleares o Islas Canarias. Y también de otros países europeos como Francia (Sephora o Yves Rocher), Italia (Grupo Benetton y HV Kids), Suecia (Grupo IKEA) y Portugal (tiendas Parfoit).

    El PGOU de 2006 de Sevilla capital pretendió conservar las edificaciones heredadas y prohibió la construcción de pisos excesivamente altos y que desentonaran con la arquitectura tradicional, pero no ha logrado evitar el despoblamiento del casco antiguo de Sevilla por los vecinos de siempre ni la desaparición de su comercio tradicional.

    A pie de calle, el caserío comercial de Sevilla capital se parece cada vez más al de cualquier otra gran ciudad española o mundial. Gonzalo Prieto concluye que: “Este fenómeno se ha bautizado como ‘ciudad franquicia‘, y se produce cuando se diluye la personalidad que confieren a las ciudades los pequeños comercios y se produce la homogeneidad del consumo, de manera que se diluyen las diferencias entre lo que uno puede consumir en Madrid, Nueva York, Berlín o Pekín” (Cuando el dinero todo lo puede: ciudades despojadas de su personalidad. Blog geografiainfinita.com, 1 de junio de 2016).

    Evolución de los usos del casco antiguo de Sevilla capital

    Fuente: Elaboración propia.

    Ya apenas quedan cines y teatros o centros culturales en el Casco antiguo de Sevilla donde se pueda consumir cultura. Una buena parte de ellos se han convertido en comercios y hoteles. Detrás de la desaparición de los cines del casco antiguo de Sevilla capital se esconden no solamente de los altos precios de alquiler de los locales comerciales, sino los cambios en la demanda de esta actividad de ocio: ”Las películas han pasado a verse en el ordenador casero y los cines solo sobreviven en los grandes centros comerciales de la periferia urbana que atienden a grandes bolsas de población. Y donde casi solo se exhiben los títulos más taquilleros -con un indiscutible predominio estadounidense-, acorde con la demanda de su público colonizador” VALDIVIESO, CRISTINA, Diario de Sevilla. 21 de octubre de 2022.

    Los edificios institucionales también han adelgazado alarmantemente. La Junta de Andalucía ha ido trasladando su parlamento, sus consejerías y sus delegaciones provinciales a la periferia urbana. Y el ayuntamiento está siguiendo la misma trayectoria…

    ¿Dónde queda el romanticismo y el sentimiento de lo nuestro que representaba el Casco antiguo de Sevilla?

    Únicamente queda arrinconado en unos pocos centros culturales públicos (Casa de la Provincia, Antiquarium o Ayuntamiento) y semipúblicos (CAJASOL, Caja Rural, Círculo Mercantil, etc.). Más densa sigue siendo la red de templos católicos sevillanos, que muestran la idiosincrasia de la ciudad tradicional. Si bien, bajo nuevas fórmulas. Y es que son cada vez más los templos católicos que optan por abrirse a las visitas guiadas y la actividad museística para su supervivencia (Museos de la Iglesia del Divino Salvador, de la Iglesia de la Magdalena, del Convento del Santo Ángel, etc.).

    Imagen de portada: Paco Fuentes. El País.

    Autor

    Carlos Parejo Delgado (año 1958) es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Sección de Geografía. Año 1979.

    Desde el año 1980 ha desarrollado su labor profesional como consultor en temas de urbanismo, ordenación del territorio y medio ambiente.