“Nuevas marchas en todo el territorio nacional muestran que CFK no está sola y que los discursos de odio son repudiados por una enorme porción del pueblo”

    “En el marco de la doctrina de la guerra de cuarta generación se busca a través de medios y grupos operativos de calle elevar las tensiones entre la población civil en coordinación con ataques mediáticos y judiciales”

    El jueves 1° de setiembre veíamos por televisión el ritual de la llegada de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a su casa, en el barrio de La Recoleta, rodeada del amor del pueblo. En un momento se ven forcejeos entre la multitud y luego nos vamos enterando que había habido un intento de atentado.

    Fernando Sabag Montiel, de 35 años, gatilló una pistola a centímetros de la cara de CFK. Una persona que cuenta con varios tatuajes con símbolos nazis (cuyas conexiones orgánicas están siendo investigadas) fue el brazo ejecutor. Sin embargo era el último eslabón de toda una cadena. Lo que vivimos en Argentina bien puede ser una nueva doctrina de guerra psicológica, por la cual se elevan los mensajes de odio al extremo de producir en la población blanco un nivel de agresividad  tal que genere el caldo de cultivo para un atentado. Por cierto, una vez ocurrido el hecho, aparecen los repudios de rigor y las maniobras de distracción.

    Las empresas de difusión concentradas en Argentina son el principal partido de oposición, el Grupo Clarín y La Nación fueron fortalecidos por la dictadura genocida en los ’70 y desde entonces no han parado de incrementar su monopolio. Llevan años dedicándose obsesivamente a demonizar a la hoy vicepresidenta con todo tipo de denostaciones. Las marchas opositoras incluyen bolsas mortuorias, guillotinas y otras demostraciones provocativas ante las que una militancia que supo no escalar el conflicto.

    El pueblo no aparecía en las calles, producto de una conducción nacional en manos del tibio y vacilante presidente Alberto Fernández. Pero todo empieza a cambiar desde que el fiscal Diego Luciani, en el marco de una clara operación de law fare, lee el pedido de sentencia de 12 años para CFK, “uno por cada año de presidencia” por si hiciera falta, aclaró la presidenta del principal partido de oposición el pro imperialista Juntos por el Cambio. Allí se reactiva la respuesta popular con grandes marchas de apoyo en todo el país.

    Frente al domicilio de Cristina empezó un peregrinaje de militantes y pueblo sin organización que quería demostrar su afecto y su apoyo. El alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los presidenciables de la oposición, provoca al pueblo vallando los alrededores y como frutilla del postre, en las cercanías aparecen dos contenedores cargados de piedras. La militancia empujó al mal armado piquete policial pero tuvo la claridad de no caer en el montaje. Es entonces, cuando las escenas de amor popular a Cristina ocupaban el prime time televisivo, que los discursos de odio alcanzan el paroxismo en los medios, llegando en el caso del diputado opositor López Murphy a tuitear el 27 de agosto “Son ellos o nosotros”. Es en este marco en que aparece el fallido atentado.

    Nuevas marchas en todo el territorio nacional muestran que CFK no está sola y que los discursos de odio son repudiados por una enorme porción del pueblo. En los barrios Cristina Fernández de Kirchner está adquiriendo una talla de santa, similar a la de Evita.

    En el marco de la doctrina de la guerra de cuarta generación se busca a través de medios y grupos operativos de calle elevar las tensiones entre la población civil en coordinación con ataques mediáticos y judiciales. La “guerra de perros” donde se busca una escalada de violencia.

    La disputa sigue siendo por aislar a los violentos, seguir manteniendo la calle activa y fortalecer al movimiento nacional y popular.

    Autor

    Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

    En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

    Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

    Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

    En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

    En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.