Claves para entender el regreso de los partidos del G4 a las elecciones regionales y municipales de este año

“Los candidatos opositores que regresaron del autoexilio y que ahora están por todo el país, prometiendo villas y castillos, ahora enfrentan a un electorado desmovilizado que lidia con los estragos de un bloqueo económico que sus mismos dirigentes promovieron

En el marco de las nuevas elecciones han vuelto a verse banderas y colores de algunos partidos que se habían ausentado de los procesos electorales. Otra vez, algunos dirigentes reaparecen como paracaidistas a hacer demagogia, luego de que afirmaron que jamás volverían a elecciones con Maduro en el poder.

Pero todo este proceso de “escupir para arriba” tiene explicaciones claves.

Partidos que no iban a elecciones

En el año 2015, la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias, sirvió para el impulso de una clara agenda desestabilizadora en el país.

Una de las expresiones de esta crisis, fue el desarrollo de la violencia política y otro episodio de guarimbas, que en el año 2017 generaron decenas de muertes en todo el país.

Ese año el gobierno bolivariano convocó a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que se propuso como vía política para resolver las disputas mediante la vía electoral. Pero la oposición decidió no participar. Esa sería la 2da elección nacional en tiempos de chavismo, donde los opositores se abstenían, pues ya lo habían hecho en las elecciones parlamentarias de 2005.

Luego de la elección de la ANC, se convocaron a elecciones regionales y de los partidos que integran el G4 (Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular), sólo Voluntad Popular se abstuvo de participar.

Votación para la Asamblea Nacional Constituyente, 2017 7

El fulminante resultado favorable al chavismo, ganando 19 de 23 regiones, generó el resultado de la abstención del G4 en pleno, para las elecciones municipales, y elección de consejos legislativos y concejales que se hicieron seguidamente.

En otras palabras, los principales partidos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) se fueron a la abstención, actitud que mantendrían incluso en las elecciones presidenciales de 2018 y las parlamentarias del 2020.

El gobierno de Narnia y los nuevos acuerdos políticos

El traslado de los opositores a “hacer política” fuera del país, desplazados de su espacio natural, resultó al largo plazo un fracaso.

Aunque varios sequitos que surgieron en el gobierno paralelo de Juan Guaidó en el extranjero, se beneficiaron del robo de bienes nacionales congelados, lo cierto es que con el paso de los años la estrategia abstencionista fue desgastando a los opositores mientras otros partidos antichavistas tomaron su lugar en la política interna.

Ahora, han sido los diálogos políticos, los que han permitido el regreso de los partidos del G4 a las elecciones regionales y municipales de este año. Por ejemplo:

1.- En 2019 se dieron unos primeros pasos para normalizar la política en el país, mediante acuerdos alcanzados en la Mesa de Diálogo Nacional integrada por partidos de oposición que formaban parte de la MUD, pero que se deslindaron del G4.

2.- Seguidamente, es oportuno recordar las negociaciones auspiciadas por el Reino de Noruega que desembocaron en la firma del Memorando de Entendimiento de Ciudad de México, luego de dos años de negociaciones fallidas. Ahí se acordó una hoja de ruta electoral basada en nuevas garantías.

3.- Finalmente, la elección de la Asamblea Nacional en diciembre de 2020, facilitó la oportunidad para que el chavismo y la oposición con representación en la Cámara, promovieran la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) con la representación opositora de Roberto Picón y Enrique Márquez.

Los candidatos opositores que regresaron del autoexilio y que ahora están por todo el país, prometiendo villas y castillos, ahora enfrentan a un electorado desmovilizado que lidia con los estragos de un bloqueo económico que sus mismos dirigentes promovieron. El cuadro electoral luce muy complejo para estos partidos de derecha.

Sin embargo, están ahora en una nueva elección, luego de haber solicitado y conversado su regreso a la política y a los votos, es decir, a las prácticas de donde nunca debieron retirarse. Básicamente, vuelven a la política luego de haber fracasado, otra vez, en la desestabilización del país.

Como vemos, son muchas las peculiaridades en la mal llamada “dictadura” en Venezuela.