Chávez vive en la heroica y abnegada resistencia del pueblo venezolano al bloqueo con la conducción de Nicolás Maduro Moros y en toda la ola progresista del subcontinente

    “Hugo Chávez fue un revolucionario pegado a la realidad, que entendió que para hacer avanzar el proceso popular no debemos quedarnos en el purismo sino construir políticas concretas, en un amplio marco de alianzas. Esa fue la gran lección que aprendió la izquierda latinoamericana”

    Al cumplirse el décimo aniversario de su paso a la inmortalidad la obra y el legado histórico de  Hugo Chávez Frías no cesa de crecer. Cuando el 4 de febrero de 1992 se da el primer levantamiento de militares patrióticos junto a sectores populares, América Latina venía, como todo el mundo, viviendo una etapa de reflujo de las luchas populares, luego de la caída del bloque socialista soviético del este europeo.

    El debate de la izquierda radical latinoamericana pasaba por la dificultad para establecer un balance sobre cuál era el camino a seguir luego del reflujo de las luchas de los 60/70. El golpe de Estado a Salvador Allende de 1973 en Chile parecía demostrar que el Estado burgués era una fortaleza inexpugnable para los revolucionarios, que solo la lucha armada era la “vía revolucionaria” al poder. Un purismo estrategista tornaba totalmente impotente a estos sectores.  Hugo Chávez fue quien mostró un camino distinto a las fuerzas del continente: a través de una insurrección, planteó un camino de reivindicación popular, para luego ganar en elecciones y desde allí emprender una disputa de posiciones en el marco del propio aparato estatal burgués, una táctica política audaz y novedosa que para muchos resultaba incomprensible. ¿Por qué Chávez no socializa todos los medios de producción con control obrero de inmediato? ¿Por qué no proscribe a la oposición y decreta el poder obrero socialista? Para ellos la respuesta era evidente: Chávez era un “burgués bonapartista”.

    Con sonrisa socarrona predecían su pronta caída porque “el iluso de Chávez” no preveía que no pasaría mucho tiempo antes de que Venezuela se encontrara en una guerra civil. Hugo Chávez tuvo que enfrentar el Golpe del 2002 en el marco del paro petrolero. Pero con pie de plomo y pulso firme, supo desbaratar todas las provocaciones sin cometer el error  de escalar las tensiones.

    Los mismos eternos proclamadores de las ofensivas revolucionarias que ayer defenestraban al “reformista Chávez” hoy intentan desacreditar la Venezuela Revolucionaria afirmando que Nicolás Maduro se ha vuelto “neoliberal” y que la revolución bolivariana “debe retomar el camino de Hugo Chávez”. Lenin también,  cuando firmó la paz de Brest Litovsk con Alemania o planteó la Nueva Economía Política tuvo que vérselas con quienes se enamoran de la fraseología revolucionaria pero son incapaces de tener una respuesta realista en política.

    “Para renovar nuestro aparato estatal – decía en 1923- es preciso que nos propongamos a toda costa: primero, estudiar; segundo, estudiar y tercero, estudiar, y después, comprobar que este conocimiento no quede reducido a letra muerta o a una frase de moda (y esto, no hay por qué ocultarlo, nos ocurre con demasiada frecuencia) sino que se convierta realmente en parte de nuestro propio ser que llegue a ser plena y verdaderamente un elemento integrante de la vida diaria. En una palabra, no debemos plantearnos las exigencias que se plantea la burguesía de Europa occidental, sino las exigencias que son dignas y adecuadas para un país que se ha propuesto convertirse en un país socialista”.      

    Hugo Chávez fue un revolucionario pegado a la realidad, que entendió que para hacer avanzar el proceso popular no debemos quedarnos en el purismo sino construir políticas concretas, en un amplio marco de alianzas. Esa fue la gran lección que aprendió la izquierda latinoamericana. Chávez vive en la heroica y abnegada resistencia del pueblo venezolano al bloqueo con la conducción de Nicolás Maduro Moros y en toda la ola progresista del subcontinente.

    Autor

    Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

    En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

    Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

    Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

    En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

    En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.