Del Báltico al Hindukush la alianza atlántica está provocando sin cesar roces con Rusia, China e Irán que, calmos, esperan y preparan sus respuestas

Maniobras navales en el Mar Negro, bombardeos norteamericanos en la frontera sirio-iraquí y masivas entregas de armas al ejército afgano son sólo una parte del fuego de artificios diplomático, político y militar que la alianza atlántica ha descerrajado desde Europa Oriental hasta Asia Central después de la reunión cumbre entre Joe Biden y Vladímir Putin del pasado 16 de junio. Suponiendo que así puede imponerse a Rusia, China e Irán, se apresura a crear un hecho tras otro, pero también en la política mundial “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

Miembros de la Marina Real Británica marchan a bordo del buque de guerra HMS Defender en el puerto de Batumi, Georgia, el 26 de junio.

 

El pasado lunes 28 comenzó la OTAN en el Mar Negro el ejercicio Sea Breeze (Brisa marina) que debe durar hasta el 23 de julio. En esta versión participan más de 30 naciones “de seis continentes” (?) que despliegan 5.000 tropas, 32 barcos, 40 aviones y “18 equipos de operaciones especiales y de buceo” en pos de la llamada “interoperabilidad”. Más allá de la propaganda, la OTAN está en realidad ocupando áreas del Mar Negro.

La alianza atlántica proclama que “desconoce la anexión ilegal de Crimea por Rusia”. En realidad, Crimea se separó de Ucrania en marzo de 2014, después del golpe neonazi que arrebató el poder en Kiev con la masiva ayuda de EE.UU. Para la población mayoritariamente rusa y tártara de la península fue una medida de autoprotección, ante las amenazas de pogrom proferidas por los usurpadores. La reincorporación a Rusia, por otra parte, fue refrendada por el 97% de los votos en un referéndum celebrado a continuación.

Mapa regional del Mar Negro por Spiridon Ion Cepleanu. Fuente: Wikimedia Commons

 

Después de la Primera Guerra Mundial, para meter una cuña entre Rusia y Alemania, Inglaterra y Francia fomentaron el “Intermarium”, una entente geopolítica que incluía a los tres países bálticos, Yugoslavia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bielorrusia y Ucrania (estos dos últimos rápidamente incorporados a la naciente URSS). Ese bloque nunca tuvo solidez y se desarmó con la crisis de 1930. Ahora se está impulsando un renovado Intermarium Báltico-Mar Negro, para nuevamente separar a Rusia de Alemania, pero su vigencia requiere la incorporación de Ucrania a la OTAN.

La semana pasada, Sea Breeze tuvo un prólogo farsesco: imagínémonos esperando  el ómnibus en una parada del condado de Kent, en el sureste de Inglaterra, y, de repente, en una papelera encontramos una serie de documentos secretos -casi 50 páginas- que detallan las elaboraciones del Ministerio de Defensa británico sobre el despliegue explícitamente provocador del destructor Defender frente a Sebastopol, la mayor base naval rusa en la costa de Crimea. El ignoto viajero los entregó a la BBC que los dio a publicidad. Obviamente, si hubiera sido un ciudadano consciente, los habría entregado a Wikileaks, pero este ser anónimo quería que fueran filtrados por los agentes de inteligencia infiltrados en la emisora oficial. ¿Fue un error, una infidencia producto de la lucha dentro del gobierno británico o la confirmación de que el affaire con el barco fue una provocación? Probablemente, en parte las tres opciones. Pero Maria Zajarova, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, lo definió con precisión: “007 eran los de antes”.

Imagen de la Flota del Mar Negro rusa y del buque de patrulla fronteriza que evitó la violación de la frontera rusa por el destructor Defender el 24 de junio pasado.

 

El pasado 24 de junio, el HMS Defender se adentró en aguas territoriales rusas frente a la base naval de Sebastopol, en Crimea. El Ministerio de Defensa ruso dijo que un buque de patrulla fronteriza lanzó entonces un disparo de advertencia delante del buque británico y un avión Su-24M lanzó cuatro bombas en su cercanía. El gobierno británico, por su parte, rechazó las afirmaciones rusas diciendo que el buque sólo “pasaba” por aguas territoriales ucranianas y negó que haya habido disparos ni que se lanzaran bombas, pero Moscú publicó un vídeo documental irrefutable. Incluso un periodista de la BBC embarcado en el destructor confirmó que el armamento del Defender estaba completamente cargado, mientras se adentraba dos millas náuticas en aguas rusas.

La bolsa encontrada en Kent reveló también que en el gobierno de Londres hubo discusiones sobre la posibilidad de que los británicos, “alentados” por los estadounidenses, dejen comandos en Afganistán después de la retirada de las tropas aliadas el próximo 11 de septiembre, confirmando así la sospecha de que la OTAN no “abandonará” realmente Afganistán por las razones que se explican más abajo.

La cesura que divide Europa se da entre la Unión Europea (UE) y Rusia, pero fractura también la propia UE. En la cumbre del bloque del pasado jueves 24 la Canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron despertaron la airada reacción de los países de Europa Central y Oriental, cuando inesperadamente propusieron una reunión cumbre de los 27 con el presidente de Rusia, Vladímir Putin. En la cumbre de la UE Merkel había explicado a sus críticos que es mejor confrontar al presidente ruso con las críticas que tomar decisiones en base a supuestos. Por ahora, la UE sólo publicó una declaración durísima contra Rusia, pero la historia continúa.

Fiel a su estilo, la saliente Canciller no ceja en la búsqueda de un compromiso y este lunes 28 declaró a los periodistas que “el primer paso se ha dado, ya que la UE está examinando los formatos de diálogo directo e identificando los temas”. Por su parte, el primer ministro de Francia, Jean Castex, dijo que París apoyaba el impulso de Merkel.

Entre tanto, los movimientos de placas tectónicas en la fractura tectónica entre Eurasia y la Atlántida expandida generan tensiones y movimientos en Oriente Medio y en Asia Central. El lunes pasado a la madrugada la aviación norteamericana bombardeó las posiciones de las milicias populares iraquíes cerca de la ciudad de al-Qaim, en la frontera entre Irak y Siria y al otro lado de la frontera siria, en la zona de al-Bukamal. El bombardeo se saldó con la muerte de cuatro milicianos. Según EE.UU., se trató de una represalia por los continuos ataques con drones contra sus posiciones en Irak.

La respuesta no se hizo esperar: el mismo lunes las tropas estadounidenses fueron atacadas con cohetes en Siria, aunque sin víctimas. Los milicianos dispararon algunas rondas de artillería en las cercanías del campo petrolero de Al Omar, que está controlado por grupos sirios comandados por EE.UU. El intercambio de disparos mostró una vez más el riesgo de escalamiento y la incapacidad norteamericana, para contener a las milicias populares iraquíes.

Desde que las fuerzas populares armadas, mayoritariamente shiítas, desempeñaron el rol principal en la victoria contra el Estado Islámico entre 2014 y 2018, han consolidado su poder político y militar en gran parte del país. Conducidas por el general iraní Qassem Soleimaní hasta su asesinato el 3 de enero de 2020, se han coordinado en las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y ejercen una sostenida presión para que los estadounidenses abandonen el país que ocuparon hace 18 años. De hecho, el año pasado el Parlamento iraquí adoptó por amplia mayoría una decisión no vinculante pidiendo al gobierno la retirada de los ocupantes.

Éstos, por su parte, aunque han reducido su presencia, no sueñan con irse, primero, para mantener una cuña entre Siria e Irán, y segundo, para cuidar la retaguardia de sus fuerzas en el este de Siria, de donde literalmente roban el petróleo y el gas que luego contrabandean a través de la frontera turca.

La conmemoración del 245º aniversario de la independencia norteamericana va a tener este año un dejo muy amargo. Hasta esa fecha el CENTCOM (Comando Central) calcula haber transferido completamente la base de Bagram, su principal centro en Afganistán, al débil y corrupto ejército de ese país. Como nadie espera que después de la partida de la coalición éste soporte la embestida de los talibanes, su eventual captura por el archienemigo pashtún brindaría una imagen de tan fuerte simbolismo como el último helicóptero que abandonó la embajada en la entonces Saigón en 1975. Por suerte, se consuelan en el Pentágono, los talibanes no emprenderán ninguna ofensiva hasta que el 11 de septiembre venza el plazo para la retirada de los aliados, así que por ahora se ahorran el mal trago.

El “casual” hallazgo por un pasajero no identificado de la carpeta secreta del Ministerio de Defensa británico en una parada de ómnibus del condado de Kent confirmó que los aliados pretenden mantener fuerzas especiales en Afganistán después del plazo de su retiro oficial. Al menos en una página, que llevaba la etiqueta “secret UK Eyes Only” (secreto: sólo para ojos británicos) y estaba dirigida al Secretario de Defensa, Ben Wallace, se discutía una solicitud de EE.UU., para que fuerzas especiales británicas permanezcan en el país de Asia Central después de completada la salida de las fuerzas estadounidenses.

Washington ha dicho que quiere seguir apoyando al gobierno afgano en su lucha contra los talibanes, pero para ello necesita bases militares en los países vecinos y la opción preferida sería Asia Central. Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán podrían ofrecer dónde establecer bases, pero los tres temen los riesgos concomitantes y probablemente rechacen la solicitud, lo que refleja tanto el declive del poder estadounidense como la creciente influencia rusa y china en la región. De modo que Washington tendrá que trasladar sus tropas a Oriente Medio y utilizar un portaaviones para las patrullas.

Si así fuera, los aliados se encontrarían en serios problemas, para mantener el control del tráfico de heroína hacia Europa, con el que en los últimos 30 años han financiado sus operaciones en la región. El fin de su control sobre la mitad del mercado mundial de la droga va a tener, además, serias consecuencias sobre su capacidad para mantener el control sobre las mafias estatales y paraestatales entre el Hindukush y el Atlántico.

Mientras tanto, en Siria fueron redesplegados la semana pasada dos cazas rusos Mig-31k, capaces de transportar cohetes hipersónicos Jinzal que pueden volar a 10 veces la velocidad del sonido y alcanzar Gibraltar en menos de diez minutos. Rusia da así una primera respuesta a la provocación atlantista en el Mar Negro, mostrándole que puede bloquear sus comunicaciones entre Europa, África y Asia.

El cruce de cohetes y bombardeos en la frontera sirio-iraquí resaltó la impudicia del saqueo norteamericano del petróleo sirio y su incapacidad para frenar el crecimiento de las milicias populares iraquíes. El avance talibán en el norte de Afganistán y la incapacidad de la alianza anglo-norteamericana para hallar bases alternativas a las que debe abandonar en el país centroasiático ponen, en tanto, de relieve su forzado retiro de Asia Central y la importancia que dan al control del tráfico de heroína, para sostener gran parte de la economía capitalista y las redes mafiosas que la reproducen. En el Mar Negro todavía insisten en provocar a Rusia, hasta que llegue la respuesta. Como el jugador de ruleta que va perdiendo y en su desesperación tira sin ton ni son fichas sobre la mesa, la OTAN ha caído en un accionismo irreflexivo. Sus contrincantes esperan pacientes al momento y lugar para dar una respuesta contundente. Quien ríe último, ríe mejor.

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Eduardo J. Vior nació en Buenos Aires en 1950, en el “Año del Libertador General San Martín”. Realizó sus estudios escolares en la Capital y en San Isidro. Al salir del Colegio Nacional de Buenos Aires en 1968, estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, de donde egresó como Profesor de Historia en 1977. En 1980 se exilió en Alemania donde vivió hasta 2004. Allí obtuvo los títulos de Magister Artium en Ciencia Política en 1984 (Heidelberg) y de Doctor en Ciencias Sociales en 1991 (Giessen). En el primer caso presentó una tesis sobre “El peronismo: nacionalismo popular en Argentina” y en el segundo, sobre “Imágenes y proyectos de nación en Brasil y Argentina”.

En Alemania enseñó “Cultura y Sociedad de América Latina” en numerosas universidades y fue asistente en la Cátedra UNESCO de Educación en Derechos Humanos de la Universidad de Magdeburgo entre 2001 y 2004.

Luego de regresar fue profesor de Ciencia Política en las universidades nacionales de La Matanza y Río Negro, así como en la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana en Foz de Iguazú, Brasil.

Desde 2012 ha vuelto a ejercer el periodismo como analista internacional para distintos medios del país y del exterior.

Entre sus publicaciones se destaca el libro “Migraciones internacionales y ciudadanía democrática”, publicado en 2012. También publicó numerosos artículos sobre migraciones internacionales, ciudadanía suramericana, teoría de la nación, etc.