“Lo que debería estar sobre la mesa de los gobiernos es la legitimidad que tiene, más allá de reconocimientos de este o aquel, un ente invasor”

    “El Gobierno de España debe romper relaciones diplomáticas y comerciales (armamentísticas y de todo tipo) con el ente sionista y promover lo mismo en Europa, tal y como ha demandado la sociedad civil en las continuas movilizaciones a lo largo y ancho del país durante estos meses”

    Ante el más que probable reconocimiento (burocrático) del Estado palestino por parte del Gobierno de España, resumiría este hecho de la siguiente manera: ESO NO SIRVE ABSOLUTAMENTE PARA NADA.

    Si algo ha dejado claro el porrazo en la mesa de Rusia en Ucrania y la audaz y valiente acción de Hamás el 7 de octubre, es que el derecho internacional estaba pensado, única y exclusivamente, para las élites mundiales. Concretamente, la estadounidense y sus aliadas.

    De hecho, el Gobierno de Estados Unidos ha invocado al derecho internacional cada vez que ha podido para justificar sus invasiones, mientras le niega el mismo, con amenazas, a quienes no le sirven.

    Díganme ustedes, dentro de este marco, de qué sirven unas normas comunitarias que deben respetar todos menos los que, casualmente, las pisotean a diario.

    Me parece importante señalar lo anterior porque se puede partir de supuestos falsos que distorsionen la realidad y lleven a propuestas que, lejos de aportar una solución, enquisten aún más los problemas o, directamente, auxilien a la parte equivocada.

     ¿De qué sirven unas normas comunitarias que deben respetar todos menos los que, casualmente, las pisotean a diario?

    En cualquier caso, el problema de fondo en Palestina no es la falta de legitimidad de la misma como Estado. De hecho, incluso quienes no la reconocen como tal, sí lo hacen con sus (auto)representantes (hecho curioso, por cierto, porque no tienen legitimidad en lo interno). Es más, 136 países de la ONU, actualmente, reconocen al Estado palestino. Dicho sea de paso, parece que llamar comunidad internacional a EEUU, Israel y sus lacayos europeos parece que también tiene intencionalidad.

    Lo que debería estar sobre la mesa de los gobiernos es la legitimidad que tiene, más allá de reconocimientos de este o aquel, un ente invasor que se está apoderando de las tierras y recursos del pueblo nativo al que intentan exterminar y expulsar desde hace más de 100 años.

    La respuesta es obvia: ninguna. Pero, al margen de lo ético y moral, tampoco la tiene dentro del derecho internacional, la cual sólo se aplica para salvaguardar los intereses económicos y la integridad física de las criminales oligarquías económicas, financieras y armamentísticas estadounidenses y aliadas.

    “El problema de fondo en Palestina no es la falta de legitimidad de la misma como Estado”

    Estados Unidos y el ente sionista han violado, violan y violarán, hasta que caiga su reinado, el derecho internacional de manera reiterada y descarada. Pero es que, además, ya han dicho que en caso de que la CPI emita una orden de detención contra Netanyahu, se van a limpiar el culo con ella.

    Y digo todo esto sin entrar, dentro de la lógica del Gobierno de España, en qué se concretaría dicho reconocimiento: con qué fronteras, qué pasaría con las colonias dentro de Cisjordania y si apoyarían la creación del ejército palestino, entre otras cosas.

    El reconocimiento del Estado palestino no sirve para nada. Es una engañifa con la que el Gobierno, PSOE y Sumar, quieren intentar engañar a parte de su electorado que se dice de izquierdas. Si bien el PSOE es más reticente a aprobarlo por la utilización por parte de la derecha de este hecho (no hay que olvidar que el PSOE “para a la derecha” haciendo sus mismas políticas), Sánchez lo ha anunciado en varias ocasiones.

    Igualmente, utilizan esta baza para esconder la infame compraventa de armas que el Gobierno de España ha mantenido con los genocidas en estos meses en los que el ente sionista ha pisado el acelerador descuartizando niños y niñas.

    No nos pueden distraer con engañifas. Hay que dejar de reconocer a Israel como un interlocutor legítimo y tratarlo como lo que es: una organización terrorista invasora en Palestina que hace de base militar estadounidense en la zona. El Gobierno de España debe romper relaciones diplomáticas y comerciales (armamentísticas y de todo tipo) con el ente sionista y promover lo mismo en Europa, tal y como ha demandado la sociedad civil en las continuas movilizaciones a lo largo y ancho del país durante estos meses. Todo lo demás son cuentos que no tienen base real.

     

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    Responsable de la coordinación técnica y audiovisual en Revista La Comuna

    Operario de fábrica. Militando desde los 17 años. Socialismo o barbarie.