“El poder adquisitivo de los españoles ha caído un 0,7% desde el año 2000 –es decir, somos más pobres-, estando sólo por delante de italianos y griegos en esta cuestión en Europa”

    “El haber apostado por un sector tan frágil, estacional y no productivo como el turístico ha reducido la calidad del empleo y ahondado la crisis de nuestra industria situándola en mínimos históricos”

    Esta semana el director de eldiario.es nos ha sorprendido con una definición de España que desafiaba todo lo que la memoria, la razón, la vista, el oído, el gusto y hasta el mismísimo tacto nos dicen (y a veces hasta nos gritan) sobre la realidad actual de nuestro país. “España es uno de los países más prósperos del mundo”, escribía Ignacio Escolar.

    ¿Es realmente España un país próspero? Según la definición que nos da el diccionario de la RAE lo “próspero” sería equivalente a “bonanza, bienestar, felicidad, holgura, riqueza, progreso, expansión, éxito, auge y esplendor”. ¿Son estas magníficas condiciones las que vemos crecer en los centros de trabajo, en las calles, en los centros de salud, en el día a día de la gente en nuestro país?

    Descartes diría que no podemos fiarnos de nuestros sentidos para responder tal cuestión, que “no son fiables”: inevitablemente sería un juicio parcial y subjetivo. Por suerte existe el periodismo y las hemerotecas para tratar de arrojar algo de luz sobre esta cuestión haciendo un pequeño recorrido sobre temas básicos que podrían definir si vivimos o no en un país próspero.

     1. Empezamos por los más pequeños. ¿Cómo va el tema de la natalidad y la pobreza infantil en un país próspero?

    Pues, no muy bien. España es el país de la Unión Europea con más pobreza infantil según UNICEF. En cuanto a la natalidad, no ha dejado de caer desde los años ‘60 del siglo pasado, y ya es una de las más bajas del mundo, habiendo perdido más de 100.000 nacimientos anuales en la última década.

    2. “Pero han subido el salario mínimo. La riqueza habrá crecido…”

    Pues… tampoco. El poder adquisitivo de los españoles ha caído un 0,7% desde el año 2000 –es decir, somos más pobres-, estando sólo por delante de italianos y griegos en esta cuestión en Europa.

    3. “La salud es lo primero. Y con un gobierno progresista habrá habido avances en la sanidad pública…”

    Ojalá, pero la realidad es que no. España solo dispone de 3 camas por cada mil habitantes en sus centros hospitalarios públicos, un tercio menos que la media europea. Y los datos no mejoran. Por otro lado, desde 2006 en España han aumentado al doble las personas que han de esperar para tener la operación quirúrgica que necesitan.

    Y si de salud mental hablamos, cuidado que batimos otra marca negativa: somos el país con mayor consumo de ansiolíticos y antidepresivos del mundo, un dato que nos habla de una población enferma y una atención deficitaria.

    4. “La reforma laboral pactada con la CEOE ha dado sus frutos y el problema del paro sí que ha mejorado en España”.

    Es cierto que con la nueva forma de calcular la tasa de desempleo hay menos inscritos en el paro, pero aun así España sigue siendo el país de la OCDE con la tasa más alta

    Además, el haber apostado por un sector tan frágil, estacional y no productivo como el turístico ha reducido la calidad del empleo y ahondado la crisis de nuestra industria situándola en mínimos históricos.

    5. Para terminar, veamos cómo de holgada va la gente para tener un techo en un país próspero.

    Baste un dato: el porcentaje de salario que ha de pagar un español ahora para acceder a una vivienda es casi el doble que en 1993. Pero tenemos otro que completa y explica mejor el anterior: la construcción de vivienda pública ha caído un 86% desde 2006.

    Llegados a este punto cabe preguntarse si la afirmación de Ignacio Escolar “España es uno de los países más prósperos del mundo” en su artículo de eldiario.es está basada en el desconocimiento -algo improbable e impropio del director de un medio de comunicación- o si, como me temo, se basa en algo mucho peor: la más burda y servil propaganda para el régimen del 78 y la Unión Europea, ambos ahora mismo precisamente preparando su particular “fiesta de la democracia”.

     

    Autor

    Víctor Aranda García

    Nacido en La Unión (Murcia) en 1975, Víctor es fotógrafo desde 2001 con varios premios nacionales e internacionales en su haber y más de 50 exposiciones realizadas. Anticapitalista por naturaleza, en 2007 empezó a publicar artículos sobre la problemática medioambiental en un blog propio y, con el tiempo, evolucionó de un enfoque individual e idealista de la cuestión (plenamente en boga ahora) a un análisis más materialista. Su trabajo fotográfico también aborda el conflicto social y actualmente prepara un primer libro con una de sus series.