“El “Negocio” motiva a los mercaderes de la educación- no sirve en absoluto a los intereses del país; porque va acompañado de un mensaje de clase incompatible con la cultura y con la dignidad humana”

    “Como consecuencia de las imposiciones del Fondo Monetario y los organismos financieros internacionales, la educación dejo de ser un derecho ciudadano, y se convirtió en un privilegio y en una mercancía, y fue objeto de lucro”

    Si alguna idea puede quedar luego de la rueda de prensa que ofreciera el miércoles pasado el nuevo titular del Portafolio, el profesor Carlos Gallardo Gómez es que la educación, es tarea de todos.

    Resultó necesario que fuera un maestro vinculado a la antigua Escuela Normal Superior de La Cantuta, el que nos formulara un llamamiento como éste, que antes fue pergeñado por otros docentes que ejercieron el mismo cargo.

    Lo escuchamos antes cuando Gloria Hélfer asumió esa función a inicio de los 90, y luego también cuando hizo lo propio Carlos Malpica Faustor durante el gobierno de Alejandro Toledo.

    Pero en ambos casos, los titulares del portafolio fueron bloqueados de manera temprana, de tal modo que no pudieron concretar sus objetivos y aspiraciones. Esperamos que esta vez, eso no ocurra.

    De Carlos Gallardo se podría decir mucho. Espíritu selecto, capacidad de comprensión, tolerancia, elevada espiritualidad y apreciable cultura; vivió siempre identificado con lo que podría considerarse los dos arietes de su vida: la educación peruana y la lucha por ideales y derechos de los Maestros. 

    Guardando las distancias, y en nuestro tiempo, podría considerársele una suerte de Jesualdo Sosa, el antiguo docente de la Escuela de Canteras de Riachuelo, en Colonia. Uruguay, que a inicios de los años 30 del siglo pasado hizo historia en su país y en el continente con el mensaje de una Escuela Nueva, recogida en las memorables páginas de un libro de oro titulado “Diario de un Maestro”.

    Jesualdo, por cierto, no fue comprendido ni por el gobierno de su país, ni por la clase dominante de entonces en la región más oriental del continente. Pero su legado fluye hoy como una cantera inagotable cuando la educación logra abrirse paso al compás de fragorosas batallas. No por gusto se dice que la Patria de Artigas tiene ahora el mejor sistema educativo de América del sur.

    Carlos Gallardo llega al Ministerio de Educación cuando el sistema en el país, colapsa. Durante décadas, y a despecho de algunos esfuerzos por recuperarlo o defenderlo, ha sido víctima del sistema de dominación vigente. El Neo Liberalismo le ha corroído los huesos, y lo ha dejado exánime.

    Como consecuencia de las imposiciones del Fondo Monetario y los organismos financieros internacionales, la educación dejo de ser un derecho ciudadano, y se convirtió en un privilegio y en una mercancía, y fue objeto de lucro.

    Por eso se dice en nuestro tiempo que tener una Universidad Privada, o un Colegio del mismo signo, es simplemente un negocio boyante. Una fuente inagotable de riqueza para los poseedores de ese “bien”. Y hay ejemplos que lo confirman.

    Por eso, cuando Gallardo habla de defender la educación pública, la está “dinamitando”. Para Cecilia Valenzuela, lo natural es proteger la privada.  

    El “Negocio” motiva a los mercaderes de la educación- no sirve en absoluto a los intereses del país; porque va acompañado de un mensaje de clase incompatible con la cultura, pero también con la dignidad humana.

    Recordemos tan solo dos episodios ocurridos en las últimas décadas: Un grupo de 12 profesores de lengua y literatura de la Universidad Cesar Vallejo fue despedido por haber escogido para sus alumnos un texto considerado por las autoridades como “apología del terrorismo”.

    Ese texto fue escrito precisamente por César Vallejo a comienzos del siglo pasado.  Y claro, hay quienes están convencidos aun hoy que Vallejo, fue un terrorista.

    A ese episodio hay que sumar el drama de millares de maestros que perdieron la estabilidad laboral y fueron sometidos a un ominoso régimen de “contrata a plazo fijo”, y “evaluados periódicamente para descalificarlos. A nadie le importó la secuela de esa “política”.

    Los “daños colaterales” que esa práctica generara en los hogares afectados por una acción que no tuvo más propósito que denigrar la carrera docente y postrar al magisterio del país para que fuera simple instrumento parlante de un sistema de dominación inicuo y asfixiante.

    Pareciera que la llegada de un Maestro Rural a la Primer Magistratura del Estado constituye una suerte de señal que avizora el inicio de una recuperación en la materia. Y, como lo indican todos sus antecedentes, la presencia de otro Maestro de Escuela en el sector, lo confirma.

    Y así ocurre porque el ministro de Educación considera que el proceso educativo, es integral. Y está dispuesto a librar una batalla para que todos los segmentos de la sociedad, se sientan partícipes de ella: los padres de familia, funcionarios del sector, instituciones de cultura, medios de comunicación, sindicatos, Iglesia, comités vecinales y otras entidades de distinto signo. Todos a una, pareciera ser la intención anunciada y pronta a ser puesta en marcha.

    En el Perú hemos tenido destacadas figuras en el área de la educación. Baste citar a dos de ellas: José Antonio Encinas Franco, el maestro puneño que llegó a ser Rector de San Marcos en años turbulentos; y Walter Peñaloza Ramella, el artífice de la educación peruana en los años 60. Y, además, un proceso de reforma inconcluso: el que diseñara el gobierno de Juan Velasco Alvarado.

    Es hora de recoger esas vertientes y construir, de verdad, un sistema educativo que sirva como expresión del anhelo de todos.  A esa voluntad nos suscribimos

    Autor

    Jefe de la edición peruana de Resumen Latinoamericano, ex dirigente y parlamentario del Partido Comunista del Perú (Unidad) y ex secretario general de la Confederación General del Trabajo del Perú.