“El salvajismo unilateral no puede cantar la victoria definitiva”

    “El esfuerzo desde EEUU y las principales capitales de Europa de rehacer una especie de control exclusivo socavando las reglas e instituciones creadas en la pos Segunda Guerra Mundial lo único que ha encontrado es la dinamización cada vez más exponencial de nuevos tratados, encuentros, acuerdos y mecanismos alternativos que privilegian el respeto a la autodeterminación y soberanía de las naciones y Estados”

    No hay dudas que quienes estratégicamente planificaron y vienen trabajando en el aniquilamiento definitivo de toda la institucionalidad internacional pactada a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, procurando hacer emerger una especie de dictadura mundial donde unas pocas élites bailan al son de un todo poderoso agente unilateral, quedando el resto del mundo subyugado en sus designios coloniales; hoy encuentran un planeta en plena mundialización de la guerra que hoy tiene campo militar en Ucrania pero que se expresa de mil formas, sin poder cantar victoria definitiva en sus planes de sostenimiento de un modelo cada vez más inviable.

    “El planeta se encuentra en plena mundialización de la guerra que hoy tiene campo militar en Ucrania pero que se expresa de mil formas”

    Por supuesto, la erosión programada de la llamada sociedad internacional basada en reglas no fue determinada hace corto tiempo. Desde la denominada “lucha contra el terrorismo”, a partir de los atentados a las Torres del Centro Mundial de Comercio el 11 de septiembre de 2001, se puso en marcha toda una maquinaria bélica, política, económica y cultural de resposicionamiento unilateral e intentos por controlar cualquier factor que pudiera disputar la excepcional hegemonía estadounidense con Europa Occidental a la zaga.

    Aquella frase lapidaria de George W. Bush, “O están con nosotros, o están con los terroristas”,  sellará la ejecución de este plan de mantenimiento a la fuerza de un estatus quo controlado desde las más altas esferas de poder en occidente.

    Lo anterior nos trae a una actualidad donde estos ejemplares del salvajismo unilateral no pueden cantar victoria definitiva. En ello convergen cuatro asuntos muy claros:

    • La irrupción de un mundo multipolar del cual vienen naciendo estructuras y métodos alternativos a esta lógica de preservación de la hegemonía exclusiva estadounidense, con Europa Occidental pie juntillas, con el grupo BRICS abrumado en solicitudes de adhesión ante la visión de ser un andamiaje económico sólido y de valores alternativos sujetos al derecho internacional.
    • La negativa de América Latina a ser parte del coro pro guerra y de adhesión absoluta a las determinaciones estadounidenses de escalamiento de la guerra. La reciente Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, Unión Europea UE confirmó esto tanto en su declaración, bastante matizada en muchos temas a tenor de la narrativa agresiva de las cabezas coronadas de Europa Occidental, a lo cual se suma el rechazo a la presencia del Presidente de Ucrania con voz en esa instancia, cómo parte de la estrategia de acercamiento hacia otros continentes.
    • Un continente africano que paulatinamente viene levantando el perfil político no sólo en sus relaciones multipolares con una alianza creciente con la Federación de Rusia y la República Popular China, sino además respondiendo las desafiantes afrentas de las élites europeas que creen poder emular, en pleno siglo XXI, las acciones estadounidenses para con América Latina, tratando de rehacer una especie de tejido en sus otrora colonias. La Cumbre Rusia – África y las posturas independientes de los dictados europeos tratando de buscar aliados, o apéndices, para la guerra son las pruebas más concretas de esto.
    • Una contraofensiva en el campo de batalla que, aparte de alimentar los bolsillos de los perros de la guerra y poniéndonos en el escenario de escalamiento que bien puede terminar en una guerra a escala nuclear, poco ha logrado en materia de objetivos concretos. Es decir hay una situación de estancamiento total de los planes de occidente y ello gana terreno y adeptos a los planes de paz como los expuestos por la República Popular China en los 12 puntos ante Naciones Unidas, despachados a la primera por Washington.

    Con lo visto acá, observamos que ese esfuerzo desde EEUU y las principales capitales de Europa de rehacer una especie de control exclusivo socavando las reglas e instituciones creadas en la pos Segunda Guerra Mundial lo único que ha encontrado es la dinamización cada vez más exponencial de nuevos tratados, encuentros, acuerdos y mecanismos alternativos que privilegian el respeto a la autodeterminación y soberanía de las naciones y Estados, y que promueven el desarrollo desde una visión constructiva y compartida y no como una especie de lista de chequeo que debemos cumplir para ganarnos la zanahoria, evitando así el garrote.

    Uno puede concluir al momento que los tiempos son turbulentos y peligrosos, pero en nada desesperanzadores, porque la trama de imponer una dictadura mundial como en su momento, ante Naciones Unidas en 2006, lo vaticinó el Comandante Hugo Chávez se está encontrando muros concretos que al momento resultan infranqueables.

    Así está el planeta por estos días, al menos en materia geopolítica.

    Autor

    Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela.

    Estudios en maestría en Seguridad y Defensa de la Nación y Resolución de Conflictos.

    Diplomado de Filosofía de la Guerra.

    Colaborador en el área de Secretaría de la Asamblea Nacional Constituyente.

    Asesor de la Contraloría General de la República.

    Asesor de la Gobernación del Estado Falcón en materia de planificación y políticas públicas.

    Articulista del Diario Venezolano Correo del Orinoco.