¿Cuáles son las características particulares, la correlación de fuerzas y las coyunturas sociales que han permitido la hegemonía de la izquierda latinoamericana?

    “Intencionalmente o no, la izquierda europea que se derechiza cada vez más para adaptarse a lo que es políticamente correcto, se aleja proporcionalmente de sus aliados naturales que serían los partidos revolucionarios de izquierda con cuadros sólidos y formados políticamente”

    La ola de gobiernos de izquierda que se inauguró con la victoria de Hugo Chávez en Venezuela en 1999 ha tenido desde entonces altos y bajos; sin embargo, se puede afirmar que la tendencia en general hacia la izquierda desde México a la Patagonia se mantiene hasta el día de hoy. Con esta izquierda me refiero no a la marxista-leninista que por el momento en América Latina solo en Cuba gobierna, sino a la nueva izquierda latinoamericana que muchos denominan socialismo siglo XXI, aunque no sea lo más correcto.

    ¿Cuáles son las características particulares de este movimiento político, la correlación de fuerzas y las coyunturas sociales que han permitido la hegemonía de la izquierda latinoamericana?; y quizá igual de importante, ¿cuáles de estas características o estrategias pueden ser utilizadas con éxito en otros teatros geográficos, en especial en Europa?

    Pluralidad en la homogeneidad

    Primero que nada, es necesario reconocer las características históricas y sociopolíticas similares entre los países latinoamericanos que surgen de una fuente común. Con esto me refiero a su pasado colonial y su presente de dependencia económica y sobre explotación (el erróneamente llamado “subdesarrollo”). Aun así, cada país tiene características distintas a partir de realidades distintas; desde su geografía, como lo es el caso de la frontera de México con los EE.UU. hasta su demografía como lo es el Estado Plurinacional de Bolivia.

    Contrastes y tonos

    Como consecuencia de los distintos factores nacionales tenemos distintos gobiernos de tendencia de izquierda emanados de distintas tradiciones políticas. Estos gobiernos tienen naturalezas diferentes que son necesarias reconocer. El espectro político es tan variado como contradictorio. En el caso de Chile, por ejemplo, tenemos un gobierno de coalición donde el Partido Comunista de Chile aportó la mayor cantidad de votos en la pasada elección, sin embargo, es el partido con menos representación en el gobierno. Paradójicamente, a pesar de la presencia del PC de Chile en este gobierno, el presidente Gabriel Bóric no ha dado ningún paso firme en políticas económicas de izquierda y se limita a lo políticamente correcto y a acciones meramente simbólicas. Además, en el plano internacional se alinea constantemente con los EE. UU. en sus constantes condenas a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

    En contraste tenemos en México el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) emanado de la tradición del sector nacionalista del PRI y ahora fundador del partido MORENA. Un gobierno que dentro de la coalición electoral que lo apoya no encontramos a ningún partido comunista. A pesar de esto y de que su partido está muy contaminado por elementos reaccionarios, su gobierno ha nacionalizado recientemente el litio y un intento similar se hizo para recuperar el 51% del mercado de la industria energética. Aun y cuando esta última iniciativa fracasó por la oposición de las fracciones reaccionarias en las cámaras, el gobierno de Obrador muestra el claro compromiso de alcanzar la independencia energética del país. En el plano internacional AMLO apoya sólidamente a los gobiernos de izquierda en la región destacándose el rescate al expresidente Evo Morales de Bolivia, quien fue víctima de un golpe de Estado y la intensificación de la relación bilateral con Cuba, entregando inclusive la Orden del Águila Azteca a Miguel Díaz Canel, presidente de Cuba.

    El liderazgo

    Las figuras como AMLO en México, Hugo Chávez en Venezuela, Luis Ignacio da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Cristina Fernández en Argentina son claros ejemplos de que el centro de gravedad del movimiento social en América latina ha girado en torno a lideres carismáticos y sensibles al pueblo. La relación dialéctica entre estos actores y las masas no puede ser menos preciada y es probablemente una de sus características que lo diferencian más de su contra partes europeas. Quizá solo con excepción de Jeremy Corbin en la Gran Bretaña y Jean-Luc Mélenchon en Francia, la izquierda europea está en una grave crisis de liderazgo. No hay personajes carismáticos y con arrastre, y si los hay, están apartados de una posición en donde pudiesen influir dentro de sus partidos o de los frentes amplios.

    La izquierda revolucionaria en estos procesos

    Otra gran diferencia es la exclusión de la izquierda revolucionaria en los amplios frentes europeos. Intencionalmente o no, la izquierda europea que se derechiza cada vez más para adaptarse a lo que es políticamente correcto, se aleja proporcionalmente de sus aliados naturales que serían los partidos revolucionarios de izquierda con cuadros sólidos y formados políticamente. Solo en lugares donde los partidos comunistas han perdido todo carácter revolucionario estos partidos son sumados a los frentes como es el caso del Partido Comunista Francés (PCF) en la campaña de Melénchon de 2017 o el Partido Comunista de España (PCE) que inclusive es socio en la coalición que actualmente gobierna España, misma que prioriza el envío de tanques a Ucrania en lugar de atacar los graves problemas de vivienda e inflación que aquejan a la masa trabajadora española.

    En Latinoamérica la situación es diferente. El PCV apoyó (hasta muy recientemente) el movimiento V República de Hugo Chávez. el PC de Bolivia es parte integrante del Movimiento al Socialismo, el PC do Brasil apoya al gobierno de Lula da Silva y el PC de Argentina hace lo propio con el “Frente de todos” que llevó a la presidencia a Alberto Fernández. En otros países, partidos revolucionarios menores con o sin registro brindan su apoyo a las coaliciones y frentes amplios y llaman a votar por sus candidatos.

    Soberanía y política exterior

    El llamado de los partidos revolucionarios de apoyar a los frentes amplios en Latinoamérica sea desde la plataforma electoral o de manera externa, se debe a dos grandes razones que en Europa en su mayoría están ausentes:

    1. El carácter antimperialista de los gobiernos progresistas En mayor o menor medida estos gobiernos se han posicionado consecuentemente (salvo el de Bóric en Chile) contra el imperialismo norteamericano y europeo. Mientras que Gobiernos supuestamente de izquierda europeos como lo fue el de Syriza en Grecia o el actual gobierno español estuvieron y están completamente plegados a los intereses de la burguesía nacional en lo interno y en el plano internacional a la burguesía europea que a su vez obedece por lo general a los dictados estadounidenses.
    2. El otro aspecto es el de la soberanía nacional. La mayoría de los países europeos están inmersos en la camisa de fuerza jurídica que representa la Unión Europea y controlada por sus grandes La mayoría de la izquierda no revolucionaria no reconoce el carácter explotador e imperialista de la Unión Europea lo cual hace muy complicado, si no imposible, un amplio, sólido y unificado frente con las fuerzas que reconocen correctamente que, dentro de esta camisa de fuerza, difícilmente se pueden salvar los obstáculos para alcanzar una sociedad mucho más igualitaria y equitativa.

     

     

    Autor

    Docente de derecho constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad Fridrich-Schiller en Jena, Alemania. Miembro de la comisión de relaciones internacionales del Partido Popular Socialista de México.