Las plazas turísticas superan ya el número de habitantes del centro histórico o casco antiguo en ciudades como Sevilla

    “¿Cuándo van cerrando guarderías, colegios, centros de salud o centros de mayores en los barrios del casco antiguo saturados por el turismo, qué alternativa se les ofrecen a los vecinos que viven todavía en ellos?”

    Introducción

    Las ciudades andaluzas como Sevilla han conservado una misma jerarquía de alojamientos turísticos desde principios hasta finales del siglo veinte. Cerca de las estaciones de trenes del Prado y Plaza de Armas proliferaron  hostales y pensiones que albergaban a los transeúntes de menores ingresos. En el otro extremo, se encontraban unos pocos hoteles de lujo (como los de Alfonso XIII y el Hotel de Inglaterra) que acogían a las personalidades que llegaban a Sevilla. Tras ellos en las décadas intermedias del siglo veinte fueron apareciendo nuevos hoteles y apartamentos turísticos que dieron albergue a los visitantes de la clase media.

    La economía colaborativa y el avance de las telecomunicaciones hicieron posible que, en la transición del siglo XX al XXI, las familias sevillanas comenzaran a intercambiar sus hogares con los de familias extranjeras en verano. 

    Pero todo  cambió cuando con la generalización entre la población del uso de INTERNET. Entonces  se crean las plataformas digitales estadounidenses como Booking año (1996) y  Airnb (año 2008),  que universalizan el alquiler de pisos turísticos a través de INTERNET, desde cualquier lugar del Mundo. Es la señal de salida para el turismo de masas mundializado.

    Desde entonces los visitantes anuales a la ciudad de Sevilla se han duplicado. Los turistas han crecido desde millón y medio hasta una cifra superior a los 3 millones, siendo una de las metrópolis españolas más visitadas por los turistas (junto a Madrid y Barcelona).

    Los hoteles y pisos turísticos están teniendo un boom en los barrios históricos de la ciudad de Sevilla, convirtiéndolos en parques temáticos turísticos. Las plazas turísticas superan al número de habitantes del centro histórico o casco antiguo sevillano.  Los pisos turísticos se han ido extendiendo por casi todos los barrios (incluyendo el arrabal trianero) y son muy visibles en calles donde son más numerosos que las casas de vecinos.

    Su crecimiento ha sido tan rápido e intenso  que las plazas en pisos turísticos de Sevilla ciudad superan ya la oferta hotelera. no hay visos de que cambie esta situación a corto plazo.

    Este fenómeno no es exclusivo de la ciudad de Sevilla, sino común a otras grandes ciudades europeas y españolas con un patrimonio histórico artístico y una vida cultural, que las hacen especialmente  atractivas para el turismo de masas mundializado.

    A nivel europeo, España es el segundo país con mayor número de viviendas turísticas (350.000) tras la vecina Francia. Y otros países mediterráneos (Italia, Croacia o Grecia) presentan también intensos crecimientos de dicha oferta, aprovechando su bondad climática.

    Y si nos referimos a sus regiones, Andalucía ocupa una posición privilegiada pues tiene en torno a 82.000 pisos turísticos de los (el 28,7 por ciento de los existentes en España).

    Bajemos un escalón territorial más. ¿Qué sucede en las grandes ciudades? Sevilla ciudad es una de las treinta grandes ciudades europeas según visitantes  por habitante.

    Si bien, dicha cifra no testimonia con claridad la presión turística que ejercen las viviendas turísticas sobe el casco antiguo de la ciudad de Sevilla (donde solo vive algo menos de la décima parte de sus habitantes, algo más de cincuenta mil).

    Si nos fijamos en lo que sucede en España, Sevilla es la tercera ciudad española por número de pisos turísticos (tras Madrid y Barcelona), la mayoría de ellos surgidos en las dos últimas décadas.

    Los pisos turísticos como  fórmula contemporánea de expansión del turismo de masas mundializado en las grandes ciudades, son hoy día un asunto controvertido, debido al debate existente entre los problemas que originan, sus oportunidades y ventaja, y las políticas que los pueden dirigir a un turismo más sostenible.

    Principales problemas de los pisos turísticos.

    El turismo urbano cultural ha sido considerado un yacimiento de rentas y empleo especialmente relevante en las economías locales de las grandes ciudades como Sevilla. Y, especialmente, de sus centros históricos. Pero su trepidante crecimiento en las últimas décadas hace que haya comenzado a verse también como un problema social y urbanístico.

    Vemos algunos de sus principales impactos.

    Transformación del paisaje urbano. Los barrios históricos sevillanos han ido sufriendo un proceso de metástasis por el que se ha difundido, a modo de tsunami, la proliferación de pisos turísticos y hoteles que caracteriza el modelo de turismo de masas actual hacia una docena de barrios de la ciudad histórica.

    De modo que se ha superado con creces la frontera turística de su  original milla de Oro (entre el Alcázar, la Catedral y la Torre del Oro). En los barrios más presionados por el turismo  el paisaje urbano heredado solo se conserva como envoltorio  decorativo, nos referimos a su caserío popular y el de sus monumentos protegidos, que están perdiendo su paisaje humano o paisanaje.

    Despoblación.  A medida que se turistifica la ciudad de Sevilla, suben los precios de los alquileres para los residentes en los barrios del centro histórico, y sus vecinos tienen que emigrar a barrios periféricos. Como consecuencia, el casco antiguo de Sevilla ciudad ha perdido 4.000 habitantes entre los años 2012-2020.

    Decadencia del comercio tradicional y su sustitución por comercios para el turista. Va desapareciendo en las dos últimas décadas el comercio de vecindad típicamente sevillano, y es sustituido por tiendas que en gran parte se anuncian idioma inglés, pues están pensadas para el turista: backery, bed and breakfast,   burger, coofe and tea shop, change Money, early dinners, handicraft, laundries, pizzas, rent bike, slogan, sushi, souvenirs, sweet salty o tourist information.  Como poderoso caballero es Don Dinero, en cada manzana del casco antiguo aparece incrustado en alguna pared un cajero automático ATM.

    Una vez que las autoridades municipales han permitido que los bajos de locales comerciales puedan convertirse en apartamentos turísticos,  el proceso de defunción del comercio tradicional sevillano se ha reforzado.

    Pérdida de las señas de identidad del vecindario tradicional.  Esta variable tiene un valor emocional y no es cuantificable.

    Pongamos un ejemplo: Una anciana que viva en la calle Mateos Gago y acuda a misa a la Catedral se sentirá abrumada por el tsunami de turistas. Y echará de menos a sus vecinos de toda la vida (cuyas casas son ahora pisos turísticos) y sus comercios de esquina donde hacía la compra diaria,  que son ahora bares, restaurantes y tiendas de souvenirs para turistas.

    Suciedad y residuos. El continuo trajín de turistas les acaba dando un característico color muy oscuro a las calles (el de la suciedad incrustada en el pavimento); las papeleras y contenedores se desbordan diariamente y los operarios de limpieza tienen que mantener una titánica lucha por mantener la milla de oro del turismo sevillano o triangulo Alcázar-Catedral-Torre del Oro en condiciones higiénicas aceptables.

    Depredación rentista. Diversos cálculos realizados por el ayuntamiento de Sevilla (años 2022 y 2023) calculan un volumen de negocios de  sus nueve mil pisos turísticos en torno a los 95 a 100 millones de euros.

    Y dentro de este panorama de negocio hay evidentes desigualdades. Así, propietarios o gestores de más de un centenar de pisos turísticos que obtienen unas rentas superiores a los 6 millones de euros. Esta cifra baja a unos ingresos  de entre cien mil y doscientos cincuenta mil euros para los propietarios de entre 10 y 20 pisos. Y más del 80 por ciento son pequeños propietarios que solo tienen uno o dos pisos turísticos. Dentro de éstos llama la atención la existencia de residentes a tiempo parcial, que con motivo de las principales fiestas y eventos que suceden en la ciudad, alquilan su residencia habitual a turistas.

    Economía sumergida. Un porcentaje variable de los pisos turísticos (entre el 90 por ciento y el 10 por ciento) no son actividades incluidas en el registro autonómico de viviendas con finalidad turística VFT, ni tienen licencias de ocupación municipal.  Es decir, son actividades encuadrables en la economía sumergida.

    Y es que la mayoría de ciudades españolas carece de un cuerpo de inspectores de VFT, pese a que las primeras llevan ya más de dos décadas funcionando. Ciudades como Madrid (donde la mayoría de las VFT son actividades no legales), están potenciando dichos cuerpos de inspección y han multiplicado  el valor de las sanciones a las VFT no declaradas oficialmente.

    En Andalucía se ha calculado que en torno al treinta por ciento de las VFT carecen de licencia municipal y no están incluidas en el registro autonómico. Una de las consecuencias es que no pagan tarifas municipales especiales por sus consumos de luz y agua o por los residuos que  generan. A nivel del estado español el Ministerio de Hacienda pretende potenciar las inspecciones de las VFT para que paguen sus correspondientes impuestos por ejercer una actividad económica.

    Políticas para reducir el impacto de los pisos turísticos

    Como no podía ser de otra manera hay dos Españas en esta cuestión. Los partidos políticos conservadores siguen afirmando que el  “boom” del turismo en las ciudades andaluzas y españolas va unido al crecimiento económico y del empleo, y hay que dejar desarrollarse libremente a las fuerzas del  mercado capitalista.

    En el otro extremo, los partidos tachados de izquierdistas y radicales (IU, Podemos, Sumar,…) han venido aplicando políticas “intervencionistas”. No es casualidad que los gobiernos izquierdistas hayan sido pioneros en aplicar medidas de control del desarrollo desmesurado de las viviendas turísticas como las tasas turísticas y las moratorias temporales a la apertura de nuevos establecimientos turísticos.

    Expansión de pisos turísticos en el entorno de los cascos antiguos. En el caso de Sevilla ciudad se ha permitido que el tsunami de hoteles y pisos turísticos se expanda indiscriminadamente durante la última década. Hay ya una docena de barrios del casco antiguo de la ciudad de Sevilla que, junto al arrabal del barrio de Triana , tienen la consideración de barrios saturados para nuevas viviendas de finalidad turística, al superarse la dedicación a dicho uso de más del 10 por ciento de las viviendas familiares totales. Para el año 2025 está previsto por la Gerencia de Urbanismo que se limite el crecimiento de las VFT en los barrios saturados, mientras  moderan su crecimiento los  restantes barrios del casco antiguo para no superar el tope del 10 por ciento de viviendas familiares y se crean otros veintitres mil pisos turísticos en las barriadas del ensanche de la ciudad histórica,.

    Tasas turísticas. Es una cantidad de  dinero que se cobra a los visitantes a modo de suplemento (de 2 a 10 euros por persona y noche) en los alojamientos  turísticos. Los más caros son los de las ciudades italianas más presionadas turísticamente (Florencia, Milán, Roma o Venecia).

    Se han instalado, además, torniquetes situados en las calles que dan acceso al casco antiguo de Venecia, en el que  los visitantes solo podrán entrar previo cobro de cinco euros (no se cobrará a los residentes y estudiantes), a la manera de la entrada a cualquier Metro.

    Más de un centenar de ciudades europeas aplican tasas turísticas. En España sólo se cobra en Cataluña (año 2012) e islas Baleares (año 2016).

    Los principales argumentos de las autoridades andaluzas para no aprobar tasas turísticas es que: a) No han logrado frenar la expansión de los pisos turísticos en otras ciudades donde se aplican. B) Debe ser una medida consensuada con el sector empresarial y c) No siempre queda claro y transparente que este impuesto o tasa turística se cobre para aplicar políticas dirigidas a un turismo más sostenible.

    Limitación de los pisos turísticos en los barrios saturados por el turismo. El parámetro más utilizado es el porcentaje de viviendas turísticas autorizables en relación con el total de viviendas familiares de un barrio determinado.

    Dichos parámetro es aplicado con mayor rigurosidad donde gobiernan los tildados de radicales e izquierdistas. Así,  oscila entre el 2 por ciento (propuesta de IU Podemos en los municipios donde gobiernan) y el 4 por ciento del total (en ciudades como Gerona).

    En el centro histórico de Sevilla se pretende aplicar este tope con mayor suavidad (un máximo de diez viviendas turísticas en relación con las viviendas totales). Y aún así, una docena de barrios del casco antiguo se considerarían zonas saturadas por pisos turísticos a partir del año 2025.

    Moratorias turísticas. Es la medida que prohíbe temporalmente (de dos a cinco años) la concesión de nuevas licencias de ocupación para viviendas turísticas. En España la han adoptado muy escasos ayuntamientos (como el de la ciudad de Barcelona en el año 2012). Su aplicación se ha demostrado que, si contribuye a frenar la expansión de los pisos turísticos en los barrios saturados, pero pocos gobiernos municipales se atreven a dar este paso.

    Conclusiones.

    Hay inquietantes preguntas, aún no resueltas, cuando se habla de la saturación del turismo en los centros históricos como el de Sevilla ciudad:

    ¿Una vez que la población residente emigra y decaen el comercio tradicional  y los equipamientos básicos de barrios del casco antiguo como Santa Cruz o el Arenal, que es lo que queda de la ciudad primigenia, salvo un decorado teatral?

    ¿Cuándo van cerrando guarderías, colegios, centros de salud o centros de mayores en  los barrios del casco antiguo saturados por el turismo, qué alternativa se les ofrecen a los vecinos que viven todavía en ellos?

    BIBLIOGRAFIA.

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    FERNÁNDEZ TABALES, ALFONSO. La difícil convivencia del paisaje urbano y el turismo. Boletín de la Asociación de Geógrafos españoles. 78. 2018.

    MANSILLA LÓPEZ, JOSÉ ANTONIO. Vecinos en peligro de extinción y turismo urbano. Revista pasos. 2018.

    MORENTE, ANTONIO. De tirar la muralla a los pisos turísticos. El Diario. 10 de mayo de 2024.

    Autor

    Carlos Parejo Delgado (año 1958) es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Sección de Geografía. Año 1979.

    Desde el año 1980 ha desarrollado su labor profesional como consultor en temas de urbanismo, ordenación del territorio y medio ambiente.